Quizá había que dejar trabajar, ¿no?

Orgasmo deportivo el vivido ayer por la tarde en Mestalla, cuantos años hacía que no vivíamos algo similar. Y visto bajo el punto de vista rival, quizá estemos dando demasiado bombo a la victoria de ayer, puede incluso parecer un cierto complejo de inferioridad. Cuando llevas cerca de diez años de mediocridad total y absoluta, cinco por trabajo mal hecho y otros cinco por dejadez, servilismo y falta de preparación (a pesar de creer que eras dios y recibir constantes felaciones desde los medios de comunicación), pues la reacción es esta. Si a los años de mediocridad le sumas la mala suerte, con goles en los últimos segundos, y las decisiones arbitrales injustas, que todos vimos el pezón de Zigic, la alegría ya aumenta hasta límites incalculables.

Yo siempre he sido de la opinión de que la situación que ha rodeado al Valencia ha sido provocada por nosotros mismos. Meninfotisme y demás, lo llaman. Entre los años que vivimos del doblete, del que ya hace diez, sin saber aprovechar la inercia positiva que dejó el trabajo de Rafa Benítez, y la era del gran gestor, Manuel Llorente, la afición se fue callando y fue desapareciendo. Conozco gran cantidad de gente que ya no sabe ni como se llaman nuestros jugadores. Gran cantidad de gente que seguro va a volver a engancharse viendo la pinta que tiene esto. Y aunque se les podría preguntar dónde han estado estos últimos años, prefiero tenerlos dentro del carro que fuera.

Amadeo Salvo. Ese es el hombre. Es la persona a la que tendremos que estar siempre agradecidos. Puede ser más o menos populista, más o menos sincero, pero es quien ha vuelto a traer el espíritu competitivo a este club que nadaba entre aguas de mediocridad y conformismo. Desde el momento en que entró a presidir la entidad ha lanzado un mensaje de ambición, y ha demostrado sus ganas de que el Valencia vuelva al lugar del que nunca debió salir. Incluso no ha tenido problema en aceptar que la temporada pasada, aún habiendo jugado la final de la Europa League, fue un fracaso. Antes se escudaban en presupuestos y pamplinas varias para no solo no reconocer los fracasos, sino para sacar pecho de aquella maravillosa gestión. Llorente, nunca pagarás el daño que hiciste. Listo, que eres un listo.

Y después del partido de ayer también tengo que acordarme de Nuno. Qué gran trabajo está haciendo desde principio de temporada, y qué injusta ha sido la gente con él. Pero me la juego a que poco a poco la gente se irá subiendo al carro del Nunismo, y que así sea, es lo mejor para todos.

Aquí en Valencia no se ha tenido paciencia con el trabajo del portugués. Quizá hizo daño el inicio arrollador del equipo, rival que pasaba, rival que se llevaba tres goles a casa, Atlético de Madrid incluido. Quizá nos creímos algo que no éramos. Y quizá ni ahora seamos tan buenos ni antes éramos tan malos. Simplemente es trabajo. Y apoyo. No se puede criticar todo. La gestión del grupo, caso de Joao Pereira (grande) aparte, está siendo la correcta. Mucha gente se queja de que Zucullini no juega. Comparad la media parte que jugó contra el Málaga y el partido que hizo ayer Enzo. Después volvéis a quejaros. Y si no rajaba en rueda de prensa seguramente sería porque era lo mejor. Que le pregunten a Djukic. De Valencia a Córdoba en quince partidos. Pero ya sabemos “cojones y gigantes dormidos”.

Lo dije hace unas entradas, no estábamos tan mal. Simplemente era cuestión de tiempo y de trabajo. Lo complicado es llegar e ir líder, más siendo un equipo que viene de donde viene. Pero se ve que hay quien no entiende eso y cree que por ser el Valencia se ganan todos los partidos. Y no somos nadie. Aún.

P.D: ¿seguimos buscando al que paga a Otamendi o no hace falta?

Suscríbete a Valencia Culture Magazine

Suscríbete en nuestra web y recibe toda la información de Valencia al instante

3 comentarios en Quizá había que dejar trabajar, ¿no?