10 problemas gastronómicos que tenemos los valencianos cuando salimos de Valencia

Recientemente ha salido a la venta el libro de Vicent Marco “De categoría (internacional)”. Además de recomendarlo encarecidamente (puedes comprarlo en este enlace al mejor precio), nos ha dado que pensar un poco. En “De categoría” hablan de muchas situaciones cotidianas que nos definen a los valencianos, de cómo distinguir a un valenciano, y otro tipo de temas tratados en clave de humor y sobre los que pensaréis: “pues vaya, es verdad”.

Uno de esos temas es el gastronómico, que se trata en uno de los capítulos del libro. A nosotros nos ha dado para pensar y vamos a hacer un pequeño análisis de estos problemillas que podemos tener con la gastronomía valenciana cuando salimos de casa.

Hace unos meses tuve que pasar unas semanas en Tarragona por cuestiones laborales. En uno de estos días que tienes que comer en diez minutos, bajamos al bar a pedir unos bocadillos. Yo, que soy un tradicional para estas cosas, pedí un clásico de la gastronomía valenciana: longanizas con patatas. La cara del camarero fue la clásica del que piensa “¿qué narices me está pidiendo este?”. Estuvimos debatiendo durante dos minutos acerca del concepto de meter unas patatas fritas dentro de un bocadillo, ya que eran incapaces de entenderlo. Me ofrecieron ponérmelas en un recipiente aparte, en otro plato, ¿pero en un bocadillo? Al final accedieron, pensando que era más raro que un perro verde. Menos mal que no le pedí un bocadillo de bravas…

Y aquí tenemos un ejemplo claro: estos insensatos ponen las patatas aparte!!! – Tripadvisor.com

Otro clásico es el del café. Pedir un café lejos de nuestra tierra en ocasiones puede suponer un pequeño quebradero de cabeza. Porque dos de nuestros “clásicos”, como son el bombón y el café del tiempo, no se llaman igual en otras ciudades. El bombón se llama café con leche condensada, y el café del tiempo es café con hielo. Con lo bonito que queda a lo valenciano…

¿Cuál es uno de los “snacks” preferidos por los valencianos? Las rosquilletas. ¿Sabes que las rosquilletas son objetos prácticamente desconocidos más allá de Requena? Pues así es. Esa fue una de las grandes sorpresas que me llevé cuando, al conocer a unos compañeros de trabajo de Algeciras, vi su cara de “¿y esto qué es?” al ver un paquete de rosquilletas. Evidentemente, les encantaron. Y no las nombraron “rosquilletas”, sino “barritas de pan”. Curioso. Tan curioso como que el corrector del ordenador no reconoce como válida la palabra “rosquilletas”.

Sigamos con los clásicos. Posiblemente, el que más nos guste a los valencianos, el almuerzo. Ese bocadillito rico con sus olivas y sus cacaos… de lo mejor que se ha inventado en la historia de la humanidad. Pues va y resulta que en muchas partes de España, el almuerzo como tal no existe. Es más, como almuerzo se refieren a la comida. Pues no, aquí somos de comida y almuerzo. Y lo primero quizá sea prescindible.

Qué pinta… Y es que la cultura del almuerzo es algo muy nuestro – abc.es

Hablemos de nombres propios. ¿En serio concebís la gastronomía valenciana (y vuestras vidas) sin clóchinas, chóleck, agua natural o papas? Pues muchos españoles, por no decir todos, sí. Porque resulta que éstos son, otra vez, conceptos valencianos. Pero qué queréis que os diga, los mejillones son clóchinas (bueno, las clóchinas están mucho más ricas), el batido es chóleck (y siempre será chóleck), el agua a temperatura ambiente será agua natural, y las papas no pueden ser llamadas patatas fritas de bolsa o como quieran que las llamen.

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Ahora enfoquemos dos problemas que tienen los que no son valencianos cuando vienen a Valencia y que pueden repercurirte, aunque también los encuentras fuera de Valencia, por supuesto. El primero es el de las naranjas. Pocos valencianos conozco que compren naranjas en un supermercado. Siempre tienes alguien que tiene naranjos y que te acaba dando o, en el peor de los casos, bajas a la frutería o al mercado y compras unas naranjas que están buenísimas. ¿Y qué pasa con estos pobres desconocedores de lo bueno de nuestra tierra? Pues que compran naranjas en el súper de turno y cuando te dan una, resulta que no vale nada. Ah, otro día hablaremos de ese limón exprimido que venden en bote.

Para acabar, una insensatez que a veces cometemos los valencianos. Pedir paella fuera de la Comunitat, gran atentado contra la gastronomía valenciana. ¿Tanto nos gusta nuestro plato estrella que tenemos que pedirlo allá donde vayamos? Si siempre acabamos de mala leche y diciéndole al camarero de turno: “oye, que esto de paella tiene poco”. Que si guisantes, que si mixta, que si pimientos… Vaya tela. Y esto cuadra con el punto anterior, con los nuevos valencianos. Chic@s, hacer paella no es ponerle cualquier cosa al arroz. Os animamos a que sigáis viniendo a nuestra tierra, pero tened claro un concepto: el arroz con cosas no es paella.

Tócate los cojones con esta “paella”. Menos mal que desde Gastraval nos recuerdan que el arroz con cosas no es paella. – paellasgastraval.com

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2 comentarios en 10 problemas gastronómicos que tenemos los valencianos cuando salimos de Valencia

  1. Hola.

    Ponerle a la paella un par de tiras de pimiento rojo es una costumbre muy extendida en la Comunidad Valenciana. Principalmente en Alicante y Castellón, donde abundan los grandes maestros del arroz.

    Saludos.