¿Qué hemos hecho con el valencianismo?

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Feliz 9 de octubre, valencianos. Y hasta aquí, la parte noble de este artículo.

Escribo esto desde un punto de vista total y absolutamente personal. Detrás de Valencia Culture Magazine no hay ningún grupo editorial (tendríamos un sueldo y todo) ni partido político. Este artículo lo escribe un chaval de 31 años al que están tentando desde la cocina de su casa con un plato de clótxinas. Valencianas, por supuesto.

En serio, ¿qué hemos hecho con el valencianismo? Seguro que hoy llenamos nuestras cuentas de Facebook con senyeras y con eso ya dejamos tranquila nuestra conciencia valencianista. Y mientras, los del norte y los del centro encantados, porque los valencianos estamos divididos (¡qué raro!) y con unas dudas identitarias acojonantes.

¿En qué momento dejamos de ser valencianistas para defender otras posturas que no eran las nuestras? ¿Es un problema de no conocer nuestra historia? Porque a muchos se les llena la boca de Regne de Valencia mientras alaban a los borbones. Curioso alabar a quien se carga aquello de lo que se te llena la boca. Y oye, que si no lo tienes muy claro, puedes leer lo que pasó en la batalla de Almansa y descubrir por qué Felipe V está boca abajo en Xàtiva. Quizá eso te haga replantearte tu amor borbónico.

La quema de Xàtiva. Pero eh, gloria a los borbones.
La quema de Xàtiva. Pero eh, gloria a los borbones.

Que también podemos hablar de los del norte, esa súper nación de fantasía e ilusión en la que algunos se inventan no se qué de unos países catalanes y que se van a ir de España porque se les roba, y serán ricos a más no poder. ¿Que la Comunidad Valenciana es parte de los países catalanes? Sí, sí, claro, claro.

Y ahí tenéis la campaña perfecta para que los valencianos hayamos dejado de ser valencianos. Porque nos hemos dividido en dos bandos. Bueno, habrá que darle parte de gracias a aquellos que vendieron la identidad valenciana firmando el pacto del pollo, allá por el 95. A partir de entonces fue cuando se hizo tan famoso aquello de “es que votar a un partido nacionalista es tirar el voto”. Y así, poco a poco, fuimos cada vez más españoles y menos valencianos. Ojo, que esto no va de antiespañolismo ni nada por el estilo, de hecho me siento español, pero antes de español soy valenciano.

Los protagonistas del pacto del pollo
Los protagonistas del pacto del pollo

Curiosamente, el partido nacionalista que más éxito ha tenido en los últimos veinte años tiene una cierta tendencia hacia el norte. Al menos una sección. Tampoco creo que Compromís como partido sea partido catalanista, tengo la sensación de que el nacionalismo no es algo tan importante en su programa político. Pero determinadas facciones del partido (que, recordemos, es una unión de partidos) siempre tiene que poner la nota catalanista.

Y entre españolistas y catalanistas se genera una batalla de bandos en el que el valencianista ha desaparecido. Se ha esfumado. No queda rastro de él. Bueno, algo hay, muy pequeñito, y parece más preocupado de si alguien dice “aquest” en lugar de “este”, pero poco preocupado de los problemas reales de la gente. Señores blaveros (sin connotación ofensiva, por supuesto), a la gente de a pie eso se la suda, le da igual, le resbala. La gente de a pie necesita un empresariado valenciano fuerte, que quien esté en el gobierno valenciano luche por una financiación justa, por que el corredor mediterráneo pase por Valencia, por que Valencia tenga un aeropuerto a la altura de la tercera ciudad de uno de los países más importantes del paro, por que la Comunidad Valenciana no sea la cuarta por la cola en cuanto a salarios.

Hasta esto hemos permitido. Vergonzoso.

Esos son los putos problemas reales de los valencianos, y no si las senyeras que ponen en la batalla de flores tienen la banda azul un centímetro más grande o más pequeño, si el alcalde de Valencia es de Manresa (mientras sea buen gestor, como si es de Siberia oriental. Por cierto, las manifestaciones del 25 de abril, las banderas catalanistas en la universidad y Torres de Serrano han estado ahí siempre, no es algo que tenga que ver con esta gente, también pasaba con los otros), si se cambia el nombre de Valencia a València o si alguien dice aquest. Y que en Madrid lo saben y aprovechan todo esto para ningunearnos, vacilarnos e infravalorarnos.

Si Compromís, que es un rato sospechoso, lo ha conseguido, vosotros también sois capaces. Pero para ello tenemos que recordar de dónde venimos y quién somos. Y volver a ello.

Tots a una veu, Visca Valencia.

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