¿Qué nos pasó en La Cornudilla?

La Cornudilla es uno de los lugares preferidos por los amantes españoles del misterio. Esta pequeña aldea a las afueras de Requena acoge a la casa de los ruidos, un terrorífico lugar con una peculiar historia.

Hablaba Clara Tahoces sobre La Cornudilla en el programa de “La rosa de los vientos” de anoche. Si bien la leyenda habla de apariciones fantasmales y ruidos inexplicables que vienen de la conocida como casa de los ruidos, Clara hablaba de alteraciones electromagnéticas en este lugar.

Quien lleve tiempo siguiéndonos sabrá de nuestro gusto por realizar conexiones en directo a través de Facebook Live. Hemos retransmitido en directo eventos gastronómicos, conciertos o festivales de música. Pero también tuvimos una noche de locura en la que acabamos en La Cornudilla.

Una de las casas abandonadas en La Cornudilla – Foto: Gothic Girls Club

Esto que os contamos sucedió el año pasado y está grabado, de hecho retransmitimos en directo y me atrevo a decir que ha sido la emisión con más espectadores hasta hoy. En modo “plan de amigos”, nos fuimos a pasar un rato nocturno al psiquiátrico de Cheste.

Todo iba bien, nada fuera de lo normal, ninguna aparición hasta que nos dimos cuenta de que allí había gente, cosa que siempre asusta. Tú sabes a lo que vas a esos lugares, pero no sabes a lo que pueden ir otras personas. Al final nos hicimos amigos y nos fuimos a investigar por el psiquiátrico, como podéis ver en estos dos vídeos.

Claro, lo normal es que en estos lugares no suceda nada. De hecho, sueles quedarte con la sensación de que siempre le sucede a los demás y nunca a ti. Pero eso cambió un par de horas después.

Finiquitada la estancia en el psiquiátrico de Cheste, teníamos ganas de más. Después de contemplar opciones, decidimos ir a La Cornudilla. Un buen paseo, por cierto. Pero mereció la pena. Era la primera vez que íbamos, y lo encontramos fácilmente, porque curiosamente aparece en Google Maps. Son cuatro casas abandonadas, así que llama la atención.

Una vez llegas hasta allí, eres consciente del concepto “soledad”. Parece como si allí hubiese sucedido algo y la gente hubiese salido huyendo. La explicación es tan fácil como la postguerra y la deslocalización. Pero bueno, vas en busca de misterio y dejas volar la imaginación.

Vista “panorámica” de La Cornudilla – Foto: Enigmaps

Y, a veces, resulta que vas en busca de misterio y lo encuentras. Justo eso es lo que sucedió allí.

Llevando ya un rato por aquellas tierras, con miedo por que aparezca algún loco y te detripe, y sensación de que en algún momento tenemos un avistamiento OVNI, decidimos entrar en la casa de los ruidos. Con un par. Total, para eso hemos ido.

Claro, todo cambia cuando una de nuestras acompañantes empieza a hablar del niño. Que el niño esto y el niño lo otro. ¿Qué niño ni qué niño? Risas por ambos lados.

Pero justo cuando nos encaminamos hasta la entrada, Cristina dice “el niño no quiere que entres”. Y, evidentemente te lo tomas a risa. Te lo tomas a risa hasta que una piedra de ciertas dimensiones te cae entre los pies. Te cae entre los pies con tu único acompañante ya dentro de la casa y sin nadie alrededor ni con ángulo de tiro como para que esa piedra caiga justo donde cae.

Evidentemente, yo sé de uno que se dio media vuelta y pasó de entrar, que de valientes está lleno el cementerio. Y aún soy joven.

Poco más pasó allí, aunque esto ya era suficiente. Dejamos un móvil grabando sonido dentro de una casa durante un rato, pero perdimos las grabaciones. Nunca sabremos si hubo psicofonías.

Pero no es el único caso extraño que hemos tenido en una excursión de este tipo.

Hace unos años estuvimos de “investigación paranormal” en Marmellar, otro de los lugares emblemáticos en el misterio español. Es conocido por la aparición de dos cadáveres femeninos con rasgos de violencia extrema en los años 90 y que siempre se asoció con el satanismo. Estos crímenes nunca fueron resueltos.

Marmellar, un pueblo abandonado en Cataluña con una gran leyenda negra – Foto: Fotohiking

Allí vivimos dos situaciones curiosas. Es factible que la primera fuese fruto de la sugestión, pero la segunda la tenemos grabada y la recordaré siempre.

La primera situación nos lleva hasta la casa en la que se dice que se encontró el cuerpo calcinado de una de las chicas. Tras el objetivo de que la cámara grabase alguna anomalía, me fui hasta allí yo solo. Yo, chulo, valiente. Salí por patas.

Mientras instalaba la cámara escuché pasos entre los restos de ladrillos que allí había. Mientras giraba diciendo “cabrón, qué susto me has dado”, me di cuenta de que la única persona presente era yo. Sí, salí corriendo y allí se quedó la cámara. No recogió ninguna imagen extraña.

La segunda situación sí que fue sorprendente y se puede decir que mágica.

Uno de los grupos que componía la expedición traía consigo un Spirit, un aparato que “se comunica con los espíritus” mediante ondas de radio. Su funcionamiento es simple: haces una pregunta y “el ente” selecciona entre las emisoras de radio para darte una respuesta.

Hay que decir que esta gente venía muy bien equipada, ya que, además del Spirit, llevaban un detector de movimiento y un aparato que medía el magnetismo de cada lugar.

Justo en la zona del cementerio, con todos los asistentes congregados, comenzamos a hacer preguntas al aparato. Una de ellas le pidió que hiciese saltar el detector de movimientos, a lo que la respuesta fue “Sí”.

El detector saltó pocos segundos después.

Por si fuese pura coincidencia, se le volvió a solicitar. La respuesta volvió a ser afirmativa. El detector volvió a saltar pocos segundos después.

No volvió a saltar, aunque tampoco lo volvimos a pedir. No hay que abusar…

Un grupo de investigadores en el cementerio de Marmellar – Foto: Seamp

Eso sí, tuvimos un susto grande y esto debe servir como consejo a quien quiera hacer una expedición de este tipo.
En torno a las 3:30 de la madrugada vimos las luces de un coche a lo lejos. Aquello está en medio de la nada y es un lugar donde se dice que se practican rituales satánicos.

Como he dicho antes, tú sabes a lo que vas, pero no sabes a qué van el resto.

Al final no eran más que unos chavales que se habían comprado un 4×4 esa semana y lo estaban estrenando. Pero el susto hizo que lo que había cenado acabase en mis calzoncillos.

Así que ya sabéis, si os vais de excursión paranormal, cuidado y prevención. Y llamadnos, por supuesto. Estamos con ganas y alguna haremos este verano.

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