La crisis que está provocando el coronavirus está sacando a la luz el valor esos puestos de trabajo que siempre se han visto como inferiores. Las cajeras, los reponedores, los celadores, el personal de la limpieza o los guardias de seguridad se han convertido en algunos de los nuevos héroes en España. Ahora falta ver si esto continúa cuando pase esta crisis.

Vaya, vaya. Qué cosas tiene la vida que, de repente, esos trabajos que eran «invisibles» a la sociedad se han convertido en imprescindibles por un simple virus. Era habitual ver a mucha gente presumir de ser Executive de vaya usted a saber qué y mirar por encima del hombro a los demás, creerse superior, o despreciar esos puestos de trabajo que nadie quiere y que nos están salvando el culo en estas circunstancias. Esos puestos que no tienen «calls» ni reuniones en «streaming» cada día, y que casi no tienen derecho ni a opinar en su puesto de trabajo.

Porque todas las tardes estamos saliendo a aplaudir a los médicos, enfermeros y sanitarios, pero las cajeras y los reponedores se están matando a trabajar para que tengamos comida que llevarnos a la boca. Por su parte, los camioneros están apretando más que nunca para que la comida llegue a los supermercados en tiempo y forma necesaria. Y qué decir del personal de limpieza, que hacen lo posible por eliminar los virus de las superficies  para que no nos infectemos.

Pero claro, luego son los más puteados con salarios ridículos. O sustituidos por cajas automáticas en la que cada uno se cobra a sí mismo, provocando el despido de esta gente. Cosas de las cuentas de explotación, que deben dar beneficios.

¿Te acuerdas de la subida del salario mínimo? ¿La merecen o no?

Hace unos meses se aprobaba la subida del salario mínimo interprofesional y muchos ponían el grito en el cielo porque esto iba a hundir la economía del país. Qué cosas tiene la vida, que son los principales beneficiarios de esta subida los que nos están salvando el culo en este momento.

Los cajeros de supermercado, algunos de los héroes que deja la crisis del coronavirus – Foto: DIA

Son esos a los que no queríamos que les subiesen el sueldo los que están trabajando de sol a sol, exponiéndose a contagiarse por el coronavirus y dejándose el alma. Pero claro, «haber estudiado».

Qué, ¿vas a quejarte de esa subida del salario mínimo a quien está descargando más camiones que en su vida bajo el frío? ¿Vas a ver mal que el guardia de seguridad cobre 100 euros más cada mes después de estar controlando que la gente no arrase en los supermercados y te quedes sin comida?

La crisis del coronavirus, una cura de humildad que era necesaria

Ya hace tiempo que el ciudadano occidental perdió la perspectiva de lo que es la vida, y esta situación parece que va a ser la cura de humildad que necesitamos. Incluso hay quien mantiene que el planeta simplemente se está protegiendo.

Hace tiempo que hemos perdido la perspectiva de lo que realmente importa, que son los valores que nos convierten en humanos. Nos hemos dejado echar a perder por mil cosas que no necesitamos, pero que nos hacen necesitar. ¿Realmente para qué? ¿Qué emoción tiene un móvil nuevo después de vacilar a todo el mundo de que te ha costado mil pavos? ¿Y un coche nuevo de 30000 euros después de los primeros quince días en los que ya se lo has enseñado a todo el mundo?

Hace tiempo que pensamos únicamente en el individuo y no en el colectivo. Hace tiempo que pensamos únicamente en lo que nos hace bien a nosotros mismos, y no en lo que hace bien al conjunto. Hace tiempo que nuestro orgullo es lo único válido, cuando seguramente sólo es válido para limpiarte el culo con él. Hace tiempo que no hablamos. Hace tiempo que no escuchamos. Hace tiempo que no amamos. Hace tiempo que no apreciamos. Hace tiempo que nos dejamos guiar por «influencers» de pacotilla que viven al amparo de los miles de euros que les dan las marcas para lavarnos el cerebro.

¿Cambiaremos a partir de ahora? ¿Aprenderemos a valorar lo que realmente importa? Quizá la vida, cuando salgamos de esta, nos dé una segunda oportunidad. En nuestras manos está aprovecharla o no. Para ello, podemos empezar por valorar a los que nos están salvando el culo. Gracias.

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