Imagina que estás tranquilamente en casa. Es de noche, estás durmiendo. Hay total paz y tranquilidad. Es una noche más. Una noche que, de repente, se va a convertir en horrorosa y nunca vas a poder olvidar. Bienvenidos a la historia del duende de la Plaza del Esparto.

Vamos a viajar en el tiempo a la Valencia de principios del siglo XX. Tratemos de ponernos en situación: un país analfabeto, una situación política peculiar (algo nada raro cuando hablamos de la historia de España) y una vida totalmente distinta a la actual. Una vida en la que posiblemente todo valía, luego entenderéis por qué. Hoy lo tenemos todo al alcance de la mano, en un segundo llamamos a la policía, buscamos información sobre la situación que nos rodea y sus posibles soluciones, e incluso tenemos explicación a muchas cosas que hasta hace cuatro días eran inexplicables. Pero, ¿había explicación en 1915 al caso del duende de la Plaza del Esparto?

Lo que pasó en el número 7 de la Plaza del Esparto pudo ser una mezcla de todo lo citado anteriormente. O no. Quizá fue real. El caso es que hoy os contamos el caso del «Fantasma de la Plaza del Esparto», el primer caso poltergeist en Valencia.

La Plaza del Esparto en Valencia – Foto: Mapio.net

Una noche de mayo, llegan los primeros ruidos misteriosos

La Plaza del Esparto es, hoy en día, una de las más transitadas de la Valencia nocturna. Ubicada al final de la Calle Caballeros y muy cerca de la Calle de la Bolsería, os daréis cuenta de la cantidad de veces que habéis pasado por allí sin ser conscientes de lo que sucedió hace un siglo, en 1915. En el número 7 vivía la familia Colmenero, una familia normal de la época, con su padre y su madre y las dos niñas. Su vida era la normal de la época, hasta que una noche todo cambió.

Una noche de mayo comenzaron los sucesos extraños. Una serie de ruidos extraños comenzaron a producirse en el hogar de la familia Colmenero. Los ruidos eran fuertes, tanto que provocó que la familia estuviese dos noches seguidas sin dormir. Siendo una situación que puede entrar dentro de una cierta normalidad, se producía un hecho curioso, y es que los ruidos solo se escuchaban en tres franjas horarias: a primera hora de la mañana, a última hora de la tarde y por la noche. El resto del día la familia vivía en la más absoluta tranquilidad.

La primera reacción del cabeza de familia, militar de profesión, fue la lógica en estos casos: pensó que eran los vecinos y fue a pedir las pertinentes explicaciones. Los vecinos se quitaron de encima cualquier tipo de responsabilidad asegurando que ellos no eran los culpables. Es más, confesaron que también eran conscientes de los extraños ruidos que se estaban produciendo en el edificio, aunque no al mismo nivel que la familia Colmenero.

El inmueble de los sucesos – www.eniggmatic.blogspot.com

Este suceso continuó produciéndose en los días posteriores. Además los ruidos no parecían tener un punto fijo de procedencia, sino que iban variando de lugar, y aquello comenzó a asustar a los vecinos, que no eran capaces de recibir una explicación coherente al respecto. Y pongámonos en situación, nosotros ya hemos visto muchas cosas en el cine o en programas de misterio, incluso la ciencia ha avanzado, pero en la Valencia de principios del siglo XX…

Los rumores empezaron a correr por el barrio, y los habitantes comenzaron a acudir al inmueble por esa característica tan humana que es la curiosidad. Una curiosidad que llevó en muchos casos al temor. Sucesos inexplicables, golpes y ruidos extraños sin una explicación aparente.

El caso del duende del Esparto llega a la prensa

Al llegar el caso a la prensa, muchas personas se aglomeraron en la plaza para escuchar por ellos mismo “Al Duende de Esparto”, nombre con el que fue bautizado el poltergeist.

El caso del duende del Esparto llega a la prensa – Foto: Las Provincias

Ahora imaginaos otra vez que estáis en aquella Valencia de 1915, llenos de curiosidad y con ganas de vivir aquello. Así como hoy tendríamos cientos de vídeos en YouTube, en aquel momento solo podías acudir allí para intentar saber qué estaba pasando. La plaza llegaba a llenarse de gente, y la policía tuvo que acudir en múltiples ocasiones a poner orden.

Llega la intervención del Gobernador Civil de Valencia

El caso llegó a hacerse tan famoso que el entonces Gobernador Civil de Valencia, el Sr. Motilla, ordenó una investigación, siendo la primera judicial de nuestro país ante un caso paranormal. Evidentemente, las investigaciones que se llevaron a cabo no llevaron a ninguna parte. Nadie negaba los sucesos paranormales, pero tampoco se podía dar una explicación lógica a lo que estaba aconteciendo en aquella vivienda.

El 6 de Julio de 1915, unos cuarenta agentes de policía, ordenados por el Gobernador Civil Sr. Motilla, junto con el inspector provincial Rodríguez, el jefe de policía Oliveras, el capitán Alicart y el juez municipal García Mustieles, registraron minuciosamente el inmueble llevando a cabo un espectacular despliegue de medios. Se acordonó la zona y se hicieron inspecciones oculares, interrogatorios y registros por todo el edificio. Y no consiguieron nada.

“A las diez de la noche comenzaron los ruidos. Estos eran más perceptibles en los tabiques ligeros que en las paredes llamadas vulgarmente maestras”.

La explicación pública del Gobernador Civil fue clara y concisa: “He aquí la causa: dos camas, un armario que antes no lo era, una pared mediera que divide dos casas, un tabique vibrante, o que debe vibrar. Todo esto produce los ruidos seguramente”. Y ésta fue la experiencia contada por uno de los policías: “A las diez de la noche comenzaron los ruidos. Estos eran más perceptibles en los tabiques ligeros que en las paredes llamadas vulgarmente maestras”. Y con estas conclusiones se marcharon, pero los ruidos no solo continuaron, sino que aumentaron. Todo un calvario para la familia Colmenero.

La X marca uno de los lugares de procedencia de los ruidos – www.eniggmatic.blogspot.com

La prensa fue muy dura con las autoridades del momento, y sino fijaos en lo que publicaron al respecto algunos de los periódicos más importantes de aquella época:

-Las Provincias: “La Casa de los Ruidos. Nueva estrategia de la fuerza pública. Un reto a los espíritus y una contestación inmediata. Las autoridades en ridículo”.
-Levante: “La casa Misteriosa: la cosa se pone cada vez más seria. Los ruidos siguen en distintos sitios. Una inspección y dos registros sin resultados”.
-Pueblo: “La Casa de Tócame Roque: Brujas y almas en pena. Los ruidos del nº 7. El descubrimiento de un juez. Las autoridades en ridículo. Carga brutal de la policía”.

El 8 de julio de 1915 se cortó el acceso peatonal y los tabiques del inmueble número siete de la Plaza del Esparto y las casas vecinas del Barrio del Carmen fueron minuciosamente escrutadas. El Sr. Aymami introdujo micrófonos en los tabiques donde se producían los ruidos y revisó todo el alcantarillado, además de diferentes puntos importantes de la estructura de la casa. Y otra vez la búsqueda no produjo resultados; el suceso seguía sin explicación.

Acaban los ruidos, acaba el misterio

De repente, el 13 de julio de aquel lejano 1915, los ruidos cesaron de la misma forma en que habían comenzado, sin ninguna explicación lógica aparente, pudiendo así recuperar la normalidad que perdieron en aquella noche de mayo. Se acababan las noches en vela, se acababan los temores, los tumultos delante del inmueble (hubo hasta cargas policiales derivadas de la cantidad de gente que se agolpaba en la Plaza del Esparto), las preguntas y las investigaciones. Todo aquello era historia. Pero surgía una duda: ¿aquello había sido real?

“El Duende de la Plaza del Esparto” no había hecho daño a nadie, ni siquiera parecía tener intención de hacerlo, simplemente se limitaba a dar golpes en las paredes. ¿Y si en lugar de ser un duende o un fantasma había sido uno de los vecinos, que empleando malas artes, quería provocar que la familia Colmenero dejase su hogar? Hoy en día los problemas se resuelven en los juzgados, pero en aquella España, país de picaresca donde los haya, podía imperar la ley del más fuerte.

La opinión pública se decanta por la explicación paranormal

Evidentemente, la opinión pública generalizada optó por creer en un motivo paranormal, aunque aquello, que aparentemente podía dar miedo, no provocó que la gente dejase de ir, total, era un espectáculo gratuito y lleno de incidentes cómicos, aunque en ocasiones las aglomeraciones acabasen en enfrentamientos con las fuerzas públicas.

La Policía en la casa del duende de la Plaza del Esparto – Foto: Corporación Phantom Mexico

Claro que aquello tuvo otra consecuencia, y es que tanto en la catedral como en las iglesias cercanas, realizaban misas y ceremonias especiales para pedir por aquellas almas que se manifestaban en la casa o para ahuyentar a las ánimas del Purgatorio. De hecho, el número de feligreses en las misas diarias aumentó, y se llegaron a realizar ceremonias religiosas, encargadas por las beatas, con el fin de cumplir la voluntad del supuesto difunto causante de los extraños ruidos. Evidentemente, en un país tan religioso como era España en aquel momento, muchos eran los que indicaban que todo aquello era una señal de las ánimas del Purgatorio.

Hasta el día de hoy, más de un siglo después, todo ha seguido tal cual había sido hasta aquella misteriosa noche de mayo. No se han vuelto a registrar situaciones paranormales, ni siquiera golpes. ¿Qué fue realmente el duende de la Plaza del Esparto? Nunca lo sabremos, pero este caso poltergeist pasó a la historia de la parapsicología de nuestro país.

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