10 años de vergüenza valencianista

Tal día como hoy, hace diez años, la tropa compuesta por Juan Soler, Francisco Camps y Rita Barberá (especialmente estos dos, que vaya usted a saber qué pintaban ahí), vacilaban al mundo presentando “el millor estadi del mon”. Hoy, aquello se ha convertido en el mejor mediocampo del mundo, ríase usted del del FC Barcelona . Un buñuelo de hormigón plantado en medio de una de las principales avenidas de Valencia y del que nadie sabe qué va a pasar.

Presentación del Nuevo Mestalla, con la tropa al completo.
Presentación del Nuevo Mestalla, con la tropa al completo.

A buena hora a alguien se le ocurrió buscar al tonto de turno en la figura de Juan Soler. Un tío que sin tener ni idea de fútbol y que tenía dinero simplemente por ser hijo de un gran empresario. Vaya, recuerda a las elecciones de un país norteamericano. Y como este hombre (al que le deseo lo mejor en su enfermedad) venía del sector inmobiliario, ¿qué mejor que pegar el pelotazo con el estadio de Mestalla?

Hay que reconocer que, a cojón visto, macho seguro, y que a todos nos ilusionaba esa idea del nuevo estadio del Valencia CF. Veníamos de ganar dos ligas, una UEFA, de jugar dos finales de la Champions League y de ser nombrados el mejor equipo del mundo. Era el momento de pegar el salto de calidad. Un salto de calidad que, de haberse dado, nos hubiese puesto a la altura de los más grandes del mundo. Pero teníamos una banda de inútiles dirigiendo el cotarro. Inútiles que desetimaron una oferta de 400 millones de euros por el actual Mestalla porque era escasa. Y que empiezan a construir un estadio sin tener dinero. Aunque bueno, estos al menos los pusieron de su bolsillo.

Paco Roig
Paco Roig

Claro que, los pusieron de su bolsillo en el bolsillo de otros, y no en las arcas del Valencia CF. Imaginaos por un momento que esos cerca de 70 millones de euros que puso Juan Soler en el bolsillo de Paco Roig, Pedro Cortés y otros trileros varios que hoy dan lecciones de valencianismo, además de en el bolsillo de miles de aficionados que ahora se quejan del rumbo que ha tomado el club, hubiesen acabado en la caja del Valencia en forma de ampliación de capital. ¿Qué hubiese sucedido?

Para empezar, seguramente el viejo nuevo Mestalla estaría acabado. No se tendría que haber vendido a las estrellas. El equipo hubiese sido competitivo. Hubiesen venido más títulos. No seríamos el club más ridículo de España en este momento. Y seguramente tampoco hubiese tocado vender el Valencia CF a un señor que no tiene la decencia de aparecer por nuestra ciudad.

¿Qué ha pasado? Un estadio a medio hacer desde 2009, que es un desastre y que, si algún día se termina, será tirando parte de lo hecho. Un equipo cada vez más debilitado que tiene pinta de luchar por segundo año consecutivo por evitar el descenso. Una masa social cada vez más pequeña y adormecida. Descenso de socios. Descenso de ilusión. Descenso de ingresos. Y una luz al final del túnel que no aparece.

Pañuelos en Mestalla - marca.com
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Eso sí, trileros por aquí, muchos. El último, nuestro amigo Zorío. El espabilado que va a presentar una oferta de compra de acciones a Lim después del partido contra el Granada. Sin dinero, por supuesto. Otro listo como aquel que proponía que 1.000 accionistas comprasen 50.000 euros en acciones cada uno para mandar ellos. Con un par de cojones.

La historia del Vergüenza CF sigue su curso.

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