Miguel Serna: “la calidad musical existía antes, existe ahora y existirá dentro de diez años”

Hubo una época en la que la música dance reinó en Valencia. Muchas eran las discotecas que llenaban sus pistas con sonidos energéticos. Nuestra ciudad era la cuna de la fiesta en España, y los djs eran los reyes de la noche. Uno de ellos destacó por encima del resto. Su nombre es Miguel Serna (diez veces nombrado mejor dj nacional) y hemos hablado con él en un momento en el que el remember está en auge.

-Encantado de estar aquí contigo, Miguel. ¿Cómo va la vida? ¿Mucho lío en la agenda?

-No me quejo. Mañana estoy en la fiesta Yesterday que monta Chumi en la sala Metro en Bigastro (nota: la entrevista data del mes de noviembre). Guardo un gran recuerdo de esa sala, es donde iba yo de fiesta cuando tenía 17-18 años, mis dos años de locura. Iba los domingos, pero duró poco mi época de locura. Y volver ahora a esa sala para trabajar me trae muy buenos recuerdos.

-¿Cómo empiezas a dedicarte a ser dj?

-Realmente fue de casualidad. Mi padre tenía una discoteca en la “zona guiri” de Benidorm . Mi pasión por la música viene de pequeñito, cuando vivía con mis abuelos en Alemania. Mi abuelo tenía un piano, él tocaba y a mi me causaba curiosidad. Cuando él no estaba tocando, iba yo y tocaba las teclas, y me dí cuenta de que era capaz de reproducir las canciones que salían en la tele. Buscaba las notas en las teclas del piano, las memorizaba y era capaz de reproducirlas. Llegó un punto en que, a muy corta edad, ya me creaba mis propias melodías y canciones, empecé a desarrollar la musicalidad. A los 10-11 años vine a España, mi padre tenía una discoteca que abría de 9 de la tarde a 8 de la mañana, y a primera hora, muchas veces me dedicaba a poner música con unos platos de la marca Lenco, sin pitch, algo que se lo pones hoy en día a cualquier dj y no sabe qué hacer con eso. Tenía tres velocidades: 33, 45 y otra que ni me acuerdo, 72 o 74. Entre medio de las palancas tenías una velocidad intermedia y yo intentaba hacer mis mezclas. El día que mi padre trajo unos Technics le dije “vaya mierda de platos, pon los Lenco”. Pero en aquel momento se buscaba más la psicología de pista, no se le daba tanta importancia a las mezclas. Eso hoy en día se olvida entre la gente joven. La gente está muy ciega con el debate de las nuevas tecnologías, del formato en que pone un disco, del botoncito del “sync”. La gente no se preocupa de observar la pista, de hacer una buena ecualización cuando mezclas. Nuestro trabajo es hacer disfrutar a la gente, no saber cuadrar los bpms o la velocidad de un tema. Está claro que hoy en día los avances te permiten cuadrar un tema, pero no creo que un dj sea mejor pinchando en vinilo que en cualquier otra plataforma. Al final es un debate que sirve para generar “likes” en las redes sociales, pero en pista no sirve para nada. Y yo soy defensor de los vinilos, una de las cosas que se me daba bien era cuadrar temas en mis mezclas a tres platos, no tengo que demostrar nada a nadie. Pero eres un buen dj cuando haces bailar a toda la gente que hay en la pista, cuando los dejas con ganas de repetir y no tienen ganas de irse a casa. Tienes que ganarte a la gente, conectar con el público, ser un showman, poner el disco adecuado en cada momento ecualizar, hacer que la gente se divierta. ¿Para qué me sirve un tío que sabe mezclar a cuatro platos si no hace bailar a la gente? Sí que es verdad que el vinilo es un arte y soy un defensor a tope del vinilo, me encantan, y cada vez que puedo los saco en una fiesta Rockola y pincho con ellos, pero ese debate es para lo que es.

-Hablabas de la psicología de pista. Si hay una palabra que te define es el carisma, tienes mucha psicología de pista.

-Eso no se puede practicar, el carisma se tiene o no. Conozco muchos djs de nuestra época dorada de los vinilos que no se les daba bien mezclar, pero que cogían el micro, sabían qué disco poner en cada momento y levantaban toda la pista. Luego veías otros chavales que hacían unas mezclas impresionantes, que tenían una técnica muy depurada, pero que tenían a la pista parada. Depende de muchos factores y el carisma es uno de ellos. La gente me dice que tengo carisma, yo no lo sé, hago lo que hago. Cuando me subo a una cabina sé que lo puedo hacer bien, creo que lo voy a hacer bien, sé que tengo experiencia, que mi función es hacerles bailar. Me pongo en la piel del cliente y pienso en qué quiere el cliente en cada momento. Por desgracia, hoy en día mucha gente que está empezando no tiene en cuenta estas cosas. Sí, tienen una técnica brutal, pero a ver si saben hacen bailar a 3.000 personas. Nuestra función es hacer bailar a los que están en la pista.

Miguel Serna en Medusa 2017

-¿Qué parte de saber hacer bailar a la gente hay en el EDM que no había en vuestra época dorada? Parece que se da más importancia al show que a la música.

-Los conceptos cambian. Intento adaptarme a la época actual, y te das cuenta de que dentro de la escena electrónica actual se busca el espectáculo. Pero tampoco creo que sea la base. Hay grandes artistas como Steve Aoki que son puro espectáculo, que la gente está más esperando el tartazo o cuándo se tira a la gente que realmente en el tema que está poniendo. Se ha añadido un poco más de espectáculo, de show, de puesta en escena, pero no creo que sea la base. Es un añadido. Si la música fuese mala, la gente no bailaría. Dentro del EDM ya no se buscan esas mezclas explosivas, pero sí que hay un trabajo previo como mashups, bootlegs, ser productor, tener temas exclusivos… Ese trabajo previo lo tienes que desarrollar cuando estás delante de la gente. Sí que es verdad que se ha añadido el factor espectáculo, pero antes también tenías las gogos. La gente va cambiando, hoy en día la gente busca estos sonidos, igual dentro de diez años se buscarán otros sonidos. El EDM no deja de ser la música cañera para los niños, antiguamente era el bumping, el poky, el newstyle, el hardcore. ¿Qué es el EDM? Yo escucho EDM y veo temas energéticos con un bombo jump duro, hardstyle a veces, pero con un bombo a 130 bpm en vez de a 150. No ha cambiado mucho, pero siempre escucharemos decir que la música de antes era mejor que la de ahora. Pero lo dirá la gente que vivió aquella época.

-Hace unas semanas metisteis a más de 2.000 personas en el Aniversario Rockola y Sound Factory estaba lleno en su aniversario. ¿Crees que el EDM podrá decir esto dentro de veinte años?

-Sí, por supuesto. Yo creo que cada estilo y cada época va a tener su momento. ¿Para quién es algo bueno? Yo escucho mucho eso de “no, lo de antes era mejor”. Ya. Era mejor lo que tú has vivido. Cada generación se acostumbra a un estilo. Cuando tienes 15 o 16 años lo das todo, ellos se divierten con cierto estilo y eso va a ser lo que les va a gustar a ellos. Pero la calidad musical existía antes, existe ahora y existirá dentro de diez años. De hecho, con los avances que hay, los temas van a sonar mejor que antes. Esto siempre depende de la época en la que tú hayas salido de fiesta. Cuando hicimos el Aniversario hubo tres veces en las que tuvimos que cortar la entrada de la gente en sala porque superamos el aforo completo. Hubo entre 300 y 500 personas que no pudieron entrar. El remember gusta. También es cierto que a veces te encuentras con gente joven que no sabes cómo puede gustarle esa música, pero escuchan cintas o cds de sus hermanos mayores y es un estilo que puede gustar, aunque cada estilo tiene su público.

-El EDM ha servido para popularizar la figura del disc-jockey, y festivales como el Medusa, del que eres residente, ha contribuido a ello.

-El dj siempre ha estado bien visto.

-Sí, pero ahora salen en películas.

-Si te das cuenta, en los años 70-80 los populares eran las estrellas del rock, en los 90 las estrellas del pop, y en esta etapa al dj se le da mucha importancia. Las estrellas del rock y del pop han pasado a un segundo plano, el dj ha cogido mucho protagonismo y mueve masas. Para mi gusto, a unos niveles a veces desorbitados. Se pagan unas cifras de locura, impensables. Una barbaridad. Luego tengo el placer de verlos en directo y todavía no me ha sorprendido ninguno. Lo que me sorprende es la cantidad de gente que mueven, la cantidad de tickets que venden algunos djs internacionales. He visto djs de 200.000-300.000 euros y más por una sesión de una hora, vienen en su avión privado, les alojan en las mejores suites de la ciudad, les tratan como si fuesen el último hombre del planeta. Algo hará. Mover mucha gente, pero tras 27-28 años que llevo en este mundo, como dj he visto gente buena, gente no tan buena, gente que es puro show, gente que tiene buena selección musical, pero no he visto alguien que a nivel profesional me haya sorprendido. Me sorprende los tickets que venden y es normal que pidan esos precios, yo también lo haría.

-¿Qué sensación tenéis al estar en un Main Stage de un gran festival y tener más de 20.000 personas a vuestros pies? ¿Impone?

-Yo recuerdo ser más joven y ponerme nervioso teniendo 100 personas delante mía. Y cuando tenías 1.000 o 2.000 personas delante, aún más. Con los años prefiero pinchar ante 20.000 o 30.000 personas que ante 100, pero a veces me lo paso mejor en un club pequeñito. Pero la sensación no es la misma. Ante 20.000 o 30.000 personas, si los haces bailar y los haces tuyos, te quedas muy satisfecho. Pero a mí no me genera nervios, sino que te vienes arriba. Haces tu trabajo, hacer que la gente disfrute. Ya sea haciendo un espectáculo, un show o poniendo música. Pero yo soy de la vieja escuela y mi trabajo es poner música. El día que me tenga que poner una careta o disfrazarme y hacer cosas que creo que no tocan, me dedicaré a otra cosa.

-¿Cómo te sientes más cómodo, como Miguel Serna o como Eric Vesper?

-En el fondo es lo mismo. Lo único que cambia es el estilo musical. El dance y el remember lo voy a llevar en la sangre toda mi vida, lógicamente no lo cambio por nada del mundo. Pero también ilusiona apostar por algo nuevo, por estilos emergentes, te da un poquito de chispa. Pero la música tal y como la conocemos ha cambiado, ya nos vamos a la tienda a ver qué discos nuevos han salido. Sigue habiendo producciones, pero insuficientes y de poca calidad. Y no hay salas donde ponerlo. Por desgracia es así. Así que genera ilusión apostar por nuevos estilos. Pero por mis venas corre lo que corre, el dance y el remember, y cuando lo pincho, lo siento y lo vivo. Igual que lo de ahora. Tengo varios proyectos en marcha que si salen como quiero, van a dar mucho que hablar. La gente del remember dirá que molaba más lo de antes y lo entiendo, a mi también me molaba más. Pero a la gente de ahora le mola lo de ahora, como a mi.

-¿Qué ha cambiado del Miguel Serna que llega a Valencia en 1998 (Rockola Pinedo) al Miguel Serna de 2017?

-Pues que soy 19 años más mayor (risas). Ahora salgo un día y me cuesta dos días recuperarme. Antes salía, dormía tres horas y me iba a jugar a fútbol. Experiencia, realmente. Vivencias. No ha cambiado mucho, ahora sé más de lo que sabía antes. Ha cambiado la noche, la gente, el concepto de salir, las salas. Soy la misma persona que antes, con 19 años más y más experiencia. No considero que haya cambiado mucho.

-Nunca has tenido pelos en la lengua. ¿Fue injusto el público de Valencia con vosotros?

-¿Injusto? No. Al final, cada uno decide donde quiere ir y qué quiere escuchar, nosotros no somos nadie para decirle a nadie donde tiene que ir y qué tiene que escuchar. No fue injusto, estoy eternamente agradecido a lo que la gente de Valencia ha hecho conmigo. Me han hecho feliz. Antes de venir a Valencia trabajaba en Benidorm como dj de temporada, en Amnesia, Pachá, Penélope, KM, en un after llamado Rockola… Vinieron ojeadores, me dijeron que iban a abrir Rockola en Valencia, les gustaba mi forma de hacer las cosas y querían contar conmigo. Desde el día que llegué a Valencia, para mí es mi segunda casa. Todas las salas y las etapas tienen un principio y un fin, y hay que ser coherente con eso.

-La sensación que me queda es que todo cambió en un verano, llenábais Rockola, luego Virtual.

-No fue así, fue algo progresivo. No pasamos de meter 3.000 personas a mil en una semana. Poco a poco abrieron más salas y había más oferta, salieron otros estilos. La música empezó a endurecerse y nosotros podíamos endurecer las sesiones, pero hasta cierto límite, sin cambiar el estilo. En Alicante hubo algunas salas que cambiaron radicalmente su estilo. Podíamos meter un poco más de caña, pero la esencia de mi sesión tenía que ser la misma. Influyeron muchos factores: la nuestra era una sala que llevaba ya años, la gente empezó a moverse por otros sitios. Luego cierras y la gente se acuerda de tí y te pide que no cierres. Teníamos una sala de 3.000 personas, para verse llena tenía que haber un mínimo de 2.000, con 1.500 ya se veía huecos. Entiendo a los dueños.

-¿Fue Rockola Silla una sala infravalorada a nivel musical?

-No, simplemente se abrió en una etapa de transición, de cambio musical. No tuvo la repercusión de Rockola Mislata o Pinedo, aquello coincidió con el auge de la música de baile, había muchísimas producciones. En la etapa de Silla había muchas vertientes, la gente no sabía por donde tirar. Yo guardo un gran recuerdo. Era una sala que no estaba a reventar todos los sábados, pero de cada cuatro sesiones, dos o tres estaba llena. El alquiler era elevado e imagino que para el inquilino de la sala no era tan buen negocio. Si cada vez que abres la sala te cuesta 15.000 o 20.000 euros, y sólo ganas 1.000, posiblemente sea demasiado riesgo para lo que pueda generar. No hay que olvidar que hoy en día todo es un negocio, yo puedo amar la música, es mi pasión, pero hoy está corrupta al 100%: listas de radio, Beatport… todo funciona a base de talonario, incluso artistas.

-Viendo las cosas con perspectiva, incluso en Los 40 Principales había cuñas de Rockola.

-De hecho, en Los 40, mi disco “Feel your love” fue número 1. Un tema dance número 1 en Los 40. Pero en aquella época no estaba todo tan corrupto, que no es que nos engañen, pero es un negocio. Si una discográfica llega a una emisora y suelta dinero, va a promocionar su producto. Por desgracia, hoy en día es así.

-También teníais programa matinal en La Mega Radio, saliste en Música Sí (programa que arrasó en España), y de repente todo desaparece. ¿Fue un cambio fácil de asumir?

-Yo agradezco que hasta la televisión apostase por un estilo musical que a mi me gusta. Pero nada dura para siempre, hay que ser consciente de que todo esto es temporal, hay que saber adaptarse. Yo conozco muchos djs que han tenido un boom en su época y no han sabido adaptarse. Ahora se apuesta por otros estilos, hay que respetarlo. No me escucharás meterme con otros estilos. Me puede parecer mejor o peor un disco, desde estilos más agresivos hasta el reggeaton, que todo el mundo se mete con él. Dentro de cada estilo hay canciones curradas y canciones que no. El buen amante de la música debe tener respeto por la música. A mi no me verás meterme con estos estilos en las redes sociales para generar “likes”, lo veo una estupidez.

-Además, tú viviste una polémica con una persona que te atacó directamente en las redes sociales, después del Medusa.

-Es una cuestión de envidias, de querer llegar y no poder. La mitad de las cosas que dijo esta persona no eran ciertas. Yo llevo cinco años de residente en Medusa. Hace cinco años, nadie decía nada. Hace cuatro, tampoco. Desde que empezó el Medusa, yo he tenido mis huecos para pinchar todos los días. Cuando yo estaba en Rockola y abríamos viernes, sábados y domingos, Ismael y yo pinchábamos todos los días. Cuando Central abre todos los días en Semana Santa, Javi Boss y Juanma pinchan todos los días. Es lógico. El problema es que aquí un chico ha visto que su hermano ha triunfado y se cree que todo es sencillo y fácil de conseguir. Yo creo que le entró una pataleta y dijo cosas sin sentido. Lo que dijo no es cierto. Se le trató bien, estuvo a gusto, llegó a su casa después de aceptar las condiciones que le puso el festival (que implica que puede haber cambios). Si pinchas en un festival y ves que no hay gente, y luego pincha otro y sí la hay… Si yo hubiese pinchado a la misma hora que él, tampoco hubiese tenido público. A no ser que seas Hardwell, Dimitri Vegas Like Mike, Steve Aoki o alguien así, nadie hubiese llenado ese escenario. Yo creo que fue una pataleta, una rabieta de un chaval que está empezando. Yo me llevé una gran decepción porque me habían hablado bien de él. Pero no me afectó, después de 28 años no tengo que demostrar por qué soy residente de Medusa. Ahora que Medusa mete 185.000 personas mola y todos quieren estar allí, pero cuando no molaba, no pasaba nada. Yo estaba allí cuando metíamos a 10.000 personas. Yo no pido fuegos artificiales, ni camerino, ni confetti. Pincharé cuando la organización me diga que tengo que pinchar. Me da pena que haya gente de esa edad que, en lugar de agradecer que estos festivales les dan la oportunidad a su edad y sin ser nadie, estén más pendientes de estas cosas. Para poder exigir, tienes que currártelo, demostrar quien eres.

-¿Cuánto cuesta llegar hasta donde has llegado? ¿La figura del dj español está infravalorada a nivel internacional?

-Sí. Fuera de España a la figura del dj se le trata con más respeto. Aquí somos pinchadiscos, el dj. Los holandeses mueven el mercado, se apoyan entre ellos, no se critican entre ellos. Aquí hay mucho interés de por medio. Y también hay gente muy buena, pero fuera se suelen apoyar más entre sí.

En mi caso, ha sido cuestión de tener suerte, ser diferente, años de dedicación y de esfuerzo. Antes de conseguir esto vivía en la calle, he pasado muchísima hambre. Había meses que no sabía como pagar el alquiler de mi casa y de mi pequeño estudio, no tenía a mi papá y mi mamá, porque ellos también lo tenían difícil. Tuve que sacarme las castañas, y eso te hace fuerte. Además, era muy cabezón. Yo quería vivir de la música, intentaba hacer las temporadas de verano en Benidorm, ahorrar al máximo e intentar vivir de la música en invierno, pero vivía en unas condiciones muy precarias. Pero cuando me dan mi primer sueldo en Rockola Pinedo en el 98, estaba emocionado, era mi sueldecito. ¡Qué guay! Suerte, constancia y aprovechas las ocasiones.

-Los humoristas tienen que hacer reír, y tú tienes que hacer bailar. ¿Cómo los consigues los días que no estás bien?

-Está claro que mi estado anímico influye en una sesión. Cuando estás contento y feliz, lo transmites a la gente. Transmitimos energía y felicidad. Los días que han sido malos o tenemos problemas personales se hace más cuesta arriba. Yo me lo noto, aunque quizá la gente no, porque después de tantos años ya sé poner el piloto automático y hacer lo que tengo que hacer. El que diga que no influye el estado de ánimo, no dice la verdad. Somos humanos.

-Cuando te pones la gorra…

-Hostia, la gorra mágica.

-¿Por qué se creó el mito del tío de la gorra?

-No lo sé. Coincidió que vine a Valencia y usaba la gorra porque tenía el pelo largo y coleta. La cabina de Rockola Pinedo estaba en alto y el calor sube. Además, teníamos las etapas detrás y ahí arriba era un infierno pinchar. Unas sudadas… Para pinchar me ponía la gorra por comodidad. Coincidió con el boom de Rockola, a la gente le gustaba mi forma de pinchar, al subidón, las mezclas que no se hacían en Valencia y la imagen que tenían mía era de un tío con una gorra. Y poco a poco me la fui quitando. Pero hoy en día me siguen pidiendo que me la ponga en las fiestas remember, es como que les mola más cuando la llevo.

-¿Tu hija es consciente del éxito que ha tenido su padre?

-No, ni lo va a ser. Es otra época. Sí que es verdad que su profesor de música o su tutora le han hablado bien de mi y ella se sorprendía. Pero es otra época. El otro día me sorprendió, porque llegó a casa y me dijo “me gusta este tema”, un tema dance, remember. Pero ahora tiene 13 años, se está encontrando. Antes le gustaba la música electrónica, de repente escucha el “Despacito”, ahora el soul y funky. Sí que me ha dicho más de una vez que le enseñe a pinchar.

-Va, ¿cuántas veces te han pedido el “Despacito”?

-En más de una ocasión, aunque parezca mentira. En las típicas salas que intentan captar el mayor público posible y van combinando distintos estilos a lo largo de la noche. En más de una fiesta de pueblo, o en algún evento donde había djs de otro estilo pinchando antes que yo me han pedido reggeaton. ¡Si hasta me han pedido cubatas!

-¿Algún tema dance que no pondrías nunca?

-No sé, no hay ninguno.

-¿En qué residencia has disfrutado más, o te has sentido más realizado?

-Buah, han sido muchas. Guardo con gran cariño las primeras etapas de Rockola Pinedo y Mislata. Era una época que sentías gran ilusión porque ibas todas las semanas a comprar discos, los ponías y a la gente le gustaba. También guardo gran cariño de Benidorm.

-¿Cuántos kilómetros has llegado a hacer un fin de semana y cómo lo has llevado?

-Me llegué a poner enfermo por esa cuestión. Hubo una época que empezaba con bolos los jueves por la noche, de ahí a viernes tarde, viernes noche, sábado tarde, sábado noche y domingo tarde. Llega un momento que el cuerpo dice “basta”, tuve problemas de ansiedad, ataques de pánico. El cuerpo avisa de esa manera, “ten cuidado”. Dormía muy poco, era residente en Kapital Young en Madrid con Nano y Rachel los viernes por la tarde. Me iba de Benidorm a Madrid, de ahí a Segovia y otra vez a Benidorm. El sábado por la tarde me iba a Skandalo en Coslada, Madrid. Pinchaba con Dj Marta. Sin cenar me iba corriendo a Virtual en Rafelbunyol, pinchaba las ocho horas y me iba a Benidorm. El domingo por la tarde me iba a un after en Aranjuez, Liquid. De ahí me cogía el coche y me volvía a Benidorm. A lo mejor hacía 5.000 kilómetros un fin de semana, durmiendo 10 horas en todo el fin de semana. Desde siempre he hecho deporte, pero por mucho deporte que hagas, llega un punto que el cuerpo necesita descansar. A mi no me llevaban, conducía yo. Conseguí decir “hasta aquí”, quité el pie del acelerador y me di cuenta de que la salud es primordial. Mi media de kilómetros era de unos 100-120.000 al año, para mi eso es normal.

-¿Cómo se gestiona esto a nivel familiar?

-A nivel familiar, yo tuve una relación con la madre de mi hija y se fue deteriorando porque son vidas distintas. Los fines de semana no estás, tienes el sueño trastocado, tienes vidas diferentes. Si no lo tienes muy claro, eso va restando. Yo vivo solo desde los 15 años y mi familia ya está acostumbrada, pero mi madre se va a preocupar toda la vida por mi. “Ve con cuidado, no corras, avísame cuando llegues”. Pero sí que es verdad que a nivel familiar no es fácil, la gente cree que no paras de viajar, ganas dinerillo, haces lo que te gusta… No es así. Tenemos que hacer muchos kilómetros, aguantar gente que no cumple con su parte acordada o gente que ha bebido copas de más. Ir de viaje y que se te rompa el coche o veas un accidente. Yo he visto accidentes con niños muertos y no he tenido cobertura para avisar a nadie. Son cosas que te ocurren que no son fáciles. Sí, hacemos lo que nos gusta, nuestra pasión. Pero no es fácil. Yo luego veo a esta gente internacional en jet privado, que los llevan, los recogen. Si la gente se lo paga… Yo lo veo desorbitado, pero si son capaces de llenar grandes eventos, ole sus huevos. Hay quien dice que no lo merecen, pero si consiguen llenar… Si me quieren llevar en jet privado, yo no voy a decir que no.

-¿Qué me cuentas de tu compañero Ismael Lora?

-Es un hermano para mi. Es la única persona a la que enseñé a pinchar en su día. Yo pinchaba en Benidorm y era novio de su hermana. Lógicamente, al ir a casa de su hermana, me encontré con él. Al trabajar yo de dj, muchas veces entraba con 13-14 años y me pedía mucho la mezcla del “Night train” con el “Goldeneye”. Le gustaba mucho y yo veía que le gustaba. Se compró unos platos de segunda mano y le enseñé lo que yo sabía. Veía que le ponía empeño, ganas, cada vez evolucionaba más. Yo le dejaba música y un día le dijese que se viniese conmigo al after. Ismael tenía mucho miedo escénico. Para que se soltara le decía muchas veces que se pusiese a pinchar, y le veía sufrir. De hecho, y me va a matar, me acuerdo que le decía que se pusiese a los platos y siempre ponía la excusa del “tengo que ir al baño” o “voy a por algo de beber”. Sabiendo eso, yo utilizaba la misma estrategia, “tengo que ir al baño”, “voy a por algo de beber”, y me quedaba controlando desde detrás de la barra, y vi que poco a poco se iba soltando. A mi me ofrecieron venir a Valencia, pero él no estuvo conmigo en Pinedo por temas con los gerentes, que ya tenían sus djs y su estilo. Cuando me ofrecen el cambio a Rockola Mislata, aunque los dueños de Pinedo me ofrecieron quedarme y elegir compañero, me fui con la condición de poder elegir compañero y se lo dije a Ismael, ya que era mi complemento perfecto. A fecha de hoy, qué decir. Para mí es de los mejores djs que hay, y para mí es como un hermano. Pinchar con él es tranquilidad, saber que me puedo ir, saber que si no estoy en la cabina todo va a ir bien. Está claro que cada uno tiene su punto de vista, pero estoy súper tranquilo cuando él está pinchando porque sé que todo va a ir como toca.

Miguel Serna e Ismael Lora

-¿Qué compañero te ha sorprendido positivamente?

-Fíjate que nunca me había planteado esa pregunta. No sabría contestarte. A cada uno le saco algo positivo, algo negativo. Hoy en día no ha llegado el dj que me haya sorprendido de verdad. He visto todo. He visto gente muy buena que no ha llegado a nada, gente que no tiene nada de talento y ha llegado muy lejos. En España hay gente que vende humo a punta pala y funciona. ¡Olé sus huevos! Yo que llevo tantos años en esto, a veces veo cosas surrealistas. Otra gente que piensas que deberían estar y no llegan. Influyen muchos factores.

-¿Has disfrutado más como dj o como productor?

-Es un combinado. Yo disfruto mucho en casa, por la noche. Me pongo los cascos y se me hace de día componiendo. Mi faceta en un estudio es la de composición. He hecho producciones con muchos compañeros, pero si tuviese que elegir dentro de la producción, me quedo con la composición. Disfruto mucho creando. Me siento muy a gusto creando, y luego me pica la curiosidad de saber si funciona bien en pista. Son dos sensaciones distintas. Si funciona, es una sensación muy placentera, sientes que el tiempo invertido en casa ha valido la pena. Otras veces es todo lo contrario, crees que has hecho un temazo, lo pinchas y la gente no responde.

-Un temazo tuyo que creo no haber escuchado jamás en pista es “I have inside”.

-No tuvo la repercusión que toca, a la gente no le gustó tanto y no se pinchó tanto. En cambio te vas al “No more” y todo el mundo lo conoce. Lo han apoyado djs, radios, todo el mundo. Muchas veces hay temas que aunque creas que son buenos… Al final manda el público. Si no les entra, no les entra. A veces he pensado “vaya castaña, no me termina”, y la gente pensaba que estaba muy guapo. Otras veces piensas que va a ser un pelotazo y a la gente no le termina de gustar. Es frustrante (risas).

-¿Tu mejor tema?

-Es imposible contestarte. Ten en cuenta que llevaré más de 150 producciones. Te puedo decir que el que más ha vendido es el “No more”, es una barbaridad lo que se vendió.

-¿Sabes cifras del “No more”?

-Los únicos que saben cifras reales son los de Contraseña Records y, no es por desconfiar, pero dudo que algún día sepa con exactitud la totalidad de la venta. Cuando trabajas para ti, sí que lo sabes.

-¿Qué música llevas en el coche?

-Me lo han preguntado muchas veces. Llevo la radio. No escucho música. Cuando hago viajes largos o voy a pinchar, no escucho música. Hay veces que vuelvo de un bolo, tengo cinco horas de coche, me pongo en modo avión/piloto automático, enchufo la radio, y de repente te das cuenta de que acabas de aprender a cocinar albóndigas con tomate y guisantes, y ¿qué estoy escuchando? Me pongo las noticias, algún programa deportivo. Me encanta la música, pero llega un momento de saturación en que mi cabeza necesita desconectar. En mi coche no hay ni un CD, ni un pen. En casa sí me pongo los cascos y disfruto, pero para viajar me pongo las noticias o cualquier programa.

-¿Compones algo que no sea música electrónica?

-Suelo estar detrás de muchos artistas, algunos muy conocidos, otros no. Me gustan muchos estilos, como rock, funky-soul… A lo mejor me voy algún día a alguna fiesta de pueblo y disfruto mucho con las canciones de verbena. Uno se lo puede pasar bien en cualquier sitio. Por mis venas corre lo que corre y me siento identificado con la música electrónica, siempre transmitiendo energía y felicidad. Ahora estoy en un par de proyectos interesantes, uno de música electrónica y otro de hard-style. No sólo va a ser dance y remember, hay otros estilos que me están gustando mucho, como el euphorical style, me siento muy identificado, y en el que tengo un proyecto muy interesante con unos amigos. De hecho, este verano hicimos el himno para Medusa, y estamos negociando con una de las compañías top a nivel mundial, gracias a los contactos que hicimos en Medusa. También hay un proyecto de música electrónica y cuando salga a la luz, habrá noticias interesantes. Va a dar mucho que hablar, va a haber mucha gente que me va a criticar, pero yo sigo siendo el mismo. Pero sé que a muchos no les va a gustar. Ahora cuando terminemos, te contaré qué es (risas).

Tras una hora de entrevista con Miguel Serna, y hora y media adicional “off the record”, salimos con la sensación de haber estado hablando con una persona que tiene las ideas muy claras, tan claras que llena la entrevista de verdades incómodas. En una época en la que la imagen parece valer más que el trabajo, ver que hay gente que ha llegado muy lejos a base de trabajo, esfuerzo y sacrificio, es reconfortante y debería ser un ejemplo para todas aquellas personas que quieren lograr que sus sueños se hagan realidad.

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