Aberraciones paelleras vol. 2: la paella de marisco a la bolognesa en Estrasburgo

Volvemos a la carga con nuestra colección de aberraciones paelleras. Después del arroz con cosas que comimos en El Escorial, viajamos hasta Francia. Allí encontramos un restaurante español en el que hacían su particular versión de la paella de marisco. Mejor si no hubiesen hecho nada.

Hace unas semanas comenzamos un serial de artículos en el que os vamos a contar aquellas aberraciones a la paella que encontremos a lo largo del mundo. En el mismo nos comprometimos a probar paella allá donde la encontremos. Aunque en ocasiones preferiríamos comer un plato de veneno regado con lejía, sería mucho más sabroso para nuestro paladar. Hoy os escribimos sobre la paella de marisco que tuvimos el placer de comer en Estrasburgo, una preciosa ciudad al norte de Francia.

Como ya sabrás, Estrasburgo es la sede del Parlamento Europeo, lugar en el que los políticos debaten acerca de todo lo que acontece en la Unión Europea. Por este motivo es una ciudad en la que podemos encontrar residentes de prácticamente todos los países comunitarios, y eso provoca que la oferta gastronómica sea muy amplia. Vamos, podemos encontrar restaurantes de prácticamente todos los países europeos. Españoles también, evidentemente.

Estrasburgo es una ciudad preciosa al norte de Francia en la que se vive la navidad de forma muy especial.

Durante nuestras pasadas vacaciones de navidad estuvimos disfrutando de unos días en la maravillosa región francesa de Alsacia. Visitar Alsacia en navidad es uno de los mayores sueños para los amantes de esta fiesta que pone fin al año. Allí encontramos pueblos que parecen sacados de un cuento de hadas. Su encanto es único, son muy distintos a los pueblos que encontramos en España, y la forma de vivir la navidad es totalmente diferente a cómo la vivimos aquí. Imprescindible y muy recomendable.

Uno de los múltiples pueblos que pudimos visitar esta navidad en Alsacia.

Claro que, a veces puede suceder que sales de viaje y tienes ciertos percances. O, por qué no, también puedes echar de menos la gastronomía patria y necesitar comer un plato de los nuestros al menos una vez. Supongo que una mezcla de todo eso es lo que nos sucedió en Estrasburgo. Tras muchos días disfrutando de la exquisita gastronomía alsaciana, rica en quesos y vinos, necesitábamos o paella o tortilla de patata.

Quesos alsacianos, muy típicos en esta región francesa.

Por ello comenzamos a buscar restaurantes españoles en Estrasburgo a través de TripAdvisor. He de reconocer que no confío nada en estas plataformas de opiniones de restaurantes, ya que cualquiera puede opinar y si bien todas las opiniones son respetables, no todas lo son de calidad. Pero vivimos en esa época en la que más vale lo bonito que lo bueno y en ocasiones nos equivocamos.

Tras una búsqueda de varios minutos y con el estómago empezando a preguntar por lo suyo, decidimos decantarnos por el más cercano, que también contaba con una buena valoración por parte de los usuarios. Y tuvimos suerte, porque a la cocina le quedaban pocos minutos para cerrar. Espera, ¿suerte?

La variedad de tapas españolas era interesante, aunque no podemos decir que fuesen tapas que encuentres habitualmente, sino que era un rollo más bien pijo. Vamos, que ni bravas, ni calamares, ni nada que se nos ocurra cuando pensamos en tapas. De hecho acabamos pidiendo unas deliciosas verduras en tempura. El problema vino después.

“Nuestra versión de la paella de marisco”. Hijo mío, ya podrías haber hecho tu versión del huevo frito, porque de lo que es la paella de marisco no tienes ni pajolera idea. La verdad es que no esperaba mucho de un cocinero hindú haciendo paella de marisco en una ciudad de 200.000 habitantes al norte de Francia, ¿pero eso?

Aquello era un arroz de marisco con sabor a cloaca cubierto por una salsa bolognesa (bueno, “salsa bolognesa”) picante que no había ser humano en esta tierra que se la pudiese comer. Mira que hay paellas malas por ahí, pero haces un poco de tripas corazón y te la comes. Pero eso no tenía perdón de dios. No sé si existe la cadena perpetua en Francia, pero ese cocinero la merecía, y sin rechistar.

Arroz pasado, marisco de discutible calidad, salsa de tomate por encima y algo similar al cebollino o el cilantro por encima. Toda una obra de arte, colega. Y ojo, ¡A 19 EUROS EL PLATO! Para cerrar el restaurante, en serio.

Evidentemente, los cuchicheos entre nosotros no tardaron en llegar. Y el gerente del restaurante, que se dio cuenta, vino a preguntarnos por la paella. Bueno, por esa cosa. Como no puedo evitar ser políticamente correcto, le dije que no la habíamos terminado porque me encontraba mal del estómago (cosa cierta, por otro lado). Nos estuvo hablando un poco sobre su proyecto, era hijo de españoles y estaba muy ilusionado con su restaurante, que estaba marchando bien. Amigo, si retiras esa aberración de la carta, te irá mucho mejor.

¿Frutas de Sant Donís en Alsacia? A ver si resulta que nuestra tradición no es tan “nuestra”…

Sobre la gastronomía alsaciana podemos hablar mucho y bueno. Alsacia es una región tradicionalmente conflictiva, ya que ha sido francesa, alemana e incluso independiente, por lo que su influencia cultural y gastronómica es variada. Como hemos comentado antes, sus quesos son muy valorados, al igual que los vinos. No en vano, en Alsacia podéis visitar su famosa (y más que recomendable) ruta de los vinos. Eso sí, el vino caliente… Digamos que no nos acabó de convencer. Como platos típicos encontramos el chucrut o las tartes flambées, una torta salada típica de la zona. También alucinaréis con los pasteles y croisants que encontraréis en prácticamente cualquier esquina, y no podéis dejar de probar el bretzel, aunque os avisamos que engancha.

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