Cosas que pasan cuando cambias vivir en Valencia por vivir en un pueblo

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“Yo me quiero ir a vivir a un pueblo porque busco tranquilidad”. ¿Cuántas veces habéis escuchado esta frase? Porque sí, vivir en un pueblo es algo genial, un cambio radical que llenará de paz y tranquilidad nuestras vidas. Cambiaremos el ajetreo y el estrés de vivir en Valencia por un lugar idílico en el que vivir. Pero, ¿y si resulta que no todo es tan bonito como creías? Analicemos.

Año 2005. Vives en la ciudad, lo tienes todo a tu alcance. Estás a las afueras de Valencia, pero no estás lejos del centro. De hecho, cuando tienes que ir, vas andando. Si no tienes carnet de conducir tampoco lo echas de menos, porque no lo necesitas. Hay muchas cosas a unos cinco minutos de tu casa y si tienes que salir de fiesta, coges un taxi. Vivir en Valencia es lo mejor, porque ¿qué más necesitas?

Año 2006. A tu madre se le ocurre la brillante idea de dejar de vivir en Valencia e irse a vivir a un pueblo. Como no eres autosuficiente, toca ir con ella. Tranquilidad, vida de pueblo, seguro que conoces a un montón de gente. Porque la gente de pueblo siempre es más abierta. Y además están las fiestas del pueblo. ¡Suena genial!

Pues no.

Consejo: si tienes que irte a vivir en un pueblo, vete con tu pareja. Jamás te vayas con tu familia, a no ser que no haya más remedio. Porque pasas de tener a tu pareja cerca, a tenerla a tomar por… Y es un marrón. Al menos con tu pareja, si no estás a gusto, coges las cosas y os marcháis juntos. Pero con tu familia, la cosa se complica.

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Vivir en un pueblo no tiene nada que ver con vivir en la ciudad. Y cuando digo nada, es nada. Los urbanitas lo podemos llegar a pasar bastante mal cuando vamos a un pueblo en el que todo el mundo se conoce pero en el que eres un auténtico desconocido. Frases tan cotidianas como “¿vamos al centro a dar una vuelta?” pueden recibir respuestas como “¿al centro? ¿Al centro de dónde?”.

¿Quién no miraría raro a este chico en un pueblo? Bueno, en la ciudad también - chusahualde.com
¿Quién no miraría raro a este chico en un pueblo? Bueno, en la ciudad también – chusahualde.com

Que no digo que vivir en un pueblo sea malo, simplemente no está hecho para nosotros. Porque los que vivimos en Valencia tenemos esa mala costumbre de ir con el tiempo justo a los sitios. El tempo en el pueblo y en la ciudad es distinto. Ya sabes que Valencia no es una ciudad grande y que te plantas en la otra punta en máximo media hora. Eso sí, siempre con prisas.

Y claro, llega ese día en el que, acostumbrado a ir como un cohete, giras la esquina, llegas a esa calle estrecha y… Te encuentras a dos vecinos hablando tranquilamente, uno en el coche y otro en la calzada. Como si el mundo tuviese que detenerse por ellos. Que no tienen prisa, oye. Que si llegan dos minutos más tarde allá donde tengan que ir, ¡no pasa nada! Y tú, posiblemente, tengas que ir a la ciudad porque tienes tus asuntos allí, y eso te descuadre los planes.

Éste es un lugar ideal donde parar a hablar
Éste es un lugar ideal donde parar a hablar

Luego está el tema de las fiestas. En Valencia tenemos las Fallas, y ya. ¿Cuánto te paraliza eso las calles? ¿Diez días? Vete a vivir a un pueblo y verás. Y si eres antifallero, ven y quéjate, bonico. Empieza a contar: fiestas del pueblo (molan mucho -puntazo para los pueblos-), San Antoni, procesiones, mercado medieval (¿qué pueblo no tiene mercado medieval hoy en día?), feria del comercio local y, sobre todo, bous al carrer. Porque els bous al carrer no ocupan las calles un fin de semana, no. Els bous al carrer ocupan las calles un fin de semana. Y otro. Y otro más. Y así todos los fines de semana desde finales de mayo o principios de junio hasta finales de septiembre. Que ya cuando encima pasa por tu calle es la leche.

Porque lo dels bous al carrer es otro mundo. Tengo la sensación de que la ciudad por sí misma te da un punto antitaurino. Pero els bous al carrer en los pueblos son sagrados. Cuando hay bous, se paraliza todo, se cortan calles y se reúne la gente. Y tú eres ese rarito al que no le gusta aquello. Y encima te cortan la calle. O dejan las barreras plantadas casi una semana antes y tienes que buscarte la vida para salir de ese entresijo de calles que nunca llegarás a conocer. Y ten narices a salir de alguna de ellas, tenlas. Ah, y que algún día puede pasarte que te encuentres un grupo de chavales paseando a un toro por la calle tal y como tú paseas a tus perros.

Un sábado por la tarde cualquiera - arribestaurinas.com
Un sábado por la tarde cualquiera – arribestaurinas.com

Lo del bando municipal también es curioso. Anuncian las muertes por megafonía. “Hui ha faltat Manolo, el de la sardinera”. Llega a tener su punto de morbo, aunque no conozcas ni a Manolo ni a la sardinera. En cuanto suena la señal acústica es posible que alguien haya palmado. La otra opción es que lo que vayan a contar no te interese, porque tú sólo vas allí para dormir. Eso no sucede en la capi.

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Una cosa muy bonita que desconoces al vivir en Valencia y que tienen los pueblos son los pasacalles en las comuniones. Ya sabes que cuando eres un chaval, el día de tu comunión es el más importante de tu vida. Y oye, que esté medio pueblo viendo como paseas con tu traje de gala, con tus compañeros de catecismo, con la chica que te gusta y que va vestida de princesa, en tu día grande, no tiene precio.

A no ser que seas Amador Rivas, difícilmente te acostumbrarás a ver tractores todos los días paseando por tu calle
A no ser que seas Amador Rivas, difícilmente te acostumbrarás a ver tractores todos los días paseando por tu calle

Luego podemos hablar de otras cosas curiosas, como la sala de reuniones en la que se acaba convirtiendo el centro de salud; los tractores que ves circulando día sí, día también; la gente que vende fruta (¡y qué fruta más buena!) en las puertas de su casa; los problemas que puedes llegar a tener para cenar fuera un sábado por la noche; el caos en que se convierte ir a cenar en Valencia, beber un poco y apañártelas para volver a casa; perder el último metro y que no haya transporte público alternativo; o cómo hay quien cree que eres el novio de tu madre y hablan sobre vosotros por aquello de la diferencia de edad, pero eso ya lo dejaremos para otro día.

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