Relato de terror: “¡¡¡Vámonos ya!!!”

Basado en hechos reales.

De verdad, qué forma de estropearse un día que era perfecto. Llegamos a Segovia, hace un sol espectacular y de repente empieza a caer un agua descomunal. Menos mal que he comprado el paraguas, por mucho que Gema dijese que no. Mira como lo disfruta ahora, si es que siempre tengo razón. Hasta con el cochinillo, que menudo hachazo nos han pegado. En fin. A ver si pillamos un taxi que nos lleve hasta el coche y nos vamos ya para la casa, que aún queda un paseíto.

Encima me sabe bastante mal, porque sé que Gema se va a constipar y no es plan de que esté mala todo lo que nos queda de viaje. Si veo que empeora, nos vamos para Valencia y listo.

-Cariño, ¿nos quedamos en este bar un rato?
-¿Para qué quieres que nos quedemos en este bar? ¿Que no has visto como estás?
-Ya Alex, pero seguro que nos metemos aquí quince minutos y para. Ya luego vamos a buscar el taxi.
-Gema, es tarde, estás empapada y empiezas a estar mala. Vámonos, anda. Hay una gasolinera ahí enfrente. Vamos y que nos dé el teléfono de algún taxi.

Menos mal que entra en razón, tal y como está, necesita meterse ya en la cama. El hombre de la gasolinera nos indica que la parada de taxis está a 50 metros, voy a ver si pillo uno y recogemos a ésta aquí. La verdad es que no me hace ninguna gracia conducir en este momento. Toca ir por carretera comarcal unos 20 minutos a un sitio que no tengo ni idea de por donde está. Y la dueña de la casa ya se podría haber currado un poco más la orientación, vaya tela.

Por fin estamos en el coche, menos mal que el taxista no nos ha dado mucha vuelta, o al menos eso creo. Cuando ven que somos turistas, ya sabes lo que pasa.

-Cielo, ¿te doy las indicaciones para llegar a la casa?
-Sí, que aunque vayas a tener que estar repitiendo, mejor que me haga una idea desde el principio. La verdad es que no entiendo cómo no envía la ubicación, que sería lo normal.
-Mira, te leo lo que me dice: “Salida de Segovia N 110 dirección Ávila, cuando pasáis por el tercer pueblo que lo dejáis a la derecha, a tres km sale un cruce a la derecha, la cogéis y a otros tres km (id despacio) sale un camino a la izquierda que pone en una piedra “Granja” (hay un contenedor verde) coged ese camino tres kilómetros y continuad unos metros hasta encontrar a la izquierda una puerta (la dejaré abierta) ya de frente por un camino de pinos veis la casa. Buen viaje.”
-Pues nada, vamos para allá y a ver si no nos matamos de camino.

Menudo agua cae, esto no es normal. Bueno, también hace cuatro meses que no llueve en Valencia, casi es normal no acordarte de conducir lloviendo.

-Cariño, ten cuidado.
-En serio, ¿cuántas veces has pasado miedo cuando yo he conducido?
-Ninguna.
-Pues ya está, no tengas miedo.
-Pero es que esta lluvia…
-No tengas miedo, de verdad.

Está nerviosa y es normal. Mira que se me da bien conducir, pero yo que sé, tal y como está la noche, ojalá hubiésemos tenido la casa en Segovia. Vete ahora para allá, que se te hagan casi las 2, a ver si la mujer va a estar durmiendo… me sabe bastante mal, la verdad. Además, esta carretera da un miedo que flipas. No hay nada alrededor, si miras un poco hacia arriba da la sensación que te vaya a caer directamente en los ojos. Ya solo nos falta que se nos cruce un animal, un fantasma o que baje un OVNI y nos abduzcan los extraterrestres. Esto de escuchar tanto programa de misterio antes de dormir te vuelve tonto.

-Peque, mira el pueblo. Ya es el tercero, ¿verdad?
-Sí, estás muy tonto, ¿eh? Te dije que los estaba contando y que yo te avisaba. ¡Tontín!
-¡Ya está la lista!

La verdad es que es una chica genial, he tenido mucha suerte al conocerla. Luego se volverá loca como todas, pero hasta que llegue ese momento, tocará disfrutar. Y oye, que creo que estas locuras de ir a casas desconocidas y tal también le gusta. Va, voy a gastarle una broma.

-Joer Gema, ¿cómo puede estar haciendo autostop este hombre con la que cae?
-¿Qué hombre?
-El que hay ahí a la derecha.
-Yo no veo ningún hombre.
-¿Cómo que no ves ningún hombre?
-Cariño, que no.
-Si lo acabamos de pasar.
-No me jodas, que no he visto ningún hombre.

No sé cómo puedo aguantarme la risa, porque se ha cagado viva, jajajaja. Le digo que es broma y se ríe, me reconoce que se ha acojonado, que no veía ningún hombre y que con lo serio que se lo he dicho, se lo había creído. Mira, la piedra. La verdad es que sí que está esto en la naturaleza, sí. Menuda urbanización más apartada.

Este camino da auténtico pavor. Ahora Gema sí que está cagada de verdad. Intento tranquilizarle, pero no hay forma. Incluso le he dicho de irnos a Segovia a buscar algo, pero dice que no. Aquí no hay tres kilómetros de camino de cabras ni de coña, aquí hay bastante más. Si es que hasta yo empiezo a estar acojonado. Esto no tiene ninguna gracia, aquí ni hay urbanización, ni hay casa ni hay de nada. Esto no tiene nada que ver con el anuncio.

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-Gema, en serio, ¿no quieres que nos vayamos?
-A ver, Alex. Hemos pagado la habitación y tenemos que aprovecharla, irnos ahora otra vez a Segovia es una tontería y no vamos a encontrar nada.
-En serio, ¿que no estás viendo esto? ¡Aquí no hay nada!
-Sí, si ya lo veo y no me hace gracia, pero es lo que hay.

De repente llegamos a un descampado. Es curioso, pero hay cinco coches y el peor es un Audi. Si aquí no hay nada. Mira, ya veo la puerta. Pues menuda puerta, aquí se te cuela cualquiera.

El panorama es aún más terrorífico que antes. Si esto es el camino de un puto cementerio. Cipreses a ambos lados de la carreterita. En serio, hay que estar muy loco para vivir aquí, ni de coña podría hacerlo yo. Y encima no hace ni puta gracia, esto no es una urbanización.

-Gema, ¿en serio que quieres quedarte aquí? Esto acojona.
-Mira Alex, tengo un miedo de cuidado, pero es lo que hay.
-¿Cómo que es lo que hay? ¿Que no estás viendo esto, en serio? – Me da mucha rabia discutir con ella y más por esta tontería, pero es que yo no tengo ningún tipo de ganas de quedarme aquí.
-No sé, Alex, ¿qué quieres que hagamos?

Está totalmente aterrorizada, no quiere bajar del coche. Hay una plaza libre para aparcar, al lado de un 4×4. No voy a dejarlo ahí. No me fío de esto. Vale, los comentarios eran geniales, pero no me hace gracia. El anuncio no decía que la casa estuviese en medio de la nada, es muy tarde, llueve mucho, no hay nada alrededor.

-Gema, voy a dejar el coche de frente por si acaso.
-¿Cómo que por si acaso?
-Pues por si acaso toca salir por patas.
-Jajajaja. estás muy tonto, ¿eh?
-Sí, yo muy tonto y tú muy acojonada.

Bajo primero del coche. Menudo frío y menuda lluvia. Ella no quiere bajar, pero se siente culpable por el tema del dinero.

-Gema, baja, va. Aquí hace frío y llueve mucho.
-Es que me ha pasado algo. Me he hecho pis encima del miedo.
-Jajajajaja, ¿qué me estás contando?
-Te lo juro, que me he hecho pis del miedo.
-¿Cuándo?
-Pues cuando veníamos por el camino ese raro, me he acojonado y no lo he podido evitar.
-Va, no seas pava. Vamos para dentro y te pegas una ducha.

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La luz de la cocina está encendida, me asomo pero no veo a nadie. Es raro. Llamo al timbre. Nada. Voy a probar llamando a la puerta. Aquí parece como si no hubiese nadie. Mira, ya oigo pasos. Ostras, dos puertas.

Frente a nosotros aparece Alicia, la dueña de la casa. Está más envejecida de lo que parecía en la foto. Bueno, también salgo yo en la mía sin barba, jaja. Voy a saludar yo, porque ella ni saluda. Supongo que será porque está atenta al perro. Menudo bicharraco, eso sí, parece tan simpático como decían los comentarios en Airbnb.

-Este es vuestro baño y esta es vuestra habitación. No hagáis ruido, hay otras personas en la casa.

Y se va. Que simpática es ésta mujer, alucino. Viene gente a tu casa, pagan 45€ y no eres capaz ni de saludar ni de dar las buenas noches. No quiero ni imaginar si pagase ella. A veces no sé si es que yo soy muy simpático o los demás muy gilipollas, pero vamos, es para flipar.

Pues menuda habitación, y no sé si la casa da más miedo por fuera que por dentro, pero vamos, que para nada es lo que vimos en las fotos, a ver si mañana podemos verla bien. Es una casa ideal para hacer perrerías a la gente: apartada del mundo, enorme, silenciosa, laberíntica… Aquí te pasa algo y no lo cuentas. Pero vamos, que no va a pasar nada.

La habitación da bastante mal rollo. De única decoración tiene dos cuadritos pequeños de unos santos, o a saber quien son éstos dos. Joder, la puerta no se cierra, como Gema se ponga golosilla, a ver quién hace algo. Entre las camas que hacen ruido y que aquí se debe escuchar todo… Bueno, puede tener su morbillo, para qué nos vamos a engañar. Pero vamos, que esto parece ideal para que una secta satánica se lo pase bomba con unos polletes como nosotros.

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-Alex, esto da mucho miedo. ¿Tú en qué te fijaste cuando alquilaste esto?
-A ver, que todo esto no salía. Había unas fotos del salón, de la cocina y de la parte de atrás de la casa. Si yo llego a saber que esto es así, no lo reservo ni de coña, te lo aseguro. Tienes mala cara, ¿estás bien?
-Pues Alex, no, no estoy bien, esto me da miedo.
-Yo no te voy a engañar, a mi también. Y más mal rollo me da cuando he visto aquellos coches aparcados en el descampado. ¿Qué cojones hacen esos cinco coches, que encima no son baratos ahí fuera?
-¿Qué quieres decir?
-Pues mira, por el tema de la web he leído muchas cosas que no me gustaría haber leído jamás, y quieras que no, aquí dentro te metes un poco en situación y a mi me acojona.
-¿Quieres callarte? Me estás dando todavía más miedo.
-Es que yo no te voy a engañar, esto me da muchísimo mal rollo. Y encima están esas nueces colgadas ahí en la puerta del armario. ¿Qué se cree, que vamos a abrirlo? Todo esto es muy raro.
-La verdad es que la mujer era un poco rara, ni saludar ni nada.

Me entra la curiosidad sobre las nueces. A saber qué significa eso. Y como soy un curioso, voy a mirar en Google. Pues vaya, no sé si las respuestas me gustan mucho, magia blanca. En serio, ¿qué clase de broma es ésta? ¿Magia blanca? Ya es lo que me faltaba por leer, ideal para tranquilizarme, vamos. Bueno, al menos Gema se está poniendo el pijama, eso me alegra un poco la vista.

-Alex, ¿me acompañas al baño, por favor?
-¿Cómo que te acompañe al baño?
-Es que me da miedo ir sola.
-Jajajajaja, va, Gema, por favor, tienes el baño a dos metros. ¿En serio que te da miedo ir sola?
-Sí, Alex. Esta casa me da mucho miedo y no quiero ir sola. Acompáñame.

Alucino, ésta se pone a mear delante mío por miedo, jajajaja. Bueno, alguna vez tenía que ser la primera. Cuando acabe, me volveré a la habitación y que acabe de hacer sus cosas.

La verdad es que esto acojona mucho. No sé si quiero saber si las ventanas tienen barrotes. Si por alguna de aquellas los tienen, me voy a acojonar todavía más y no sé si voy a poder dormir, que me conozco. El campo me da mucho miedo desde pequeño, aquí no hay nada y la mujer da mucho mal rollo. En serio, no me extrañaría nada que aquí hiciesen cosas raras. Aquí puedes hacer lo que quieras, que nadie te va a ver y nadie se va a enterar. Y encima solo me falta que Gema esté cagada, perfecto.

El caso es que estamos comentando esto por whatsapp con los amigos, y sí, nos reímos, pero a mi no me hace gracia, jajaja. Voy a pasar la ubicación a Lucía y Marta y si mañana antes de la hora de comer no saben nada de mi, que llamen a la policía. Bueno, Lucía si se acuerda, porque va ciega, y Marta va a perder el poco respeto que me tiene. Espera, que Lucía dice que esto del miedo le da morbo. En serio, esta chica está fatal. Vamos a ver si dormimos, que ya me estoy rayando demasiado.

-Gema, ¿te importa si dormimos con la luz de la mesita encendida?
-¿Por qué?
-Pues porque esto me da un miedo que te cagas. Nunca me ha gustado el campo, odio estar en el campo, los santos me dan un miedo, y solo me faltaba leer lo de la magia blanca de las nueces.
-Alex, si dormimos con la luz encendida, me voy a rayar yo, porque voy a estar mirando a la puerta todo el rato.
-Ya, y si la apagamos, veo las sombras por la ventana y me acojono. Y te juro que como vea la más mínima sombra moverse, cojo mis cosas y me voy.
-Cariño, ¿no te estás dando cuenta de que me estás dando mucho miedo?
-Ah, ¿y cómo te crees que estoy yo? ¿Te crees que estoy bien? Mira, estamos en medio de la nada, la tipa es rara, la casa da miedo, no hay nadie, fuera hace el tiempo que hace, y encima te tengo a ti aquí acojonada. No me jodas, por favor.

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Odio enfadarme con ella, lo odio con todas mis fuerzas, pero vamos, si está muerta de miedo, que no me meta más a mi, que ya bastante tengo con lo que tengo. Espera, que empieza a reírse.

-¿De qué te ríes?
-Pues que me hace gracia esta situación.
-¡¿Que te hace gracia esta situación?! Te juro que estoy flipando contigo, parece que estés ida de la cabeza. Estoy aquí acojonado, estoy muerto de miedo, tú estás descojonándote y me dices que en realidad estás muerta de miedo. Mira, apaga la luz, y vamos a intentar dormir, porque te juro que estoy muy enfadado.

Apaga la luz. Se acerca a mi y me abraza. Me giro, en este momento no quiero su abrazo, de verdad. Es algo que siempre me ha dado mucha rabia y me está poniendo histérico. Se enfada porque no me deje abrazar, pero que le den, yo no tengo por qué aguantar esto. Encima no puedo dejar de mirar hacia la ventana, yo también parezco gilipollas. Pero es que me da auténtico pánico.

-¿Puedes encender la luz, por favor?
-¿Qué pasa, Alex?
-Pues que necesito que me hagas un favor, porque yo aquí me estoy volviendo loco. Por favor, corre las cortinas y mira a ver si hay barrotes en las ventanas.
-¿Y eso?
-Pues porque si hay barrotes en las ventanas, esto va a darme todavía más mal rollo y paso. Sinceramente paso de estar aquí más tiempo.
-Vale, voy, a ver si no hay barrotes y te calmas.

¡Joder, que hay barrotes! Ahora sí que no duermo en toda la noche. Otra vez me pongo yo a investigar que si casos de desapariciones, sectas, millonarios sanguinarios que disfrutan torturando a gente y demás. Si es que estoy gilipollas.

-Gema, esto no me hace ni puta gracia. ¿Quieres que nos vayamos?
-Jajajajaja, ¿estás de coña? ¿Dónde vamos a irnos ahora?
-Mira, en este momento me da igual, prefiero dormir en el coche debajo del acueducto de Segovia que seguir aquí.
-Pues a mi me da más miedo dormir en el coche.
-No me jodas, ¿me estás contando que prefieres seguir durmiendo aquí, con el miedo que da esto, que en la zona más protegida de toda la ciudad? Flipo, estoy flipando contigo?
-Mira, no hables que no estás en condiciones. Voy a apagar la luz y a dormir.
-Que no, que yo me voy.

Y apaga la luz. Joder con la niña, no hay forma de hacerle entrar en razón, no podemos estar aquí ni un minuto más. No sé como no lo entiende. Está acojonada perdida y quiere seguir aquí, flipo. Bueno, voy a intentar calmarme y a ver si duermo.

No hay forma. Estoy ya tan sugestionado que hasta escucho ruidos de coches y pasos en los pasillos. Y sé que está todo en mi cabeza, pero no hay forma.

-Alex, tengo ganas de vomitar. Tengo mucha angustia.
-¿Y eso? ¿Necesitas algo?
-Es por el miedo, tengo tanto miedo que me dan ganas de vomitar. Acompáñame al baño, por favor. – Me lo dice llorando. Ésto ya es lo que me faltaba. Voy a ver si consigo calmarle.
-Mira, el baño está aquí al lado, si vas tú sola, verás como no hay nadie y ya nos dormiremos tranquilo.
-Noooo, no me hagas esto, por favor.
-En serio, ve tú sola. ¿No decías que no pasaba nada? Pues ahora me lo tienes que demostrar.

Y se va sola. La verdad es que creo que es más valiente que yo. Eso o que no le queda otro remedio para tranquilizarse. Voy al baño y me vuelvo con ella. Joder, si aquí no pasa nada. Menudo susto se ha pegado cuando he abierto la puerta, qué salto ha pegado. Está muy asustada, esto no es normal. Pero es que ya le vale a la dueña de la casa, con el mal rollo que da esto y tiene la puerta de la habitación que no se puede ni cerrar. Esto es una vergüenza, para tener esta casa así no la alquiles.

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Ya estamos acostados otra vez. Aquí solo falta una cámara. Con eso graban a la gente que hay dentro de la habitación, entran unos tipos por la puerta, te torturan y luego venden la cinta. Dinero por un tubo.

-Si pasa algo, que sepas que las llaves del coche están en el bolsillo derecho de mi pantalón.
-¿Por qué dices eso?
-A ver, que no va a pasar nada y todo esto es una tontería mía, pero por si acaso, ya lo sabes.

Me pongo los auriculares, así desconecto y hasta mañana. Me pongo un podcast de “La Parroquia”, escuchar al Monaguillo y a Arturo siempre viene bien. Jo, es un resumen de las mejores llamadas, mola, pero siempre prefiero…

-Alex, Alex, despierta, por favor.
-¿Qué pasa? ¡No me asustes!
-Te juro que acabo de ver una sombra por la ventana, te lo juro.
-No me jodas, Gema. Por favor, no me jodas.
-No te lo diría si no fuese verdad. He oído el ruido de un coche y he visto una sombra pasar.
-¡Vámonos ya! No aguanto ni un segundo más aquí. Esto no me hace ninguna gracia.

En ese momento empezamos a escuchar pasos en el pasillo. No sé si son reales, si son solo de una persona, pero son pasos. Además, el perro se ha puesto a ladrar. Un perro no ladra porque sí a las 4 de la madrugada. Voy a perder los putos nervios en cualquier momento. Me levanto de la cama y empiezo a vestirme. Gema está llorando y riendo a la vez, no entiendo a esta chica, pero le metería un guantazo en este momento para que volviese a entrar en razón.

-¡Vístete de una puta vez, que nos vamos!
-¿Cómo nos vamos a ir?
-Sí, nos vamos, y nos vamos ya. Yo no voy a permitir que nos pase nada aquí, me niego.
-Pero, ¿qué va a pasar?
-Me da igual, yo no voy a esperar a contarlo.

Cuando acabo de vestirme, meto sus cosas en la maleta. Joder, ¿de verdad necesita llevar encima cuatro bolsas para una noche? Es que alucino. Siempre cargadas, todas las mujeres son iguales. Ahora tenemos que salir por patas y hay un millón y medio de trastos. Es increíble.

Abro la puerta. La luz del pasillo está apagada, pero hay varias luces de habitaciones encendidas. No me voy a parar a averiguar qué es. Aquí no, ni de coña. Yo dejo la luz del pasillo apagada, enciendo la linterna del móvil y aquí se quedan. Salimos de la casa, y está lloviendo a cántaros. Corro hacia el coche con las maletas, las meto rápidamente en el maletero.

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-¡Gema, entra ya en el coche!
-¿Y tú? Te vas a mojar.
-Me da igual, ¡entra!

En ese momento me doy cuenta que hay tres coches más en el parking, y los tres son de alta gama. Dos BMW y un Mercedes. Y son negros, como en el descampado de antes. Veo que se enciende la luz del pasillo.

-Creo que me he dejado la puerta de la casa abierta.
-Me da lo mismo, ya se apañarán, nosotros nos vamos ya.

Arranco el coche. Llueve mucho, no se ve nada. ¿De dónde habían salido esos coches? ¿De verdad eran los del descampado? ¿Qué hacía esa gente allí? No me voy a quedar a buscar respuestas. El coche arranca a la primera, eso de bloquearse solo pasa en las películas de miedo. Esto era peor, porque encima era real. Consigo esquivar el primero Mercedes y tiro hacia adelante. Habían dejado cerrada la puerta de salida de la parcela, pero por suerte consigo abrirla cuando bajo del coche. Menos mal.

Salimos. No voy a bajar para cerrarla de nuevo, quiero salir de allí cuanto antes. Lo normal es que nos la peguemos con la que cae y estado esto lleno de barro, pero hay que jugársela. Hostia, unas luces de coche detrás nuestro. ¡¿Pero qué cojones pasa aquí?! Miro por el retrovisor, el coche negro se acerca, parece que nos está persiguiendo.

-¡¡¡Alex!!!

No me da tiempo a reaccionar, hay un hombre justo delante mío. Pego un volantazo para no atropellarle. Oigo mucho ruido, todo da vueltas. Todo duele. Todo se queda oscuro.

¿Cuánto tiempo llevo así? ¿Qué ha pasado? Estoy boca abajo, el coche estoy reventado. ¿Qué cojones ha pasado aquí? Ha saltado el airbag, los cristales están rotos, pero puedo mirar por el retrovisor. Veo la figura de tres nazarenos acercarse hacia nosotros, estoy muerto de miedo.

Gema no respira. Yo desearía no hacerlo.

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