Hablar de sexo es pecado

La libertad de expresión es un derecho fundamental consagrado en el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 donde podemos leer: “todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y de recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”.

Hoy quiero aprovechar este espacio para compartir con todos vosotros y vosotras una reflexión que ha surgido a raíz del último artículo que publicamos.

Muchas de vosotras (tristemente me veo en la necesidad de hablar en femenino en este respecto) considerasteis inadecuado que dedicara un artículo a la práctica sexual conocida como “dogging“. Según me decíais “no es apropiado, tal y como están las cosas, que hables de sexo en lugares públicos”. Y yo me pregunto, ¿realmente no se puede hablar libremente de sexo en nuestra sociedad en 2018?

Son muchas las personas que se extrañan, a día de hoy, de que una mujer tenga un programa de sexo donde hablar sin tapujos de una de las costumbres más antiguas del ser humano. También hay quien considera que hablar de sexo siendo mujer “no dice nada bueno de ti”. Pues desde estas líneas quiero felicitar a todas aquellas mujeres que somos capaces de hablar de cualquier tema sin miedo al “qué dirán” y de justificar nuestras opiniones, también las sexuales, con argumentos claros y respetuosos. Y es que, si no lo hicieramos, la hipocresía reinaría aún más en esta sociedad “tan moderna”.

Hablar de sexo sin tapujos no debería implicar connotaciones negativas. Hablar de costumbres sexuales o experiencias que practicamos todos, pero muy pocos se atreven a reconocer, no debería ser un motivo de descalificación, sino todo lo contrario. El problema real reside, desgraciadamente, en que a día de hoy el sexo sigue siendo un tabú.

No sé si me sorprenden más que estos comentarios vengan de personas con cierta edad (que entiendo que han crecido bajo unos principios más tradicionales) que de personas jóvenes que muchas veces ni siquiera saben de qué están hablando. Nunca había sentido la necesidad de justificar el hablar de ningún tema y, por tanto, tampoco de sexo. Pero hoy voy a contaros por qué decidí que el sexo iba a ser una de las facetas que mi “yo periodístico” también quería abarcar.

La idea de hacer este programa o estos artículos surgió cuando me dí cuenta de que en la actualidad, y a pesar de la accesibilidad a la información existente, no estamos correctamente informados. Incluso, en muchas ocasiones, desconocemos las verdaderas consecuencias que puede tener esta desinformación sexual.

Pensamos que viendo tutoriales en YouTube o fiándonos de lo que nos comentan los amigos (que en su mayoría saben menos que nosotros, pero a todos les gusta a aparentar ser expertos amantes), aprendemos lo necesario para practicar sexo. Es posible que aprendáis algo a través de estas vías, pero recordad que el sexo puede ser tan variado como cada una de las personas que lo practican y que lo que realmente nos proporciona conocimiento es la experiencia personal o el asesoramiento profesional.

No considero inapropiado hablar de un tema que cada vez se practica más, tanto en España como en otros países.

Vivimos en una sociedad donde las relaciones personales cada vez están más abandonadas. Somos demasiado egoístas para compartir nuestra vida “eternamente” con alguien. Quizá el problema resida en que no sabemos lo que queremos o en el temor a no dar la talla (cada persona tiene sus fantasmas), pero, nos guste o no, el sexo esporádico con desconocidos es una práctica cada vez más habitual, posiblemente porque esta práctica no tiene implicaciones emocionales que luego nos hagan pensar, y eso, de una forma “irreal”, nos hace sentir más tranquilos. Tal vez por eso maduremos tan lentamente.

Este tipo de comportamiento es lo que me motivó a escribir un artículo sobre esta práctica donde, además de definir en qué consiste, se dieran unas recomendaciones a tener en cuenta a la hora de practicarlo, porque muchas veces, cuando nos dejamos llevar por los impulsos, olvidamos las consecuencias.

Desde aquí siempre os vamos a animar a que practiquéis aquello que os haga sentir bien y que os haga felices, pero siempre conociendo las implicaciones o consecuencias que pueda tener. La única forma de tomar decisiones reales es conocer todos los aspectos que éstas abarcan.

Por eso, la mejor técnica que os voy recomendar hoy para disfrutar en el sexo es: “haz aquello que te haga sentir bien”. Y recordad que si tenéis curiosidad por conocer técnicas o prácticas nuevas, nos podéis escuchar todos los domingos en La Cueva del Placer o a través de nuestro canal de Ivoox.

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