Relatos cortos: Recordando la navidad

Autor: Toni Vergara Sangüesa

Era un poco escéptico con el tema, pero como toda novedad, le atraía bastante. Llegó la hora de la cena, el ambiente en esta, aunque eran los mismos, eran más festivo, mucho menos melancólico que la semana pasada, era uno de los días en que le dejaban acostarse tarde, aunque… La verdad, el intervalo entre la cena y las campanadas….se le  hacía muy muy largo, le entraba el sueño y cuando por fin se acababan las campanadas,  era el momento de felicitar, y desear (DESEAROS….A TODOS), un Feliz Año Nuevo!!!!

…esa noche…nochevieja…. O ya noche nueva, hacia bastante frío, por lo que le dijo a su  madre que le pusiera su bolsa de agua…la madre fue a la cocina y llenó de agua un  puchero, que puso a calentar hasta casi hervir, entonces con ayuda de un embudo, la  depositó en su bolsa de agua, era más pequeña, que la de sus padres, pero le gustaba mucho. Tenía una tela de cuadros, verdes, negros y amarillos, que hacía el tacto de la goma, mucho más suave, no le dejaron cerrarla, ya que alguna noche que la cerraba él, acababa mojado, porque se salía algo de agua. Ya en la cama, se la ponía por el cuerpo, entre las piernas…hasta que se dormía y aparecía a la mañana siguiente, o bien entre las mantas o tirada en el suelo.

Por la mañana, y aún, en pijama y batín, se dispusieron todos juntos, en el comedor, con sus gafas para ver la película en…tres dimensiones. Y….tras la novedad, las ganas y la espera…la verdad…el resultado no fue bueno. La película era pasable de piratas, nada especial….pero el tres D….no apareció por ningún sitio….se veía por una parte roja, por la otra azul…y sin gafas…se veía borrosa…con lo cual, las gafas acabaron de momento en un cajón, luego en la basura y nunca más se supo nada del 3D….en TVE.

Por la tarde iban a ir a su casa sus tíos, que tenían una sorpresa… Esa tarde, se iban a la feria, la cual ponían, dos veces al año, una en julio, y otra en navidad. Este año la feria, estaba por la zona de la Fuente de San Luis, lo cual quería decir, que si el viaje en autobús al centro, ya era de por sí largo, el viaje, al final del autobús….sería toda una aventura. El viaje en el autobús transcurrió con la esperanza que alguien se levantara, para poder sentarse, y con la duda de…que habría al final de la parada, se acabaría allí la carretera, habría otro autobús para volver, donde daría la vuelta…?, estaban ya llegando y notó un bulto en el abrigo y recordó…que había cogido su monedero, con dinero de sus estrenas, por si le apetecía….comprarse algo, la visita a la feria transcurrió, subiendo con sus primos, a la noria, al látigo…., la feria mezclaba sus atracciones, con unas un poco extrañas, de unos muñecos pisando uva, de donde salía vino, y habían colgados jamones…que no entendía muy bien, que pintaban allí, mezclaban el aroma a fritanga, con el de mazorcas y castañas asadas.

El lo que quería era subir a los coches de choque, con tan mala suerte, que en un choque frontal en el que iba de copiloto, junto a su padre se despistó, y se dio un golpe contra el volante, lo que le hizo tener un bonito chichón, en la frente. Para, que el dolor fuera menos, le compraron una manzana de caramelo, el rojo brillante del caramelo en el que se reflejaban los colores de las luces de la feria, le hizo olvidar el golpe, aunque, no era su tarde de suerte, al dar el segundo mordisco, el palo de la manzana, se partió, cayendo al suelo de arena, la manzana…

Ya no le apetecía más estar, en la feria, dieron una última vuelta, jugando a la tómbola, sin éxito y volvieron, a casa en autobús. Después de bañarse y cenar se fue a la cama, con un único pensamiento…

Y por fin llegó, el día de reyes, esa noche con la que tantas veces había soñado, esa noche tan especial, noche de ilusiones y deseos, que a veces se cumplen. Recordó las veces que había pedido algo….que nunca llegaba, las veces que le habían dejado un caballo de cartón, que al poco tiempo curiosamente desaparecía, y al año siguiente volvía a aparecer, de nuevo la misma noche, alguna vez, con un papel arrugado del monte de piedad.

El notó, que era un día especial, porque la comida, no era la misma de todas las semanas, era…diferente incluso…le dieron un polvorón, para después de comer. La tarde, la pasó, sentado en su silla, sumido en sus pensamientos, hasta que desde la ventana, esa a través de la que veía…el paso del tiempo, los cambios de estaciones, e incluso…las horas…los minutos…pudo observar que la gente se iba arremolinando y preparando para ver la cabalgata…

Mientras esperaban el inicio, notó una mano que lo acariciaba y que dulcemente, depositaba, la bandeja con el vaso de leche y las galleta de todas las tardes.

Y fue observando como iban pasando los pajes, los tres reyes, …Melchor, Gaspar y Baltasar, un nerviosismo le invadió…en sus ojos brillaba la ilusión…. E incluso…asomó alguna…lagrima,…que se convirtió en una sonrisa…cuando pasaba cerrando la comitiva un camión con carbón.

Aquella noche cenó pronto…incluso antes de lo habitual…y cariñosamente lo acostaron en la cama…y una vez tapado por sus tres mantas….su cerebro cogió….retales de una vida, trozos de una nochebuena, de viajes a Valencia en autobús, amarillo y verde, visitas al circo…

Dicen que cuando además de en el cuerpo, te salen arrugas en el cerebro…no llegas a recordar lo que te han dicho o has hecho hace dos minutos, pero los recuerdos primarios, los de la infancia, son los que perduran. Y aunque de su cuerpo, solo tenían, aparentemente movimiento sus manos y vida sus ojos,….su memoria lo llevaba al viejo e inexistente cine Cultural y cuando se comía una manzana, le evocaba el sabor del rojo caramelo…

Aquella noche de reyes…en la cama, deseó que a todos sus amigos les trajeran todo lo que pedían en sus cartas….y que a la mañana siguiente…no solo encontrara su desayuno con todas sus pastillas…si no su fuerte, su balón…y algún caramelo, o un paraguas de chocolate….

Aunque sus arrugas, no las que llenaban su rostro…..sino las que tenía en el cerebro…hacían..que a la mañana siguiente día de reyes…

Se despertó, a la mañana siguiente… Era la mañana de Reyes… Estaba empapado de sudor, era temprano… No quería levantarse de la cama….le había costado dormir, estaba nervioso y le temblaban hasta las piernas, cuando consiguió…conciliar el sueño…escuchó… Pasos…ruidos, pero no se movió…tuvo pesadillas, los reyes, habían sido sustituidos…por Reinas Magas!!!, e incluso..una en la que era muy viejo con arrugas en el rostro…y vía la cabalgata… Pero luego no recordaba nada…

Sonrió apurado, y recordó…la cabalgata de la tarde, los Reyes pasaron por su pueblo…iban a caballo, que sujetaban los pajes…le comentó a su padre, lo que se parecía Baltasar a su vecino Mario….pero su padre…le dijo…que vamos era imposible…Además…como va a ser Mario….si es negro.

Recordó como subieron al pequeño edificio que hacía de ayuntamiento… En la plaza 9 d’octubre y saludaron en el balcón… En un arranque de valor…de esos que solo se tienen cuando tienes seis años…y pase lo que pase…y encuentre a quien…o lo que ncuentre…se levantó de la cama…y se dirigió al comedor…donde encontró…todo aquello que había escrito en su carta….había una caja con un fuerte, de los de madera, como los de verdad, otra caja pequeña, con un exin castillos, no importaba que no fuera el grande, se giró y en el sillón rojo de madera, había una caja….era un disfraz de  swat….o mejor dicho, los hombres de harrelson…unas monedas de chocolate, unos paraguas de chocolate, también, y lo que más le gustaba…cigarrillos de chocolate.

Había también una parte que no le gustaba tanto, pero…que siempre venía bien, una cartera para el colegio, un estuche con dos cremalleras…. Entre tantas cosas le entró un agobio… Pensando que tenía que ir a casa de sus tíos…a seguir recogiendo regalos…e iba a tener poco tiempo para jugar, al día siguiente había colegio, cuantos niños y niñas han pensado…que porqué había colegio al día siguiente… No podía ser fiesta?….o que vinieran los reyes antes….bueno, eso no, si no se acabarían antes las fiestas.

Junto a todos los regalos, vio también una pequeña libreta….a la que no hizo mucho caso…la dejó, guardada en su mesita. Cuarenta años más tarde….encontró esa libreta sin utilizar….y se le ocurrió, empezar un veinticuatro de diciembre, una historia…. Que comenzaba así “Se acercaba la noche de nochebuena…”

FIN

Autor: Toni Vergara Sangüesa
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4 comentarios en Relatos cortos: Recordando la navidad

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