La final que necesitaba toda una generación

Rodrigo anotó el gol más cantado en Mestalla en los últimos 11 años - Foto: depor.com

El Valencia CF volverá a disputar la final de la Copa del Rey once años después. El rival será el Barcelona el próximo sábado 25 de mayo en el Benito Villamarín de Sevilla. Ésta será la primera final para toda una generación de valencianistas que ya necesitaba una cita de este tipo en sus vidas.

No hace tanto que el Valencia CF era uno de los clubes más temidos en la Europa futbolera. Aquel equipo de los Baraja, Ayala, Vicente, Carboni o Albelda sembraba el pánico allá donde iba. No era el Valencia CF, sino el Violencia CF, un mote que muchos echamos de menos.

Realmente sí que hace mucho de todo aquello, porque, con la tontería, han pasado ya 15 años de las míticas noches de alegría que nos daba el club más representativo en la Comunidad Valenciana. Y 15 años son muchos. Son una generación entera de valencianistas que no sólo no han visto a su equipo campeonar, sino que lo han visto arrastrarse por los campos de España y de Europa mientras, poco a poco, perdía esa identidad que tanto tardó en forjar.

Casualmente, el inicio de toda esta pérdida de identidad llegó de la mano del único valenciano que realmente ha puesto dinero de su bolsillo. La gestión de Juan Soler como presidente y máximo accionista de la identidad de Mestalla se estudiará algún día como caso práctico de mala gestión en una empresa de éxito. Imposible hacerlo peor. O sí, podríamos hablar de Manuel Llorente, también conocido como el gran gestor.

Vicente Soriano y Juan Soler, dos de los máximos culpables de la ruina del club de Mestalla – Foto: El Confidencial

Pero, lamentablemente, estos 15 años también han sido los de la consagración de dos grandes transatlánticos como el Barcelona y el Real Madrid , que no sólo han conseguido hacer grandes equipos y arrasar por allá por donde han pasado, sino que han tenido la suerte de contar con dos de los mejores futbolistas de la historia en una época en la que el marketing manda por encima del fútbol, en una época en la que niñatos de escasos valores y en ocasiones poca educación se convierten en dioses efímeros que pocos recordarán de aquí a unos años.

Quizá esa es la suerte que tuvimos los de la generación del 80 al 2000. El fútbol seguía siendo deporte, una pasión que se inculcaba de padres a niños. Una generación que todavía recuerda la primera vez que pisó el estadio de su equipo. Una generación que rezaba para que las televisiones autonómicas retransmitiesen el partido de su equipo el sábado por la noche. Una generación que tenía que tirar de amigos o ingenio para no ver el partido del Plus en codificado. Una generación pegada a la radio los domingos por la tarde. Una generación que se indignaba por el poco caso que hacían los medios nacionales a los equipos de provincia.

Aquella noche del 1995 también pasó a la historia de toda una generación de valencianistas – Foto: Ciberche

Y en eso llega el Valencia CF y se mete en la final de la Copa del Rey contra todo pronóstico. Ojo, contra todo pronóstico al inicio de la competición. Hoy en día, todos sabemos de antemano que la final de Copa siempre la juega el Barcelona contra alguien, pero nunca pensamos que ese alguien seríamos nosotros. Y cuanto bien ha hecho serlo.

El pasado jueves, bajar a la Avenida de Suecia después de la victoria contra el Betis era algo necesario. Histórico, por qué no decirlo. Once años después, el «puto Valencia» era noticia. Once años después, rompíamos una maldición demasiado larga. Once años después volvía a haber ilusión y alegría en los ojos de los valencianistas que necesitaban romper ya con esta mala racha que tanto se nos estaba tragantando.

-Disfruta, chaval. Nadie sabe cuándo vas a poder volver a vivir esto.

Eso le dije a un chiquillo que quizá ni había nacido cuando aquel 16 de abril de 2008 el Valencia ganó su último título y entre unos y otros nos negaron que lo celebrásemos. Porque la verdad es esa, no sabemos cuándo volveremos a vivir otra final. Eso sí, cimientos hay.

Por eso hay una generación de valencianistas que necesitaba esta final. Porque cansa ver tantas camisetas de Messi, Ronaldo e incluso Griezmann. Ya es hora de volver a ver mas Parejos, Rodrigos o Guedes por la calle. Y ya era hora de que esa generación de futbolistas supiese que cuando el club al que representan hace cosas grandes, Valencia arde en alegría, fiesta y pasión. La noche del jueves no la van a olvidar. Y esperemos que la del 25 de mayo tampoco.

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