“Atlántico”, fantástica gastronomía gallega en el corazón de Valencia

Siempre es una buena noticia conocer la apertura de nuevos negocios en Valencia. Cuando son restaurantes, nos gustan más, para qué nos vamos a engañar. Nos gusta el buen comer y el buen beber. Así que este fin de semana probamos el restaurante “Atlántico” en Valencia, junto a la Porta de la Mar, y la experiencia fue fantástica.

¿Me dejáis contaros un secreto? Crear esta página web es una de las mejores cosas que me han sucedido en la vida. Lleva mucho trabajo, hay mucha competencia (leal y desleal) y hay que dedicarle una serie de horas que en ocasiones no tenemos. Pero el buen trabajo siempre tiene su recompensa. Y si el buen trabajo viene acompañado con el disfrute personal, podemos aplicar esa famosa frase que dice “elige un trabajo que te apasione y no volverás a trabajar en tu vida”.

El pasado viernes tuvimos la oportunidad de visitar el restaurante “Atlántico” en Valencia. Abierto hace tan sólo unas semanas, no pudimos asistir a la inauguración por motivos de agenda. Pero no por ello desaprovecharon la oportunidad de invitarnos a conocerles. Cosas de trabajar bien y ser buenos en lo nuestro, supongo. Así que allá fuimos Rice Paella y quien os escribe.

Pizarras informativas en “Atlántico”

Ubicado frente a la Porta de la Mar, la primera impresión de “Atlántico” fue inmejorable. Era un restaurante diferente, que transmitía la sensación de estar dentro de un barco. Nada que ver con todo aquello a lo que estamos habituados, vamos. El trato del personal fue excepcional de principio a fin, atentos, agradables y muy serviciales. Así da gusto salir a cenar.

Tras unos primeros minutos de salir a tomar nota de los detalles y sacar las pertinentes fotografías, comenzamos con un pequeño picoteo. Para acompañar la fría y necesaria cerveza que nos ofrecieron, ¿qué mejor que unas papas con pimentón? Un poco picantes, pero deliciosas.

Bonita decoración en el interior del restaurante “Atlántico”

A partir de ahí, tocaba disfrutar de auténticos manjares gallegos. Bueno, posiblemente había algo de cocina fusión, pero esto es algo que ya debéis decidir vosotros.

En primer lugar pudimos disfrutar de un Aguachile de pulpo. Entre los sabores que fui capaz de descubrir, evidentemente se encontraba el pulpo, cebolla y chile, además de maíz tostado. Algo distinto al típico y delicioso pulpo a la gallega, que está rico pero acaba siendo un poco típico y no nos hubiese aportado nada nuevo.

Delicioso Aguachile de pulpo

A continuación pudimos degustar unos extraordinarios mejillones con salsa de Albariño y puerros. No sé cómo hacéis vosotros los mejillones, pero la receta que me han enseñado en casa es muy básica: limón, pimienta, pimentón, ajos y vapor. Nada más. Por eso esta forma de cocinarlos me sorprendió positivamente, especialmente porque estaba bueno, y ofrece una alternativa diferente a la hora de cocinar los mejillones o las clótxinas.

Foto típica de Rice Paella, tiene arte el chaval

El siguiente plato era un bao de jarrete con endivia. ¿Qué es un bao de jarrete? A grandes rasgos podemos decir que se trataba de carne desmechada con endivia, envuelto en una esponjosa tortita y acompañado por queso azul (no fue mi caso, el queso y yo somos enemigos íntimos). Por algún extraño motivo me considero amante de la carne desmechada, me recuerda a la deliciosa carne de cocido y en ese aspecto es muy superior a sus rivales.

Bao de jarrete, queso azul y endivia

Para finalizar con los platos principales, disfrutamos de una deliciosa merluza con crema de patata y ajada. Mi madre me convirtió en su día en enemigo íntimo de la merluza. No sé si por las numerosas espinas o por la forma de cocinarla, pero acabé aborreciéndola. En “Atlántico” volví a enamorarme de ella. Además de su muy buen sabor potenciado con la crema de patata, era tan tierna que directamente se deshacía en la boca. Un plato imprescindible en este restaurante y que hubiese escogido de haber podido repetir uno de los cuatro.

El plato que me hizo reencontrar el amor por la merluza

Como no hay buena cena sin un buen postre, tocaba poner el colofón a tan agradable velada. Lo que según la carta iba a ser tarta de manzana, se acabó convirtiendo en un auténtico orgasmo culinario. Aquello de tarta tenía poco, realmente. Pero de delicia lo tenía todo. No me preguntéis cómo estaba hecho aquello porque meteré la pata, pero me atrevo a decir que era una especie de manzana confitada acompañada de crema de vainilla y trocitos de bizcocho en el interior. Sublime. Extraordinaria. Orgásmica.

Un concepto diferente y extraordinario de la tarta de manzana

Ya he comentado antes que fue una velada muy agradable, tanto por la compañía, como por el servicio, como por la propia comida. Muchas veces decimos que lo importante, más que el lugar es con quién lo vives. En este caso os puedo asegurar que en “Atlántico” acertaréis, así que si estáis preparando una cena especial y buscáis un lugar diferente, esta es una opción que debéis tener muy en cuenta.

Lo dicho, el restaurante “Atlántico” en Valencia es altamente recomendable

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