T. Tommy: “la mala fama mediática hizo mucho daño a la ruta del bakalao”

Los años 80 y 90 pusieron a Valencia en lo más alto del panorama musical nacional en cuanto a música electrónica se refiere. Muchas eran las salas que se convirtieron en referencia en nuestra ciudad, y de aquello surgió un gran número de aficionados a la “música de baile” que más tarde se convertirían en profesionales del estilo. Uno de ellos es Tony Martínez, más conocido a día de hoy como T. Tommy, aunque su salto a la fama se produjo bajo el nombre de Head Horny’s, siendo, posiblemente, el productor más conocido de música dance en nuestro país.

IMG-20150313-WA0016En su carrera cuenta con cientos de temas publicados, además de haber pinchado en las mejores discotecas no solo de España, sino también de Europa, llegando a hacer sets en directo en lugares como Moscú o San Petersburgo. Y nosotros hemos ido a conocerle, hemos estado con él en su barrio, en La Patacona, y la verdad es que hemos pasado un rato genial, con muchas risas, y del que hemos quedado muy sorprendidos.

-Buenas tardes, Tony. Nos gustaría empezar la entrevista hablando sobre tus inicios. ¿En qué año empezaste?

-Como productor empecé en el año 92. Antes, en el 90, que ya tengo unos añitos, me compré mi primer equipo, un teclado que ya tenía secuenciador. Más adelante me compré un ordenador, porque en las instrucciones del teclado ponía que podías conectarlo a la computadora, y mi primer disco se editó en el 92, del cual no estoy nada orgulloso, porque me hicieron lo que hoy en día hace mucha se hace cuando viene alguien a hacer un disco, que es intentar engañar y coger el dinero, por eso no digo que disco es, se queda en el anonimato (risas). A partir del año 95-96 ya empecé con todo esto seriamente. Tuve unos años de bajón porque te decepcionas de como se hizo la cosa. Empecé en una discográfica, luego entré en Contraseña Records, donde estuve 11 años.

-¿Cuántos discos editaste, porque en todas partes estaba Head Horny’s?

-Sí, y aparte de Head Horny’s tenía otros seudónimos, como Futura, Katana, Angie Dj (risas), tengo un montón de seudónimos, porque como en aquella época no pinchaba, no era dj, me daba totalmente igual, me inventaba un “aka”, sacábamos el disco y seguíamos un estilo. ¿Discos? De aquella época tendré más de 500 obras registradas, a lo que hay que sumar remixes, versiones, covers que no cuentan como obras originales… podemos hablar de 700-800 de esa temporada. Cuando me fui de Contraseña y empecé a trabajar como freelance, podemos hablar de unas 200-300 más, así que estaremos en torno a unas mil.

-De aquella época de Contraseña casi todo lo que se escuchaba por Valencia lo producías tú. ¿Cuál es la producción de la que te sientes más orgulloso?

-De aquella época, podría decir que de la que más me siento orgulloso y que pegó muchísimo es “I’m the one you’re looking 4”, que para mi es una obra de arte, está cantada por Karol Mc Closkey, la cantante de “Double Vision”, del que todos conocemos “Knocking”. La verdad es que ese disco quedó redondo, pegó bastante. En plan bases, una que sorprendió muchísimo, pegó muchísimo, sobre todo en el panorama nacional y especialmente en el norte de España, que gracias a discos como ese estuve pinchando un montón en esa zona, y en Inglaterra ese disco ya fue de locos. Estamos hablando de “Tic, tuc, tac”, el primer disco de “The members of the table” de Sound Factory, y es una base por la que al principio nadie apostaba en Contraseña, decían que era muy lenta, porque en aquella época las bases iban muy rápidas, y era un hardhouse un poco más lento. Apostamos por eso y acabamos vendiendo más de 6000 pictures en aquella época. Así que la verdad es que bastante contento con aquellos dos discos.

-¿Qué siente alguien como tú, que empezaría en esto de forma amateur y acaba pinchando el Inglaterra o en Rusia?

-La verdad es que primero incredulidad, porque que tus trabajos, humildemente hechos en Valencia lleguen tan lejos… estamos hablando de que incluso han llegado a licenciarse cosas en Hong Kong, en Japón, en Estados Unidos… es que han dado la vuelta al mundo. Y que vayas a pinchar a Moscú, al día siguiente a San Petersburgo, y estén bailando tus temas, o que vayas a la zona norte de Inglaterra y que sepan quien eres, no solo tus temas, sino que sepan quien eres. ¡¡¡Que has pinchado con lo más grande del hardhouse de aquella época!!! Primero incredulidad y después una exageración. Pero para mi, esto es un trabajo. Todo el mundo que me conoce dice que soy un tío muy humilde, porque es un trabajo como otro cualquiera, en el que tienes que saber dividir, o saber apreciar, lo que es una palmadita en la espalda y lo que es un consejo de un amigo, con la vivencia tuya de lo que es pinchar tu tema y que la gente se vuelva loca.

-Siempre se ha hablado de que desde el 98 al 2002 se ha hecho la mejor música, y en Valencia teníamos discotecas como Chocolate, Rockola, Sound Factory, etc. ¿Ha cambiado mucho el panorama desde entonces?

-Muchísimo. La verdad es que antes estaba todo relacionado en la palabra dance, donde estaban formatos como el hardhouse, el bumping, los cantaditos, el estilo italiano, el hardcore, el jumpstyle… entonces había discotecas con distintos estilos musicales, estaba todo ramificado. Veníamos de la época dorada de Valencia, que incluso había muchos más estilos, la mal llamada “ruta del bakalao”, no me gusta que se llame así, para mi es despectivo. Para mi es la “ruta valenciana”. Aquí al lado teníamos ACTV, para mi uno de los máximos exponentes del domingo valenciano, abrían los domingos hasta bien entrado el lunes. Y en esa época del 98 al 2002 seguía habiendo estilos diferentes, seguíamos teniendo house en sitios determinados como The Face, aprendí a pinchar en 99 Calamares, aunque luego pinchara en Factory, Rockola, Virutal… pero yo aprendí a pinchar en 99 Calamares con Víctor Pérez, que el cabrón me dejaba solo (risas) y tenía que espabilarme con una música que apenas conocía, porque yo estaba más vinculado a otro estilo. Había mucha diversidad, mucho mejor de lo que hay ahora, pero supongo que será como te dirá tu padre o tu abuelo, épocas pasadas siempre serán mejores. Ahora es diferente, yo disfruto de otra manera, soy incluso más ansias que antes. Si antes tenía ganas de pinchar, ahora a mi no me quitas de la cabina ni con una espátula.

-¿Hizo mucho daño la mala fama que se crió con la “ruta del bakalao”?

-Sí, sobre todo mediáticamente. Sé que es difícil hacer convivir ocio y drogas. Estamos en una zona que es de playa, es una única carretera, venía gente de toda España, incluso se fletaban autobuses desde Francia, que era una paliza increíble. Hablamos de muchas horas, desde el viernes hasta el lunes, y se juntaban alcohol, coche, horas, droga, con familias que querían ir a la playa. Hubo muchos accidentes, y en vez de dar otro tipo de soluciones, se banalizó, se hizo una lucha contra las discotecas. Hay que tener en cuenta que las discotecas contratan a mucha gente, desde puestos directos a indirectos: relaciones, camareros, directores de sala, dueños… hay un montón de gente trabajando en las discotecas, y desde los medios de comunicación y las autoridades se hizo mucho daño.

-Y de repente Head Horny’s desaparece del panorama dance y cambia radicalmente de estilo.

-Sí, por circunstancias. Empezó la época fuerte de la crisis del mundo del baile y del mundo musical. El formato vinilo deja de venderse, aparecen las redes sociales, aparecen las ventas de portales en internet y el famoso mp3 y los portales piratas. Aparece la piratería, todo esto baja un montón, aparecen nuevas formas de mezclar la música, en cd o programas como Serato o Traktor, y eso hace que todo baje y que nos tengamos que poner las pilas, sobre todo los productores como yo, que ya éramos djs. Eso hace que tome la decisión de dejar Contraseña, donde estaba muy bien, y hacer todo por mi cuenta, tanto crear un sello digital, crear mi propio management, hacerme un nuevo nombre, apostar por ese nombre, y tuve la suerte de que hice un cover que a Blanco y Negro le gustó, Dj Nano lo puso, pegó, y hasta día de hoy hemos ido subiendo. Estoy con Baccanali, con Víctor Pérez y Vicente Ferrer, vamos a comenzar la cuarta temporada en Bora Bora Ibiza, y pinchando otra vez por todo el mundo, haciendo las discotecas que hacía antes, pero en rollo techno house, house, vocal, y la verdad es que es un placer volver a estar en sitios donde has estado hace 8 o 10 años.

-¿Ha cambiado mucho el público? ¿Es más exigente que antes? ¿La figura del dj es tan importante como lo era antes en el estilo del que venías?

-Ha cambiado muchísimo. Lo que estoy empezando a notar ahora es que está empezando a haber, gracias a djs mediáticos como David Guetta o Avicci, mucha gente que se interesa por lo que es el dj, la cabeza visible de una cabina. Poco a poco eso también se ha contagiado y ha venido a nuestros estilos, como el house, el techno house, el techno, y estoy empezando a ver como de dos a tres años a esta parte que la gente está empezando a involucrarse, se ve más decidida en pista, pones un tema y conocen lo que estás poniendo. Te puedo asegurar que hace cuatro años, ponías un tema que tenía cuatro y a la gente le parecía nuevo. Todo esto ha cambiado, hay gente muy puesta, y empezamos a sentir que la gente está más con el dj, metida en la cabina, van a ver a ese dj, en los grandes festivales conocen al menos a los cabeza de cartel. Nos quedan dos o tres años más para que venga un ciclo con el que hubo con Rockola, aunque diferente. Va por ciclos.

-Supongo que festivales como Electrofallas hacen mucho bien a este tipo de música en la ciudad.

-Sí, ponen a Valencia en su sitio. Locales nocturnos con ese cartel, con esos estilos musicales, hay pocos. Y que hagan una apuesta así tan fuerte, aprovechando que es Fallas, que es una fiesta conocida en todo el mundo, es bueno para la ciudad. Aparte de ver fallas y comer paella, la gente que es joven y no tan joven, como yo, que ya tengo una edad, tenemos alternativas como Electrofallas, Mya, Moon, TB Club, cualquier discoteca de Valencia, de cualquier estilo, ya pongan techno latino o el techno más alternativo, y tenemos una buena oferta y pones a Valencia en su sitio en cuanto a música se refiere.

-Hoy en día ya no existen prácticamente salas de renombre con un estilo musical propio, ¿por qué crees que sucede esto?

-No quiero echar la culpa a empresarios, pero el que pone el dinero quiere obtener rentabilidad lo antes posible. Tampoco hay gente para todo, no hay tanta gente para llenar una sala techno de 1500 personas, no hay gente para llenar una sala de techno house. Sí que las hay para llenar salas de electro latino o pachanga. Pero hay mucha gente que quiere alternativas. Por eso realmente no hay salas con un estilo musical propio como había antes, así que se hacen fiestas puntuales de un estilo musical, y al menos tenemos eso a lo mejor una vez al mes.

-¿No falta quizá alguna multisala importante en Valencia?

-A mi precisamente no me gustan las discotecas enormes con aforos de 5000 personas. A parte de que cuesta mucho llenar, las entradas tendrían que ser muy caras por aforo, por ver quien traes de cartel. Por ejemplo, salas como Fabrik en Madrid traen cartelazos enormes, pero para llenar eso te la juegas. En Valencia, personalmente, prefiero una sala más pequeña, de 500 o 400 personas, que estén cómodas, que estén bien, con una entrada asequible, un tratamiento bueno. Yo me decanto más hacia la sala pequeña pero que suene bien y sea cómoda, me da igual el estilo que sea. He trabajado en salas grandes, pero estoy empezando a huir de eso.

-¿Notáis que se valora vuestro trabajo un sábado por la noche? ¿La gente lo disfruta, os lo agradece o va más al postureo?

-Están las dos vertientes (risas), no voy a decir sitios ni fechas. La última experiencia vivida en Valencia… la verdad es que pinchar en tu tierra es un honor, y que encima la gente esté contigo, sepa quien eres, esté todo lleno de carteles con tu foto, y que encima tengas el agradecimiento de la gente, que se hagan fotos contigo, que estén pendientes de cuando vas a regresar. Las veces que he estado en Moon, ha sido increíble, nos llevamos una sorpresa tanto ellos como yo. Tanto la gerencia, como el grupo humano que trabaja allí, la gente, la conexión fue enorme. Me da miedo la próxima vez, si va a ser mejor, peor, porque fue increíble (risas). Por supuesto que hay salas de postureo, donde está la chica mona que se ha puesto el vestido que vale un pastón y no se mueve, salas de chicos guapos que van de ligoteo… pienso que tiene que haber de todo. Pero donde me gusta estar es en las salas donde se entrega todo, se pone tu música, y no solo eres el rey, sino que compartes tu satisfacción con toda esa gente.

-¿Cómo es un día normal en tu vida? Entre semana, claro, porque los fines de semana tienes que ir a tope.

-Depende, cuando me toca mi hijo, estoy prácticamente todo el día con él. Los días que no estoy con él, me suelo levantar bastante pronto, además, la gente que me contrata y me pide un flyer a lo mejor me llama o me manda un whatsapp a las 9 de la mañana y les contesto y se sorprenden de que un tío que trabaja en la noche esté despierto un lunes a las 9:30. Me suelo levantar a las 8, da igual a la hora que me acueste, no puedo dormir de día. Desayuno; en este entorno salgo a correr, si no es por la mañana es por la tarde; suelo trabajar 3 o 4 horas por la mañana en el estudio, haciendo música, terminando cosas, grabando el programa de radio; comer en casa o quedar a comer con algunos amigos, y luego por la tarde más estudio, hasta la noche, que salgo.  Si tuviera pelo lo tendría estrufado porque sales loco del estudio, y lo que tienes es ganas de salir y que te dé el aire.

-¿Es muy difícil compatibilizar vida familiar y vida nocturna?

-Sí. La verdad es que sobre todo la pareja. Tener pareja y ser dj me ha pasado factura dos veces, así que llevo una época muy relajado, huyendo de todos los clichés que tenemos los dj, que si golfos… yo nunca me he drogado, nunca en la vida. Sí que me bebo mis cubatas, como todo el mundo. No fumo, no he fumado en la vida, tampoco. Pero sí que tenemos todos el cliché de que si golfo, mujeriego… así que chicas, llevo una temporada que nada, paso de todo (risas), disfruto de mis amigos, de mis amigas, estoy pinchando, disfruto de mi música. Es muy difícil tener pareja y una vida familiar normal siendo dj, trabajando en esto, pero bueno, algún día llegará.

-A la hora de ponerte a producir un tema, ¿qué necesitas? ¿Inspiración? ¿Ya tienes una idea preconcebida? ¿Es difícil empezar de cero?

IMG-20150313-WA0014-No, que va. Sobre todo me inspiro cuando salgo a correr, que escucho sesiones de otra gente, sobre todo sesiones que no tienen casi nada que ver con lo que yo pongo, me inspira mucho. Me inspira mucho ver vídeos de sesiones de gente conocida que me gusta, porque aparte de ver la música que ponen y como la ponen, ves la reacción de la gente, ahí no hay trucos ni montajes. Estás viendo como reacciona la gente a determinados discos. También me inspira mucho venir de pinchar de Zaragoza o Bilbao, te ha salido una sesión cojonuda y llegas y, aunque sea domingo, me pongo a trabajar. Total, tengo el estudio en casa. Entonces, realmente, no me suele costar mucho. Cuando viene alguien a mi casa a hacer un disco tampoco me cuesta mucho, porque ya les pregunto por las directrices o lo que les gusta, y enseguida hacemos cuatro cositas y sobre esas cositas ya nos olvidamos de en qué nos hemos inspirado para evitar plagios, que no sea igual, y a partir de ahí ya hacemos marcha.

-Proyectos de futuro, ¿cómo ves tu carrera en 5 o 6 años?

-Dentro de 5 o 6 años tendré ya 47, madre mía. Supongo que por edad me enfocaré más a producir o a enseñar a pinchar, voy a empezar a dar clases en Plastik. No quiero retirarme de las cabinas porque tengo más ilusión que alguien de 20 años, pero se producen relevos generacionales. Pero creo que aún quedan años de T. Tommy, de Head Horny’s y de lo que salga.

-¿Cuál es la discoteca más impresionante donde has pinchado, donde has visto el público más entregado y has salido más satisfecho de tu trabajo?

-No hay una. Impresionante en la época era Pirámide, en Cabanes, en Castellón, era increíble. A parte, estaban pinchando hardcore, se llevaba el vinilo, entraba por la puerta con mi maleta de cantados y mi maleta de bases, pensabas “hostia, ¿aquí tengo que poner yo lo mío?”. Pues si, era impresionante, y ponías lo tuyo y lo bailaban igual. Luego, una discoteca donde ya llevaba un tiempo pinchando y me tembló la mano, fue Radical. Sobre todo, creo que era una fiesta de las palomas, me cantaron el cumpleaños feliz, había unas 12000 personas, coincidió ese día con mi cumpleaños, y me tembló la mano, al intentar poner el vinilo no podía. Es una sensación que recuerdo totalmente en color, en HD, impresionante. Y luego haber pinchado varias veces en Fabrik, pero la primera es la que se te queda. Aquello parece una sala de conciertos, de hecho es una sala de conciertos. Ver allí 8000 personas bailando tu música es increíble.

-¿Cómo os afecta a vosotros la piratería?

-En mi caso me afecta y no me afecta. Yo tengo un home studio, y los costes de producción son muy pequeños comparados con un grupo de rock, por ejemplo, o un grupo que masteriza en Londres, o tiene dos grupos para meter en directo el bajo, o una discográfica que invierte en promoción y metes televisión o metes radio… ahí jode bastante. Yo predico con el ejemplo, casi todos mis temas, porque hay algunos que me mandan en promoción, y ni las escucho, para eso soy bastante rarito, pero prefiero comprar la música si realmente me gusta. Y yo creo que para otro productor o dj, que escuche un tema pinchado por mi u otro compañero mío, que no se lo has dado en promoción y encima lo has comprado con su portada y se escucha de lujo, a 320, pues es un orgullo. Supongo que la cosa irá cambiando poco a poco, hay muchos djs y productores que han pasado por mi o han estado a mi lado, que esa manera de pensar que tengo yo y que es en común con muchos compañeros ha cambiado. Prefiero gastarme un euro o dos euros en un tema. Tampoco me voy a hacer rico, pero algo de tu tiempo de trabajo, las horas que has dedicado, el equipo… que algo se recupere no está mal. Los enlaces nunca se podrán quitar, España es el segundo país en el mundo en cuanto en piratería. Vivimos en este país, pues eso es lo que me ha tocado (risas).

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