¿En Fallas vale todo?

Un año más, llegan las Fallas. Una fiesta que atrae a miles de personas a nuestra ciudad y que son la pasión de multitud de valencianos. Pero las Fallas tienen una cara “oculta”, porque también son muchos los que se ven perjudicados por nuestra fiesta más conocida. Analicemos distintos escenarios que son punto de conflicto entre los vecinos.

Sábado 11 de marzo por la mañana. Safranar es un barrio en el que el ambiente fallero se respira en cada esquina. Los puestos de chocolate, churros y buñuelos conviven en perfecta armonía con los vecinos que bajan a disfrutar de una soleada mañana en el mercado. Niños y no tan niños con su blusón, su pañuelo fallero y sus senyeras de plástico van en busca de esos últimos euros que ayuden a financiar su fiesta. Todo es alegría hasta que intentas encontrar un puesto para aparcar.

Un pasacalles que recorrerá la concurrida Calle Fontanares provoca que los coches no puedan estacionar durante varias horas del día. Esta misma calle es la que sirve de “refugio” para los automóviles de numerosos vecinos o de trabajadores que desempeñan sus funciones laborales en este barrio. Y claro, esos coches tienen que ser aparcados en algún lugar. Pero, ¿dónde? En torno a 25 minutos ha estado buscando aparcamiento quien os escribe, cuando de normal no llega a cinco.

Si ya de por sí Valencia es una ciudad con graves problemas para el aparcamiento, la situación se vuelve más drástica durante la semana fallera y los días previos. Son muchos los valencianos que no disponen de plaza de garaje y que sufren auténticos quebraderos de cabeza para poder estacionar su vehículo sin riesgo de multa o de que la grúa les dé una desagradable sorpresa.

Pero el problema con las Fallas va mucho más allá de la falta de lugares para aparcar. Por algún (todavía) incomprensible motivo, a lo largo de la semana fallera sólo hay un día festivo para los valencianos, siendo precisamente el último. Esto no sería un problema si las verbenas no se alargasen hasta altas horas de la madrugada. Bueno, esto realmente no sería problema si los valencianos tuviésemos algún día libre más, aunque ¿debe parar una ciudad su actividad económica por una semana festiva?

Verbena fallera – Foto: Las Provincias

Leía esta semana una entrevista a Pere Fuset en Las Provincias en la que en cierto modo criticaba que la fiesta fallera se ha nocturnizado en exceso. La verdad es que esta es una queja que llevo escuchando de un tiempo a esta parte, y no le falta razón. No en la figura del fallero, que lo es a lo largo de las 24 horas del día ya que está en su semana grande. Pero el no fallero y el turista que viene hasta Valencia en busca de marcha hasta altas horas de la madrugada son una parte importante de este problema.

¿Las Fallas se viven de noche o de día? ¿Qué es más importante, el monumento y todo lo que le rodea, o la fiesta y el alcohol? ¿Es tan válida una opción como la otra?

Otro problema con conlleva esta nocturnización de la fiesta es la suciedad. Valencia se queda hecha un auténtico asco desde el día 15 hasta el 19. Ya no es una cuestión de papeles en el suelo, que también, sino de la falta de educación de las personas y del desenfreno de la fiesta. Es muy habitual encontrar vomitados en el suelo y las paredes meadas. Ojo, no voy a ser hipócrita, que yo también he meado contra una pared en Fallas.

Suciedad en Fallas – Foto: compromispervalencia.org

Podríamos hablar también de la falta de civismo de algunos valencianos con respecto al uso material pirotécnico. Prácticamente todos hemos disfrutado tirando petardos. Incluso hemos sido unos pequeños terroristas incrustando éstos en mierdas de perro, latas vacías y papeleras. Pero hay que saber dónde está el límite de lo correcto y lo incorrecto.

Es inaceptable que al acabar los castillos de fuegos artificiales en el río, siga habiendo cuatro (o diez) gilipollas que se dediquen a tirar borratxos al público. Entre vosotros y yo, sois un atajo de hijos de puta (aunque me recomiendan que no os lo diga así, pero es lo que siento), y espero que algún día no haya un disgusto porque vuestra gracia acabe con algún niño en el hospital. Y muchas veces se vive esta situación ante la inoperancia de la Policía Local. Lamentable.

Las Fallas es una fiesta maravillosa de la que debemos estar orgullosos los valencianos. Una festividad que además aporta grandes beneficios a nuestra ciudad, tanto directos (artistas falleros, proveedores de material, peluquerías o empresas pirotécnicas) como indirectos (hostelería y turismo), pero que debería encontrar ese punto de equilibrio en el que falleros y no falleros puedan convivir y disfrutar a partes iguales.

Nosotros tuvimos la suerte de estar en la Semana Grande de Bilbao en verano del año pasado. Una fiesta genial y altamente recomendable, pero con una interesante (e incompatible) diferencia con las Fallas: los puntos neurálgicos de la fiesta estaban concentrados en unas pocas calles, y el resto de la ciudad “no sufría” las consecuencias de las celebraciones. Esto, evidentemente, no es compatible con las Fallas.

¿Debería reducirse el número de comisiones falleras y, por consiguiente, el número de monumentos, carpas y demás “instalaciones” que puedan afectar a la convivencia? ¿Se debería concentrar la fiesta en zonas específicas de la ciudad o de cada barrio? ¿Habría que concentrar el número de carpas y/o verbenas en cada barrio?

Desde aquí os animamos a comentar cómo mejoraríais vosotros la fiesta fallera para mayor alegría de todos.

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