Relato de terror: “no me mires así, por favor”

Esta noche ha vuelto a venir a verme. Era muy tarde, llevaba mucho rato durmiendo. Me acosté temprano porque tenía mucho sueño, había jugado mucho en el cole con mis amigos, y he tenido muchos deberes. He estado cenando con mis papás y mi hermana y me moría de sueño, así que ni siquiera me he puesto a jugar a la Super Nintendo antes de acostarme.

Ya hacía tiempo que no venía a verme. Nos conocemos desde que cambiamos de casa. No sé por qué tuvimos que cambiar, con lo que me gustaba la otra. Bueno, sí, desde que nació mi hermana todo ha cambiado, es un asco. Nos ha tocado cambiarnos de casa y, aunque tengo a mis mejores amigos en la nueva, echo de menos aquella. Sobre todo ahora, que ya sé que Freddy no vive en el colegio de detrás y que todo era una mentira de mis primos. Les quiero mucho, me encanta jugar con ellos, pero como soy el pequeño se meten conmigo y se ríen de mi. Todavía me acuerdo del cumple de mi amigo Andrés al que no fui porque tenía miedo de que Freddy viniese a por mi. Mi mamá se enfadó mucho y no me dejó ir. Y por eso no le cuento nada del hombre oscuro que viene a verme por las noches.

La primera vez que vino fue ya viviendo en esta casa. No llevamos mucho tiempo aquí, pero creo que él sí. Creo que sabe esconderse muy bien de mis papis, porque nunca le ven. Bueno, es que siempre viene a mi habitación, nunca le he visto en otra parte de la casa. Al principio jugábamos, aunque es muy aburrido, siempre se queda quieto detrás mío y no hace nada. Aunque no le veo la cara, sé que me está mirando. Pero bueno, como nunca me ha hecho nada, no le tengo miedo. Pero ahora me está asustando mucho.

manuel-historiasdemiedo.com
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Me he despertado de repente. No sé ni qué hora es, porque no puedo moverme. Está en la puerta, y me está mirando. No sé por qué, pero es más grande que nunca. Es tan grande que seguro que choca su cabeza contra el hueco de la puerta. No se mueve nada, solo me mira. Y yo no puedo parar de mirarle. Me estoy poniendo muy nervioso y tengo mucho miedo. Quiero gritar, quiero llamar a mi papá, seguro que viene a ver qué pasa y el hombre oscuro se va. Pero no puedo ni moverme ni gritar. Ni siquiera puedo dejar de mirar a la puerta, sólo puedo cerrar los ojos. Y me da miedo, porque no sé qué hará si los cierro.

Aunque intento hacerme el dormido, sé que sabe que estoy despierto. No tiene ojos, o bueno, yo nunca se los he visto. Tampoco tiene boca. Ni nariz. Es una sombra alta, delgada. Nunca me ha dado miedo porque nunca me ha hecho nada, pero hoy creo que sí que quiere hacerme algo. ¿Qué pasará si cierro los ojos? ¿Entrará en la habitación? ¿Y qué quiere de mi? ¿Por qué me mira a mi y no a mi hermana? No puedo dejar de mirarle.

Creo que lleva ya como cinco minutos ahí de pie, quieto. No se mueve nada, ni un pelo. Me da tanto miedo que empiezo a llorar. Noto como empiezan a caer mis lágrimas. Intento gritar con todas mis fuerzas, pero no tengo aire. No hay forma de poder abrir la boca. ¡¿Qué hace?! ¡Está entrando en mi habitación!

diariolanube.com
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Se acerca muy despacio hacia mi, y cada vez es más grande. Ahora es la primera vez que le oigo respirar. Da mucho miedo. Es un ruido muy, muy profundo, como los de las pelis de miedo que mi mami no me deja ver, pero que a veces veo a escondidas. Me estoy ahogando, tengo muchísimo miedo, estoy temblando. ¡Está abriendo los ojos! ¡Son rojos, del color del demonio! Creo que me ha venido a matarme, y no le va a hacer falta ni tocarme. Noto que el corazón me va rapidísimo, me va a estallar.

Su cara está justo delante de la mía. Es la primera vez que le noto, nunca se había acercado tanto. Es frío, casi como cuando tocas el hielo. Sus ojos están mirando fíjamente a los míos. Por fin he podido girar mi cabeza, es la primera vez que puedo moverme. Creo que si lo intento con todas mis fuerzas podré mover mis manos y encender la luz. Voy a intentarlo, no quiero que me haga nada malo.

Noooooooo. Justo cuando había conseguido mover mi brazo para encender la luz, me ha cogido del cuello y ha empezado a apretarme. Me aprieta tan fuerte que me estoy ahogando. Quiere matarme, me lo ha dicho. Estoy gritando, pero no se me oye. Y le estoy poniendo todas mis fuerzas. No puedo hacerlo más fuerte. Empieza a dolerme mucho la cabeza del esfuerzo. También me duele la boca, los dientes, me duele todo. Estoy dando patadas en el aire, intento escapar, pero no puedo.

¡Se acaba de encender la luz! ¡Es mi hermana! ¿Me habrán oído? ¡Es imposible que me haya oído! Intento gritar, quiero que llame a mis papás, pero no consigo que salgan mis chillidos. Estiro el brazo, ayúdame, por favor, ¡el hombre oscuro me va a matar!

-Déjale en paz por hoy. El día que quiera que le mates, te lo diré.

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