Leyendas del deporte valenciano: David Albelda

Si preguntamos por el futbolista valenciano más representativo de las últimas décadas, posiblemente todos coincidiríamos en mencionar a nuestro protagonista de este artículo. Y es que David Albelda Aliques es uno de los más grandes futbolistas que ha dado nuestra tierra, aunque con el transcurso de su carrera deportiva se convirtió en ídolo de unos y villano para otros. Es por ello que David Albelda fue incluido en dos de nuestros artículos acerca de la historia del Valencia CF, el de los diez ídolos del valencianismo y el de los diez traidores del valencianismo.

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Nacido un 1 de septiembre de 1977, la vida deportiva de nuestro protagonista de hoy ha estado ligada al Valencia CF. El centrocampista natural de La Pobla Llarga empezó desde bien pequeño en las categorías inferiores del Valencia CF y fue ascendiendo hasta convertirse en capitán, santo y seña del club de sus amores. El único club en el que también jugó, y fue en calidad de cedido, fue el Villarreal CF, siendo pieza clave en el ascenso a Primera División del club amarillo a finales de los años 90.

Pero los inicios de David Albelda en el Valencia no fueron nada sencillos. De hecho se rumoreó que estuvo muy cerca de fichar por el Parma italiano en la temporada 2000-01, aunque finalmente permaneció en la primera plantilla, siendo nombrado cuarto capitán en la temporada 2001-02, en la que el club de Mestalla se proclamaría campeón de Liga.

Su primera temporada completa vistiendo la camiseta del Valencia CF fue la 1999-2000. Aquel año se proclamó campeón de la Supercopa de España en una trepidante final ante el FC Barcelona, siendo autor de uno de los tres goles de un encuentro de vuelta que acabó en empate, 3-3, en el Camp Nou. Los otros dos goleadores del conjunto che fueron Farinós y Juan Sánchez. Un triplete valenciano que llevó la Supercopa por primera vez a las vitrinas de Mestalla.

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Pero aquella primera temporada fue muy dura para David Albelda. El equipo empezó muy mal la temporada, con cuatro derrotas consecutivas en los cuatro primeros partidos de liga, y un empate en la quinta jornada. No fue hasta la sexta que consiguiese su primera victoria el equipo entonces entrenado por Héctor Cúper, y fue en el Santiago Bernabeu, ante el Real Madrid, por un inesperado 2-3. En cambio, en Champions League el equipo iba como un tiro. A pesar de caer en el “grupo de la muerte”, el Valencia dio la cara ganando al Glasgow Rangers y empatando en los estadios del PSV Eindhoven de Van Nistelrooy y del Bayern de Múnich, en uno de los robos más grandes de la historia del club de Mestalla, ya que el árbitro pitó el final del encuentro cuando Claudio López encaraba al portero alemán.

Cuando David Albelda ganaba protagonismo en el equipo, una dura entrada del lateral valenciano del Rayo Vallecano, Carlos Llorens, mandó al dique seco durante varios meses a nuestro protagonista. Aquello supuso que Javier Farinós y Gerard López se consagrasen como la pareja titular en el centro del campo valencianista, protagonizando un final de temporada espectacular que llevó al Valencia CF a luchar por la Liga hasta casi el último partido pero, sobre todo, a su primera final de la Liga de Campeones. Lo demás ya es historia.

Aquel verano fue el de las salidas. Tres de las estrellas del equipo, Claudio López, Javier Farinós y Gerard López abandonaron el club de Mestalla. Aquella desbandada iba a suponer una gran oportunidad para el valenciano, pero los fichajes de Rubén Baraja y, especialmente, Didier Deschamps, volvieron a cerrar las puertas de la titularidad al de La Pobla Llarga, ya que el sistema que por aquel entonces utilizaba Héctor Cúper solo disponía de un centrocampista de corte defensivo, función que asumió el nuevo “8” del conjunto valencianista. A pesar de ello, David Albelda fue ganando peso poco a poco en el once y se convirtió en una pieza muy importante, siendo, junto a Vicente Rodríguez, el jugador no titular más habitual del equipo. Tanto es así que fue el primer cambio en la segunda final consecutiva de la Champions League para el Valencia, sustituyendo al flamante fichaje valencianista Pablo Aimar, en una sustitución que aún hoy muchos maldicen. De nuevo, el resultado es historia.

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Con la salida de Héctor Cúper del banquillo blanquinegro, llegó la consagración definitiva de Albelda. Rafa Benítez, el torero, iba a ser el nuevo entrenador ché. Gaizka Mendieta, Luis Milla y Didier Deschamps abandonaron el club, y en su lugar llegó Gonzalo de los Santos, un futbolista por el que el Valencia invirtió mucho dinero y que se convirtió en un auténtico fracaso. Y esa fue la oportunidad que nuestro protagonista necesitaba y que supo aprovechar. Para el recuerdo quedará el primer partido de Liga de la 2001-02, el debut de Zidane en España. El marcaje fue mítico, el entonces mejor futbolista del mundo ni la olió. Y ahí fue cuando nació la leyenda negra de David Albelda, quien quedaría marcado para siempre por la prensa madrileña de difusión nacional. Albelda cometió el error de hacer su trabajo de forma fantástica. Los medios hicieron el suyo, masacrar al jugador valenciano.

Aquella temporada pasaría a la historia, el Valencia CF volvería a proclamarse campeón de Liga 31 años después, y Albelda fue uno de los grandes protagonistas, convirtiéndose en ídolo absoluto de la afición. Para la historia quedarán las lágrimas de alegría junto a su hermano en La Rosaleda. Para la historia quedará aquella dupla mágica: Albelda-Baraja, “el sis i el huit”.

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David Albelda se convertiría entonces en objeto de deseo de todos los grandes clubes europeos, ya que, junto a Patrick Vieira del Arsenal, era el mejor centrocampista defensivo del planeta. Fue entonces cuando el FC Barcelona hizo una ridícula oferta de 12 millones de euros por la triple A: Albelda, Ayala y Aimar. Evidentemente, la respuesta del club de Mestalla fue negativa.

La temporada 2002-03 fue muy complicada para el conjunto dirigido por Rafa Benítez. Tras un comienzo arrollador, el equipo che se vino abajo en la segunda mitad de la temporada. Fue el año del “que fichen los demás, que nosotros somos los campeones” de Jaume Ortí, y del “nos quedan dos meses de aguantarnos” de Rafa Benítez en la previa del partido de vuelta de cuartos de final de la Liga de Campeones ante el Inter de Milán. Una eliminatoria que finalmente ganaría el club italiano tras un polémico gol en la ida y un auténtico asedio valencianista en el partido de vuelta, que finalizaría 2-1 y en la que el árbitro no señaló un clarísimo penalti sobre Juan Sánchez que podría haber dado el pase al equipo blanquinegro a la siguiente ronda. Finalmente, aquel equipo terminaría la temporada fuera de posiciones de Liga de Campeones, con el consiguiente enfado por parte de la afición valencianista y la división entre directiva y entrenador.

Aquella situación llevó a otro verano muy complicado. Se pasó de la lámpara y el sofá de Benítez a la pitada monumental de la afición de Mestalla a su presidente, un Jaume Ortí incapaz de terminar su discurso en la presentación del equipo. Aquella fue, posiblemente, la pitada más escandalosa que ha vivido el coliseo de la Avenida de Suecia en toda su historia.

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Y, contra todo pronóstico, aquel equipo rindió como nadie esperaba y acabó conquistando de nuevo la Liga española y la Copa de la UEFA, en una temporada muy marcada también por los nefastos arbitrajes sufridos por el conjunto che. Porque no solo fue el Ushiro Nage de Marchena a Raúl en aquel fatídico minuto 93, sino que las malas actuaciones arbitrales se prolongaron a lo largo de la segunda vuelta de la temporada. Pero aquel equipo era imbatible, una auténtica apisonadora, y se proclamó campeón en Sevilla a falta de dos jornadas para finalizar la competición. Fue un año mágico, y David Albelda era ya el amo y señor de Mestalla. Todos querían ser el “6”, todos querían ser Albelda. El gran capitán, el ídolo de masas, el conquistador. Porque su influencia iba más allá del terreno de juego, ya que sus apariciones ante los medios de comunicación siempre daban juego, para gozo de la afición valencianista y enfado de la afición madridista. Así como aquí era dios, allí era el demonio.

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Pero los días de gloria llegaron a su fin. A los pocos días de finalizar la temporada, Rafa Benítez anunciaría su dimisión como entrenador del Valencia y unas polémicas declaraciones de nuestro protagonista, en las que restaba protagonismo a Benítez en relación a los éxitos, hicieron que una parte de la afición ché cambiase su opinión acerca de su capitán. Y además, aquella temporada, el balón no quiso entrar.

Volvió Ranieri a Valencia, dijo que lo hubiese hecho nadando si hubiese hecho falta, y la temporada fue un fracaso, a pesar de ganar la segunda Supercopa de Europa en la historia de la entidad ante el Oporto en Mónaco. Después de unas sospechosas eliminaciones en Copa del Rey ante el Lleida y Copa de la UEFA ante el Steaua de Bucarest, el técnico romano dejaría de ser entrenador del Valencia. Además, la compra del club por parte de Juan Soler no dio los resultados esperados, y aquel año el Valencia solo consiguió clasificarse para la Intertoto.

Llegó Quique Sánchez Flores al conjunto de Mestalla como entrenador, levantando el ánimo de la afición tras su notable temporada como entrenador de un recién ascendido Getafe. Y llegaron buenos jugadores al Valencia CF, entre ellos un jovencísimo David Villa. A pesar de no cumplir con el objetivo de clasificarse para la Copa de la UEFA tras perder la eliminatoria de la Intertoto ante el Hamburgo, la temporada del club de Mestalla fue bastante buena. Una segunda mitad de temporada más que notable de los hombres de Quique hizo que el conjunto che finalizase la competición en tercera posición, volviendo a clasificarse para la previa de la Champions League. Aún así, hay quien mantiene que aquel equipo podría haber hecho mucho más y que se dejó llevar en las últimas jornadas. Aquella Liga la ganaría el FC Barcelona de Ronaldinho, aunque fue incapaz de ganar ningún partido al Valencia CF. Y aquella sería también la última temporada de Amedeo Carboni.

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La figura de Amedeo Carboni sería de especial relevancia en la temporada 2006-07, ya que pasaría de ser jugador del primer equipo a director deportivo de la entidad. Y con él llegó otra temporada convulsa, ya que su enfrentamiento con Quique volvió a dividir a la afición valencianista. La temporada en el terreno de juego fue regular, el mal juego era la tónica habitual en el Valencia CF y la tensión llegó a la grada, que no dudó en cantar el famoso “Quique vete ya” en los últimos partidos de Liga, a pesar de que el equipo acabaría la competición en puestos de Liga de Campeones. Aquella división supuso la destitución del director deportivo al finalizar la temporada y la continuidad de Quique Sánchez Flores en su cargo.

Y con ello llegó la temporada 2007-08. Con la afición dividida una vez más, buenos resultados, pero mal juego del equipo, situación que llevó a la destitución del técnico madrileño y el fichaje del holandés Ronald Koeman como entrenador del Valencia. Tras una serie de malos resultados, el equipo comenzó a descender puestos en la clasificación y fue eliminado de la Liga de Campeones. Las consecuencias fueron claras: David Albelda, Miguel Ángel Angulo y Santiago Cañizares quedarían apartados del equipo, nunca más volverían a vestir la camiseta blanquinegra mientras Koeman fuese entrenador.

Para el recuerdo quedará la rueda de prensa de David Albelda en la que rompió a llorar. Y para el recuerdo quedará también la denuncia que interpuso ante la entidad valencianista, aunque Albelda siempre defendió que era una denuncia contra el entonces presidente, Juan Soler. Albelda reclamó el importe íntegro de la cláusula de rescisión, 60 millones de euros. Fue el momento en que Mestalla se dividió entre albeldistas y antialbeldistas. Unos idolatraban y apoyaban a su capitán; otros pasaron a odiar a quien pocas semanas antes había sido su ídolo.

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La imagen de David Albelda sentado junto a Juan Soler en el juzgado pasó a la historia gráfica de la entidad en un lamentable juicio que jamás debió haberse producido. Y aunque David Albelda perdió la batalla en los tribunales, la acabó ganando ante la entidad. La mala situación deportiva del equipo, más cerca de los puestos de descenso que de los puestos europeos, unido a este terrible enfrentamiento, acabó con la dimisión de Juan Soler como presidente del Valencia. A pesar de aquello, el 16 de abril de 2008 el Valencia se proclamaría campeón de la Copa del Rey ante el Getafe, en un encuentro que los tres apartados verían desde las gradas del Vicente Calderón. Aquella Copa jamás se celebró, y a día de hoy es el último título que ha ganado el Valencia CF. Unos días después, tras perder por 5-1 en San Mamés, Ronald Koeman sería destituido y Albelda, Angulo y Cañizares volverían a formar parte de las convocatorias del primer equipo.

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De ahí hasta su retirada, el peso de Albelda en el equipo iría decayendo progresivamente. Aún teniendo una contribución importante en el primer equipo, la grave crisis económica que sufría la entidad hizo que el potencial deportivo disminuyese año tras año. Villa, Silva, Mata, Joaquín, todos los primeros espadas del equipo acabarían abandonando el club de Mestalla. Era la época de Unai Emery, Vicente Soriano y Manuel Llorente. La dupla Albelda-Baraja, que sería la imagen gráfica del divorcio que existía en el valencianismo, viviría también sus últimos partidos, siendo el vallisoletano el primero en abandonar la entidad en una de las despedidas más emocionantes que recuerda la afición valencianista.

Aquella fue una época dura, en la que la pérdida de potencial del equipo y la falta de ambición y de ideas por parte de una directiva siempre cuestionada, hizo que la afición fuese perdiendo la ilusión por seguir a su equipo. Un equipo falto de referentes, pero lleno de polémicas extradeportivas. Visto con perspectiva, la situación deportiva en Liga no era mala, el equipo consiguió clasificar tercero durante tres temporadas consecutivas, aunque su posterior participación europea era mediocre. Tan solo se vio algo de luz durante la media temporada que estuvo Ernesto Valverde como entrenador del primer equipo, tras la destitución de Mauricio Pellegrino, a quien jamás se debió contratar como máximo responsable de la parcela deportiva.

Finalmente, al teminar la temporada 2012-13, David Albelda acabaría su carrera como futbolista.

Aquí os dejamos un vídeo con los mejores momentos de nuestra leyenda del deporte valenciano de esta semana:

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