¿Cuántas veces has oído eso de «lo que enseñan en el colegio no es valenciano, es catalán»? ¿Quién o qué dictamina si valenciano y catalán son el mismo idioma o son dos idiomas diferentes? Como en prácticamente todos los aspectos de la vida, hay mínimo dos puntos de vista, y por eso os explicamos qué son las Normas del Puig.

Una «errata» en una inocente foto dedicada por la Fallera Mayor de Valencia ha vuelto a desatar la polémica. Entrecomillamos la palabra errata porque mientras para unos la dedicatoria está bien escrita, para otros no. Se trata, una vez más, del eterno debate de si el valenciano y el catalán son el mismo idioma o dos idiomas diferentes. Mientras una versión, la «oficialista», dictamina que sí, hay otra que dice todo lo contrario, que valenciano y catalán son dos idiomas distintos. Esto vendría recogido en las Normas del Puig.

¿Qué son las Normas del Puig y para qué sirven?

Básicamente, las Normas del Puig son unas normas ortográficas según las cuales, el valenciano y el catalán son dos idiomas diferentes. Fueron elaboradas por la sección de Lengua y Literatura de la Real Academia de Cultura Valenciana para el valenciano. Reciben el nombre de Normas del Puig porque fueron presentadas el 7 de marzo de 1981 en el Monasterio del Puig.

Así pues, las Normas del Puig sirven para establecer un modelo de lenguaje valenciano más cercano a la realidad de nuestra tierra, y están alejadas de las Normas de Castellón de 1932, a las que consideraban provisionales. Para la creación de estas normas se utilizaron los trabajos del juez y escritor Miquel Adlert i Noguerol y del filólogo Luis Fullana Mira.

Haciendo un resumen un tanto rápido, el valenciano normativo (el que se aprende en los colegios y se utiliza a nivel oficial) correspondería al de las Normas de Castellón, y el valenciano de la calle y «anhelado» por algunos sectores de la sociedad correspondería al de las Normas del Puig.

La «guerra» del valenciano, un arma política muy eficaz

Viendo que las Normas del Puig desean que se instaure el valenciano «de Valencia» como el valenciano oficial, teóricamente sería un poco estúpido desear lo contrario. Al fin y al cabo es el idioma que hemos utilizado con nuestros padres y abuelos, y será el que enseñemos a nuestros hijos. Ahora, ¿dónde? ¿Es el valenciano de Valencia el mismo que el de Vinaróz? ¿Es el valenciano de Alcoy el mismo que el de Burriana? ¿Qué valenciano es el correcto y por qué? Y si el planteamiento ya es complicado, el problema viene cuando aparecen los políticos.

Como hemos dicho antes, en esta polémica encontramos dos bandos. Por un lado tenemos el bando «blavero» (que nadie se ofenda, no se nos ocurre otra forma de llamarlo y no lo hacemos en tono despectivo) o defensor del Regne de Valencia que es el partidario del uso de las Normas del Puig, y en el otro tenemos el bando catalanista/»pancatalanista»/unionista que defiende las Normas de Castellón y la unidad de la lengua. También hay gente a la que esta discusión le da igual, y seguramente vivan más felices. Pero ese es otro tema.

Un bando es tradicionalmente de derechas, y el otro es de izquierdas. Ambos bandos dicen amar el valenciano, pero es muy frecuente ver a los primeros reprochar a los segundos que defienden el valenciano utilizando el castellano, y a los segundos reprochar a sus contrarios que defienden el valenciano hablando en catalán. Y con esta disputa, los políticos se posicionan y ganan votos. Porque la guerra de la lengua vende mucho (y muy bien), pero de los problemas reales de los ciudadanos no hablamos.

Uso oficial de las Normas del Puig

Las Normas del Puig fueron utilizadas por el Consell del País Valencià hasta la aprobación del Estatuto de Autonomía de la Comunidad Valenciana, cuando empezaron a utilizarse las Normas de Castellón. Entre 1992 y 2001 se hace el mayor número de publicaciones con las Normas del Puig, con un total de 403 obras. El periódico Las Provincias también colaboró en su difusión, al repartir 30.000 ejemplares del Diccionario de la Real Academia de Cultura Valenciana editados por el Ayuntamiento de Valencia a finales de los años 90.

Sin embargo, su uso ha sido realmente minoritario, especialmente tras la creación de la Academia Valenciana de la Lengua en 1998, que estableció las Normas de Castellón como la normativa oficial. No sirvió de mucho el apoyo de la Junta Central Fallera, que las estuvo utilizando entre 1992 y 1998. Los ayuntamientos y la Generalitat Valenciana también hacen uso de estas normas de 1932.

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La Academia Valenciana de la Lengua no acepta ninguna de las variantes ortográficas recogidas en las Normas del Puig. Sí que acepta algunos de los usos gramaticales y léxicos más significativos, por ejemplo «este», «mentres» o «mitat», y algunas formas como «bellea» o «riquea», existentes en la lengua clásica. Esto llevó a otro enfrentamiento con los «unionistas», que acusaban a la Academia Valenciana de la Lengua de promover la disgregación de la lengua.

¿Cuáles son las diferencias entre el valenciano y el catalán según las Normas del Puig?

Según las Normas del Puig, las diferencias entre el valenciano y el catalán son las siguientes:

  • Simplificación, en las Normas del Puig, de la representación gráfica del sonido palatal africado sonoro /dʒ/, grafiado siempre como g o j, eliminando por tanto los dígrafos clásicos tg, tj de las Normas de Castellón (como en metge, platja), que en la mayoría de hablas valencianas se pronuncian igual que las g, j simples (como en veges, pujar):
  • Normas del Puig: veges, pujar, majestat, orige, marge, franja, jove, gerani, pero también mege, plaja, formage, desijar.
  • Normas de Castellón: veges, pujar, majestat, origen, marge, franja, jove, gerani, pero metge, platja, formatge, desitjar.
  • Adaptación de la ortografía, en las Normas del Puig, a la pronunciación valenciana (tanto del apitxat como del resto de variedades valencianas) de la palatal fricativa sorda /ʃ/ y la palatal africada sorda /tʃ/, frente a la confusión existente en las Normas de Castellón. Se mantiene el dígrafo ch, que ya aparece en la época clásica, en todos los casos en que se pronuncia /tʃ/, eliminándose el dígrafo tx, también clásico, de las Normas de Castellón. La letra x se pronuncia siempre palatal fricativa sorda /ʃ/, al contrario que en las Normas de Castellón, las cuales presentan muchas excepciones al reflejar la fonética catalana oriental de dichos sonidos. En posición final de palabra, según las Normas del Puig se grafía ig en todos los casos:
A principio de palabra:

  • Normas del Puig: Xàtiva, Xeresa, xarop, xaloc, xenofòbia, pronunciadas con /ʃ/, pero chiquet, choc (castellano choque; diferente de joc, castellano juego), chulla, charrar, Chirivella, checoslovac, Chechènia, pronunciadas con /tʃ/.
  • Normas de Castellón: Xàtiva, Xeresa, xarop, xaloc, xenofòbia, pero también xiquet, xoc, xulla, xarrar, Xirivella a pesar de pronunciarse /tʃ/, y en cambio, txecoslovac, Txetxènia.
En mitad de palabra:

  • Normas del Puig: caixa, patixes, meréixer, pronunciadas con /ʃ/, pero pancha, archiu, coche, brocha, cliché, naucher pronunciadas todas con /tʃ/.
  • Normas de Castellón: caixa, patixes, meréixer, pero también panxa, arxiu, a pesar de pronunciarse /tʃ/, y si bien se distingue la /tʃ/ en cotxe, brotxa, no en clixé, nauxer.
A final de palabra:

  • Normas del Puig: Puig, maig, mig, despaig, Elig, Barig, pronunciadas todas con /tʃ/.
  • Normas de Castellón: Puig, maig, mig, pero despatx, Elx, Barx.
  • Mantenimiento, según la ortografía tradicional hasta principios del siglo XX y la pronunciación, de las oclusivas finales /t/, /k/, /p/ representadas siempre por t, c, p, sin la distinción moderna (entre t y dc y g; y p y b, respectivamente) adoptada, por razones etimológicas, por Pompeu Fabra y las Normas de Castelló para el idioma escrito, pero que no se refleja en el hablado:
Sonido /t/:

  • Normas del Puig: pot, buit, salut, nebot, sòrt (castellano suerte), sort (castellano sordo), fret, vert, almut, Davit, Madrit, Bellreguart.
  • Normas de Castellón: pot, buit, salut, nebot, sort, pero sord, fred, verd, almud, David, Madrid, Bellreguard.
Sonido /p/:

  • Normas del Puig: cap, llop, sap, rep, colp, serp, camp, aljup, Alfarp, verp, àrap
  • Normas de Castellón: cap, llop, sap, rep, colp, serp, camp, pero aljub, Alfarb, verb, àrab.
Sonido /k/:

  • Normas del Puig: amic, dic, sec, prec, groc, foc, fanc, sanc, amarc, pròlec, castic. Se mantiene el antiguo dígrafo ch, pronunciado /k/, con el que se escribían hasta el siglo XX dichas palabras (prech, foch, fanch, sanch, etc.) sólo para apellidos y toponimia, por tradición (por tanto, Albuixech, Benlloch, Alfinach, Torre d’En Doménech, March, Bosch, Alborch, Albiach).
  • Normas de Castellón: amic, dic, sec, prec, groc, foc, pero fang, amarg, pròleg, càstig (o castic), eliminándose el antiguo dígrafo ch también en la toponimia (Albuixec, Bell-lloc, Alfinac, Torre d’En Doménec) y tendiéndose a eliminar, aunque sigue siendo tolerado, en los apellidos.
  • Mantenimiento parcial del uso de la y de la ortografía clásica y tradicional hasta principios del siglo XX, representando la i consonántica /j/ como y, así como también de la vocal final de diptongo, por tradición, sólo en topónimos. Las Normas de Castellón representan todos estos casos con i, salvo en ciertas palabras, en que por etimología se representan con j.
  • Normas del Puig: yo, ya, proyecte, epopeya, feya, yaya, joya, Alboraya, Alcoy, Llombay, pero rei, comboi.
  • Normas de Castellón: jo, ja, projecte, pero epopeia, feia, iaia, joia, Alboraia, Alcoi, Llombai, rei, comboi.
  • La ortografía de la s sorda /s/ (s, ss, c, ç según etimología) y la s sonora /z/ (s, z según etimología)) es similar en ambas ortografías, con algunas particularidades:
  • Las Normas del Puig mantienen, como en las primeras Normas de Castellón, el uso de s en el sufijo -isar y derivados: organisar, castellanisació, normalisat, manteniendo el uso del dígrafo tz sólo en ciertas palabras en que es pronunciado (dotze, setze, l’Atzúvia), frente a organitzar, castellanització, normalitzat, según la normativa oficial de la Academia Valenciana de la Lengua.
  • Ciertas palabras con s sorda, representada con ss en las Normas de Castellón, se representan con ç o c en las Normas del Puig: en palabras como engatuçar, escabuçó, o los sufijos -aç, -iç, -uç (grandaç, manaça, canyiç, pobruç, gentuça, menjuça, pastiç, hortaliça.
  • El uso de la h muda, la distinción c-q (cuina, quatre) y la distinción b-v (cavall, biga), es también similar en ambas ortografías.
  • Después de la reforma de julio de 2003, las reglas de acentuación gráfica son iguales en ambas ortografías, salvo las palabras agudas acabadas en -in (como roïn), que no se acentúan en Normas del Puig, y los acentos diacríticos, presentándose más casos de acentuación diacrítica en las Normas del Puig, así como ciertas diferencias (como dòna/dona, còbra/cobra, dèu/Deu). En cuanto a la diferenciación gráfica entre vocales abiertas y cerradas, las Normas del Puig siguen estrictamente el sistema vocálico del valenciano, acentuando de forma cerrada, no sólo palabras como café, séquia, francés, depén, pésol, que muchos usuarios de las Normas de Castellón acentúan de forma abierta (cafè, sèquia, francès, depèn, pèsol) siguiendo el vocalismo del catalán oriental, sino también palabras como Valéncia, qué, série o época.
  • Las Normas del Puig eliminan los clásicos dígrafos l·l, tl, tll, tm y tn, así como el grupo de letras -mpt-. Así, se escribe sílaba, aquarela, alicient, guala, mole, billet, semana, cona, conte, redenció, en lugar de síl·laba, aquarel·la, al·licient, guatla (o guatlla), motle (o motlle), bitllet, setmana, cotna, compte, redempció según las Normas de Castellón.
  • Las Normas del Puig mantienen en la escritura la -d- intervocálica en palabras como vesprada, mocador, acabades, aunque propugnan su no pronunciación en todo momento, según ocurre en todo el valenciano (/vesprà/, /mokaor/), excepto parte del Maestrazgo y algunos puntos del Marquesat de Dénia y la Marina. Ciertos sectores más radicales defienden directamente la no escritura de dicha d (vesprà, mocaor, acabaes), pero esto no ha sido aceptado de momento por la Real Academia de Cultura Valenciana.

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