Hay días que quedan guardados para siempre en tu memoria. Días en los que cambia el mundo, tu país o tu vida. Días de los que recuerdas absolutamente todos los detalles. Seguro que tú también recuerdas el 23-F en Valencia, la noche que salieron los tanques a las calles.

Lunes 23 de febrero de 1981. Una fecha que pasó a la historia de nuestro país. Una fecha que podía haber cambiado la vida de todos los que vivían entonces y, por extensión, todos los que vivimos ahora. La democracia era una novedad en España, y, lamentablemente, muchos añoraban el antiguo régimen que tuvimos entre 1939 y 1975. El intento de golpe de estado fue afortunadamente fallido, pero dejó muchas imágenes para la historia. Sin ir más lejos, la noche del 23-F en Valencia pasó la historia de nuestra ciudad por ser la noche en la que los tanques desfilaron por la Avenida del Puerto.

Antonio Tejero, protagonista del golpe de Estado

Eran aproximadamente las 18:22 del lunes 23 de febrero, cuando el diputado socialista Manuel Núñez Encabo iba a emitir su voto en la sesión de investidura de Leopoldo Calvo Sotelo. En ese momento, el teniente Antonio Tejero, acompañado de otros compañeros golpistas que habían salido del parque automovilístico de Madrid , irrumpe en el Congreso de los Diputados, pistola en mano.

Al grito de «¡Quieto todo el mundo!», el teniente Tejero intenta hacerse con el control del hemiciclo. Ante el asombro de los diputados allí presentes, es Manuel Gutiérrez Mellado quien sale de su escaño para recriminar la actitud del golpista. Es entonces cuando se produce uno de los momentos que ha quedado guardado en la retina de todos los españoles. Antonio Tejero comienza a disparar al aire. Es entonces cuando los españoles nos damos cuenta de que aquello es más grave de lo que podría parecer. Los golpistas se han hecho con el control del Congreso.

Es a las 19:00 cuando Tejero se comunica con Jaime Milans del Bosch y Ussía (Capitán de la III Región de Levante), en Valencia. Éste le comunica que las tropas están en marcha. A las 19:00 se emite el bando en el que se indica que la ciudad está en estado de excepción.

La noche del 23-F en Valencia, una ciudad encerrada en casa

En el bando dictado por Jaime Milans del Bosch, éste comunicaba que había asumido todos los poderes civiles, judiciales y administrativos. También militarizó los servicios públicos, suspendió todas las actividades políticas y sindicales e implantó un severo toque de queda.

Ante la situación de estado de excepción en Valencia, los ciudadanos de nuestra ciudad comienzan a acudir a sus hogares. La noticia del golpe de Estado comienza a correr como la pólvora, y la incertidumbre ante la situación que está por llegar comienza a apoderarse de los valencianos. Durante unas horas, Valencia se convierte en una ciudad fantasma.

Los militares habían tomado el mando en RTVE, única televisión que emitía en España en aquel momento, y la información no podía llegar a nuestros hogares tal y como lo hace hoy. No había Internet ni posibilidad de tener información actualizada al minuto como tenemos en la actualidad.

Los tanques salen a la calle en Valencia

En el comunicado que emitió Milans del Bosch en Valencia, se instaba al resto de militares presentes en nuestra ciudad a sumarse al golpe de Estado. Este golpe consiguió movilizar a más de 2.000 soldados en la que se conoció como «Operación Túria». Eran en torno a las 23:00 cuando los 50 carros de combate que ocuparon las calles de Valencia se desplegaron en el Puerto y y circularon hasta el centro de la ciudad. Allí apuntaron a los distintos edificios institucionales, entre los que se incluían el Ayuntamiento o las Cortes Valencianas.

Durante unas horas que se hicieron eternas, Valencia estuvo rodeada de militares con blindados y otros camiones del ejército que habían salido de las bases de Bétera y Paterna. Afortunadamente para la democracia, los golpistas de Valencia no consiguieron convencer al comandante de la base aérea de Manises para que se sumase a la operación. De hecho, éste no solo no lo hizo, sino que amenazó incluso con desplegar dos cazas equipados con misiles aire-tierra contra los tanques. Finalmente éstos cesaron en su intento y abandonaron la base.

El mensaje del Rey Juan Carlos I y el fracaso del golpe de Estado

Eran en torno a las 00:20 cuando Armada habla con Antonio Tejero para comunicarle que iba a proponer un gobierno presidido por él mismo. Tejero se niega a tal situación, y tras esta negativa, Gabreiras ordena el arresto de Milans del Bosch.

Cuando todo parecía que el golpe de Estado iba a ser un éxito y que la joven democracia en España iba a ser historia, se produjo un giro que daría al traste con la operación. Juan Carlos I, vestido con el uniforme de Capitán General, emite un mensaje en RTVE en el que desautoriza el golpe de Estado. Tan solo diez minutos después, Milans del Bosch retira los tanques de Valencia y anula el bando en el que se había declarado el estado de excepción. Se entregaría a las 5 de la madrugada.

A partir de ese momento, y ante el fracaso del golpe de Estado, Valencia vuelve a la normalidad. Los altos mandos dan la espalda a la operación, y prácticamente sólo Antonio Tejero sigue con ella. Atrincherado en el Congreso de los Diputados, desobedece las instrucciones de Armada.

Tras el abandono de los primeros diputados del Congreso, la llamada a la serenidad por parte de los partidos políticos y la falta de apoyo por parte de los altos mandos del Ejército, es en torno a las 12 del mediodía cuando Antonio Tejero se entrega y finaliza el intento de golpe de Estado.

La noche del 23-F en Valencia quedaría como un susto terrible para los ciudadanos. Afortunadamente, aquella operación fracasó y hoy podemos disfrutar de una democracia en la que todos somos ciudadanos libres.

Síguenos en Twitter (@ValenciaCulture y @Monle85) y en Facebook (Valencia Culture Magazine) para enterarte de todo el ocio, cultura e historia de Valencia.

Deja una respuesta