Fallas 2016: ¿Premios amañados?

La revisión de las actas de la Sección Especial no ha hecho más que soliviantar a las comisiones que así lo habían solicitado: Convento Jerusalén, l’Antiga de Campanar, Sueca-Literato Azorín y Na Jordana. Ayer acudieron a la sede de la Junta Central Fallera para conocer las puntuaciones particulares de cada uno de los siete miembros del jurado y se encontraron con una sorpresa: todos habían calcado exactamente el mismo orden. No sólo para todos ellos la victoria era para Cuba-Literato Azorín. Todos ponen en la segunda posición a Convento Jerusalén, quintos a Mercado Central o undécimo a Na Jordana. Todos, papeles en la mano, pensaban lo mismo.

Y esto ha indignado a las cuatro comisiones, que ayer no dudaron en afirmar — así lo expresaban los presidentes de l’Antiga de Campanar, asegurando que «así pensamos las cuatro comisiones»— que van a solicitar «la inhabilitación de los siete miembros del jurado para que no vuelvan a calificar. Lo que hemos visto es una tomadura de pelo. Una falta de respeto a las comisiones y una falta de respeto aún mayor a los artistas falleros. Es imposible, totalmente imposible, inaudito, lo que hemos visto». La victoria de Cuba-Literato Azorín sorprendió en los mentiremos, hasta el punto que comisiones y artistas (Convento y Antiga) no han dudado en clamar que sus proyectos son mejores «a pesar de que nos llevemos bien, que les felicitemos y que sepamos que es una buena falla. Siempre lo diremos, pero lo sucedido es intolerable». Pero más allá de esa victoria, «es intolerable, una falta de respeto que, de repente, todos piensen lo mismo».

Falla Convento Jerusalén
Falla Convento Jerusalén

El acta oficial estaba acompañada de otras siete, que pertenecen a los veredictos particulares de los siete miembros del jurado. En cada una de ellas sólo hay un orden. No hay puntos por modelado, pintura, ingenio o sátira. Tan sólo una lista del primero al undécimo.

Según el acuerdo al que se llegó en el presente ejercicio, y para evitar oscilaciones en la puntuación, ese orden da derecho a una puntuación uniforme, con un único punto de diferencia entre uno y otro. Por ejemplo, en la Sección Especial, el ganador tiene once puntos, el segundo clasificado diez y el tercero, nueve y así, sucesivamente.

Sumados esos puntos aparecía la clasificación final, que incluso podía ser después modificada por consenso entre los jurados. Es decir, una cosa es puntuar y otra es, una vez realizada la suma, darse cuenta de que el veredicto no les satisface. Así se había aprobado en la asamblea de presidentes y así se debía poner en práctica.

Reparto de alabanzas y críticas

Lo que resulta evidente, con estas actas, es que lo que se hizo fue un arreglo total: todos dieron once puntos a Cuba-Literato Azorín (para un total de 77), todos dieron diez a Convento Jerusalén (para un total de 70), nueve para L’Antiga de Campanar (63 en la suma) y así sucesivamente hasta el solitario punto para Na Jordana, con un total de 7, así como cero absoluto para Mistral-Murta. ¿Qué conseguía así el jurado? Tomar una decisión solidaria y repartir totalmente las alabanzas y las críticas. El argumento para justificar este resultado sería que, al ser un consenso general, todos daban por buena la combinación y todos la suscribían. Algo que, obviamente, no convence a nadie de los afectados.

Falla Antiga Campanar
Falla Antiga Campanar

Fuset aboga por profesionalizar

Este sistema fue el aprobado por los presidentes y no admite otra fórmula, pero las comisiones de Especial se quejaban también de la Junta Central Fallera: «Está claro que es la fórmula elegida. Pero creo que, por muy tarde que fuera, la JCF no puede admitir estas actas porque son indignantes. Pere Fuset había manifestado previamente, ya desde el 19 de marzo, su idea de «profesionalizar el jurado». Aunque, todo sea dicho, la presencia de gente de profesional de diferentes ramas artísticas no ha sido nunca la panacea y también han recibido todas las críticas imaginables cuando han salido a calificar las fallas. En cualquier caso, Fuset también recordó que «la Sección Especial tuvo la oportunidad de haber organizado ellos mismos su jurado y, finalmente, se hizo lo que ellos decidieron: un jurado elegido por la Junta Central Fallera en las mismas condiciones que el resto de secciones, con personas elegidas por sorteo».

El jurado estuvo compuesto por Manuel Balaguer Zapata, Fernando Manjón Estela, Miguel Cortón Álvarez, José Gisbert Bronchal, José Luis Font Barona, Jesús Montiel Llora y Francisco Castell Ibáñez. Todos falleros, algunos más conocidos que otros. Ahí también ha habido críticas por las incompatibilidades. Cada jurado, por el hecho de inscribirse, debía hacer constar en qué secciones no debía estar por tener relación con alguna comisión o artista que lo hiciera inconveniente. «Y, por ejemplo, no se entiende que esté en el jurado una persona que ha tenido una estrecha relación con el artista ganador durante varios años» en alusión a Fernando Manjón, para donde trabajó Carlos Carsí.

«Subjetivo» para Hernández

El presidente de la Federación de Fallas de Especial-Interagrupación-Federación de Fallas de 1.ª A, Jesús Hernández, explicaba ayer que la resolución del jurado «siempre estará supeditado al gusto de cada uno, porque es algo subjetivo y los falleros lo debemos entender así. No hay solución», explicó ayer al asegurar que, si él hubiera formado parte del jurado, «habría hecho otra elección». «Es muy difícil valorar al jurado. Un año puede primar más la perfección del acabado y otro año, puede ser la monumentalidad. Depende del gusto personal de cada uno y eso tiene muy difícil solución. Hay que asumirlo», concluyó Hernández.

Fuente noticia: Levante

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