La batalla de Almansa, 25 de abril de 1707

Existen dos fechas históricas en referencia a la historia de nuestra tierra, Valencia. La primera es el 9 de Octubre, día en que conmemoramos la entrada de Jaume I a Valencia, en 1238. La segunda de las fechas es el 25 de abril de 1707, en la que tiene lugar la batalla de Almansa y que provoca la pérdida de fueros del Reino de Valencia.

La Guerra de Sucesión

España estaba falta de un heredero directo al trono. Esta situación levantó las ambiciones de los monarcas europeos ante la gran oportunidad histórica que tenían ante si. El testamento regio otorgaba el trono a Felipe de Anjou, nieto del poderoso monarca francés Luis XIV. En el exterior, países como Holanda, Inglaterra y Portugal vieron con malos ojos este aumento de poder indirecto del monarca francés y desataron los truenos de la guerra contra Luis XIV y su nieto Felipe de Anjou. En el interior, muy pronto la correlación de fuerzas cambió bruscamente y se crearon dos bandos claramente definidos y enfrentados. Unos apoyaron al Archiduque Carlos, alegando derechos dinásticos y, otros al monarca borbón Felipe V.

El Archiduque Carlos era el segundo hijo del emperador Leopoldo I. Estaba destinado a suceder a su tío Carlos II en la corona de España. A la muerte de éste en 1700 y a pesar del testamento en favor de Felipe de Anjou partió hacia España con la intención de defender sus legítimos derechos sucesorios y ocupar el cargo para el que había sido educado.

Por su parte, Felipe V fue proclamado rey de España en el año 1700 y su abuelo Luis XIV declaró sus derechos dinásticos supervisando la política de Felipe V, en España. Este hecho se convirtió en un motivo de preocupación para las potencias marítimas que temían una alianza entre Francia y España. Razón por la cual terminaron agrupándose en torno a la Alianza de la Haya.

Felipe V – abc.es

Los españoles también se vieron divididos ante los dos bandos. Cada región, cada reino, se decantó por alguna de las dos posturas que se enfrentaron en este conflicto internacional. En Valencia (al igual que en Aragón) comenzaba a plantearse una cuestión de centralismo castellano frente al federalismo aragonés decantándose por el apoyo al Archiduque. Este apoyo fue decisivo para la pérdida de sus derechos forales tras la aplicación de los decretos de Nueva Planta. Por su parte, Barcelona acató al nuevo monarca Felipe V, aunque lo cierto es que poco después se decantaría por el Archiduque Carlos, al que nombró emperador en 1711. De hecho, a principios de 1707, el Archiduque Carlos decidió abandonar la ciudad de Valencia donde se encontraba para marchar hacia Barcelona con la intención de instalar su corte en estos territorios.

La batalla de Almansa

Los generales austracistas Galway y Das Minas se anticiparon al ejército borbónico y elaboraron un plan para asestar un duro golpe a las tropas de Berwick. Este ejército contaba con un total aproximado de 15 a 16000 hombres de muy diversa procedencia, holandeses, hugonotes, británicos y portugueses. Das Minas había solicitado que la caballería portuguesa se colocase en el ala derecha.

Las unidades británicas presentes eran los Bays, dragones 3,4 y 8, así como los dragones de Peterborough y Pearce, también un batallón mixto de granaderos y de la guardia Coldstream, los batallones de línea 2,6,9,11,17,28,33,35 y 36, así como la Infantería de Mountjoy, Breton, Bowle y Mark Kerr.

Por su parte, Berwick se encontraba en las proximidades de Almansa esperando los refuerzos que tenían que llegar por el norte a cargo del duque de Orleans. Berwick contó con la caballería española y la francesa, además de una unidad irlandesa, formando su ejército en dos líneas justo enfrente de Almansa, con la caballería española en el ala derecha y la caballería francesa en el ala izquierda. La infantería en el centro.

Imagen representativa de la batalla de Almansa – nexushistoria.com

Y éste fue el relato de los sucesos según las memorias del mariscal Berwick: “Los cañones de nuestra derecha comenzaron a disparar a las tres, pero apenas habían lanzado 20 andanadas cuando el enemigo, habiendo pasado un gran camino en hondo, que estaba enfrente de su izquierda, se apoderó de la altura donde estaba emplazada esta batería, ante lo cual ordené a nuestro ejército que avanzase para atacar. La batalla comenzó por la derecha; nuestra caballería cargó sobre la izquierda del enemigo con tanta bravura que consiguió abrir brecha en ella, pero la infantería enemiga hizo fuego tan intenso sobre los nuestros, que se vieron obligados a ceder; nuestra caballería, sin embargo, se rehizo de nuevo y volvió a cargar sobre el enemigo, que se había rehecho al amparo de su infantería ; con este ataque el enemigo fue nuevamente quebrantado, pero el fuego de los batallones obligó una vez más a nuestra caballería a retirarse. Viendo que sería difícil para nuestra ala derecha tener éxito sin infantería, hice que la brigada de Maine, mandada por M. de Bulkeley, avanzase desde la segunda línea; esta brigada atacó a la infantería enemiga y la derrotó por completo; nuestra caballería cargó al propio tiempo y entonces el ala izquierda fue completamente derrotada.

Nuestra izquierda, mandada por M. d’Avary, había efectuado varias cargas, pero aunque ganó algún terreno y hasta fue ayudada por la brigada de La Sarre, no había sido capaz de penetrar en la línea enemiga. Nuestra derecha, después de haber empujado todo lo que había ante ella, avanzó en orden de batalla sobre el flanco izquierdo de la derecha del enemigo, intentando éste retirarse, pero fue empujado tan de cerca, que pronto se dispersó, y huyendo a plena velocidad, su infantería fue destrozada.

La batalla no se desarrolló con tanta fortuna en el centro, pues el enemigo había derrotado el cuerpo principal de nuestra infantería, y dos de sus batallones, que habían llegado a abrirse camino a través de nuestras dos líneas, avanzaron hasta las murallas de Almansa. Don José Amézaga, Intendente de Caballería, avanzó con dos escuadrones de Órdenes Viejo, cargó y los derrotó.

jdiezarnal.com

El resto de la infantería enemiga, viendo que la nuestra atacaba, que había aún algunas brigadas que no habían cargado todavía, que su ala izquierda estaba batida y que su derecha huía en desorden, intentó retirarse, pero en su retirada varios batallones fueron atacados y destrozados. El general Conde de Dehna, con 13 batallones, se refugió en un monte cubierto de bosques, y a la mañana siguiente, viéndose rodeado, sin esperanzas de poder escapar, se rindió prisionero de guerra”.

Consecuencias de la batalla de Almansa

Si bien la batalla de Almansa no fue decisiva para la guerra ni significó la rendición de los austracistas, sí que consiguió abrir el camino para la ocupación del reino de Valencia. El ejército borbónico tuvo que seguir conquistando las poblaciones que continuaban, siendo Xátiva la primera de ellas, rindiéndose el 6 de junio de 1707 y siendo incendiada por orden de Felipe V.

El incendio a la ciudad de Xàtiva – sendasyleyendas.com

La ocupación del Reino de Valencia continuó a pesar de la oposición austracista. El Archiduque llegó a liberar al líder austracista Juan Bautista Basset (que había sido encarcelado por sus políticas favorables al campesinado y opuestas a los privilegios nobiliarios), a fin de organizar las pocas fuerzas fieles a los austracistas, sin conseguir frenar el avance borbónico. Tras la conquista del Reino de Valencia, tan sólo Cataluña y las Islas Baleares continuaron apoyando la causa austracista. Los fueros del Reino de Valencia y de Aragón quedaron abolidos tras la publicación de los Decretos de Nueva Planta.

Todo lo que llegó posteriormente, ya es historia. Aunque quedó un dicho que todavía hoy se utiliza, y es que «Quan el mal ve d’Almansa, a tots alcança».

Fuentes: Wikipedia y Universidad de Valencia

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