Se trata de uno de los monumentos más visitados de nuestra ciudad, aunque realmente no es un monumento. Vamos a conocer la historia de la Porta de la Mar de Valencia, desde sus orígenes hasta la actualidad, pasando por su «misteriosa desaparición».

¿Cuántas veces te has parado frente a la Porta de la Mar y le has hecho una fotografía? Seguro que muchas, y que ninguna de esas veces has recordado que hubo una temporada en la que no estuvo ahí. Bueno, es normal, el tiempo pasa rápido y la memoria es corta, y para eso estamos nosotros, para recordártelo. Eso sí, antes de descubrir su «misteriosa desaparición», toca repasar su historia, que se remonta unos siglos atrás.

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La Porta de la Mar es uno de los «monumentos» más visitados en Valencia

¿Porta de la Mar o Porta del Real?

Viajamos en el tiempo hasta principios del siglo XIX. En aquella época, Valencia era una ciudad amurallada. Ya sabemos que se trata de años de conflictos bélicos frecuentes y, para muchos, la mejor forma de proteger una ciudad era construyendo una muralla a su alrededor.

Claro, ésto, que puede considerarse como un beneficio, también tenía sus desventajas. A cierta hora de la tarde, sonaban las campanas y las puertas de la ciudad se cerraban. Los agricultores y otros trabajadores tenían que volver corriendo, a riesgo de no poder volver a casa. La última puerta que se cerraba era la del Real, a las once de la noche, y quien se despistaba se quedaba «a la luna de Valencia».

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La muralla de Valencia y la Porta de la Mar – Foto: Callejeando por Valencia

Esta situación cambia con la llegada de Cirilo Amorós al cargo de Gobernador Civil. Dado que la industria de la seda había entrado en crisis y el número de parados crecía, toma la decisión de derribar la muralla de Valencia. De este modo, la gente podría tener trabajo y la ciudad podría comenzar su expansión.

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Cirilo Amorós, el artífice de la destrucción de la muralla de Valencia – Foto: Remember Valencia, el Blog

Así pues, el 20 de febrero de 1865 comienza el derribo de la muralla, situación que alegró a la ciudadanía, que veía el progreso que podría llegar con esta decisión. Pero los trabajadores fueron más allá, y, además de derruir la muralla, también tiran abajo la Puerta del Real. Total, ¿qué sentido tiene esta puerta si no hay muralla?

La Porta de la Mar, Primo de Rivera y Franco

Como comprenderás, esta decisión de derribar la Puerta del Real no gustó a todos. De hecho, tan sólo once años después del derribo, el Marqués de Cruïlles se quejó abiertamente de que en Valencia sólo quedaban dos puertas históricas, las Torres de Quart y las Torres de Serranos. Según sus palabras, “sonroja nuestras mejillas la vergüenza el ver que el espíritu de destrucción señale tan solo las revueltas políticas del país, aunque [no a] aquellas hechas a nombre de la civilización”. Parece ser que nadie le hizo mucho caso, lástima.

Llega el siglo XX, y con él, un nuevo nombre para la plaza, que en 1925 pasaría a llamarse a llamarse Marqués de Estella en honor de Miguel Primo de Rivera, que gobernó en España como dictador entre 1923 y 1930. Es en 1929 cuando se propone crear un monumento que fuese representativo de la provincia de Valencia. Claro, con la llegada de la II República, el proyecto cae en el olvido y el lugar se rebautiza como Plaza de la República hasta que en 1940 vuelve a recuperar el nombre de Marqués de Estella.

Es en 1942, y ya con Franco en el poder, cuando se decide que allí debía ir un monumento en memoria de los caídos durante la Guerra Civil. Como imaginarás, ese monumento debía llevar sus correspondientes honores al caudillo, como no podía ser de otra forma en aquella época. Y llegan las propuestas.

Posiblemente, la más espectacular de todas ellas fue obra de Javier Goerlich, uno de los arquitectos más influyentes en la Valencia del siglo XX. Entre otras muchas obras, fue autor de una de las versiones más bonitas de la Plaza del Ayuntamiento de Valencia.

Goerlich propuso la construcción de un espectacular altar-obelisco de enormes dimensiones, que puedes ver aquí debajo.

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La espectacular propuesta de Goerlich como monumento – Foto: Valencia Plaza

Lamentablemente, no sabemos si por una lucha de egos o por algún otro motivo, su proyecto fue descartado y archivado.

En su lugar, y «por inspiración del Excmo. Sr. Alcalde” Juan Antonio Gómez-Trénor Fos, se opta por tomar como base del proyecto la antigua Puerta del Real. Las obras de construcción comenzaron en septiembre de 1944 y terminaron en enero de 1946, con un coste total de 1.311.648,45 pesetas, lo que vienen siendo 7.883 euros.

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El boceto de Javier Goerlich para la Porta de la Mar – Foto: Valencia Plaza

Evidentemente, no se pueden comparar los precios de la época con los actuales, pero tal era la situación económica en España que se tuvo que enviar solicitudes al Estado para que enviara cemento, material que estaba requisado. Cosas de la posguerra.

Una obra de Javier Goerlich

Aunque el proyecto inicial de Goerlich se guardó en el cajón, el arquitecto valenciano fue el encargado del diseño de la Porta de la Mar. Así pues, además de recrear el diseño de la Puerta del Real, diseñó una lápida en homenaje a Franco.

Por otro lado, Goerlich encargó cuatro relieves al escultor Vicente Navarro Romero, que era uno de los artistas protegidos por el régimen. Estos relieves estaban dedicados a El Valor, La Abnegación, La Paz y La Gloria.

La obra final se inauguró en noviembre de 1946. Según la documentación consultada por Valencia Plaza, tras la liquidación de las obras sobraron 5,5 pesetas.

La democracia llega a España

Como no podía ser de otra manera, durante los años de la dictadura, la Puerta del Real se utiliza como símbolo de la victoria del bando nacional. Pero llegó el día en el que Franco murió, la dictadura terminó y las cosas comenzaron a cambiar.

Es por eso, que en abril de 1980, Salvador Blanco Revert, por entonces concejal de Jardines y Ornato, toma una decisión con respecto a la Puerta del Real. Aquel iba a dejar de ser un recuerdo de los vencedores y pasaría a ser un monumento en honor a todos los muertos en la Guerra Civil. De ese modo, se retira la placa en homenaje a Franco y se cambia el nombre al actual, Porta de la Mar.

Es posible que ahora te preguntes por qué no se retiró atendiendo a la Ley de Memoria histórica. Hay dos motivos.

Por un lado, la Porta de la Mar ya no es un monumento en honor a Franco o la dictadura. Por el otro, ni siquiera está considerado como un monumento, sino que se trata de una recreación histórica. La situación es tan curiosa, que en el departamento de Patrimonio de la Generalitat consideran que en la actualidad, la Porta de la Mar no tiene ningún valor histórico, que se trata de una simple recreación.

La «misteriosa desaparición» de la Porta de la Mar

Aquí habíamos venido a hablar de un expediente X, ¿verdad? ¿Cómo puede ser que la Porta de la Mar desapareciese, si yo paso por allí a diario y la veo en su sitio?

¿Recuerdas nuestro artículo sobre la historia del ferrocarril en la Comunidad Valenciana? Uno de sus grandes hitos fue la llegada del Metro a Valencia, siendo la tercera ciudad de España que contaba con este medio de transporte. Pues el Metro fue el culpable de la «desaparición» de la Porta de la Mar.

Esta situación tuvo lugar entre 1993 y 1996. Valencia estaba viviendo un crecimiento urbanístico y, por ello, la red de Metro debía ampliarse. Así pues, para la construcción de la línea subterránea que uniría las estaciones de Colón y Alameda, la Porta de la Mar fue desmontada piedra a piedra, dejando huérfana una de las rotondas con mayor tráfico en la ciudad de Valencia.

Y ésta es la historia de la Porta de la Mar, uno de los monumentos más visitados en Valencia. Así que, a partir de ahora, cuando pases por allí, recuerda que estuvo, dejó de estar, volvió a estar, desapareció y vuelve a estar con nosotros.

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