El dedo en la llaga: se nos ha ido la olla a todos

Menudas navidades más divertidas, ¿eh? Nos lo hemos pasado de categoría, y no me refiero a las cenas, los regalos, estar con la familia y demás, sino a todo el espectáculo que hemos vivido en los últimos días debido a la cabalgata laica, republicana o de putas, como la han catalogado muchos.

¿Es que hemos bebido más de la cuenta? ¿Nos hemos pasado con los gin tonics? ¿Cómo hemos podido llegar a caer tan bajo? Yo respeto cualquier opinión y casi cualquier ideología democrática (evidentemente, las totalitarias y fascistas no, faltaría más), y sinceramente, me da igual que se celebre una cabalgata republicana, del orgullo gay o que el Valencia gane un título (jaja) y se saque el autobús descapotable. Es más, soy de la opinión de que cuantas más celebraciones tengan lugar en la ciudad, mucho mejor. Eso significa alegría, vida en la calle y diversión, que al fin y al cabo es para lo que vivimos.

Pero lo de estos días atrás ha sido una auténtica vergüenza. No voy a entrar en si organizar este acto es mejor o peor, como he dicho antes, soy de la opinión de que cuantos más actos mejor. Pero sí que voy a entrar en el poco respeto que ha habido por una parte de nuestra ciudadanía y el ridículo lamentable que han hecho determinados colectivos. Bueno, también decir que la cabalgata era un poco fea a nivel estético, pero esto ya es una cuestión de gusto personal.

Entre las lindezas que hemos podido leer y escuchar, se encuentran “putas baratas”, “meretrices”, “las fulanas del puticlub donde va el alcalde”, “putas barriobajeras”, “brujas” y demás. ¿Pero en qué nos estamos convirtiendo? ¿Estamos locos o qué? Estamos hablando de tres PERSONAS (y no animales, como muchos de los que se han dedicado a comentar) interpretando unos papeles, que imagino no sería el de prostituta. Y aunque así fuese, no dejan de ser PERSONAS, al igual que lo son las prostitutas, a las que se falta mucho el respeto, pero luego bien que se visita… Por mucho que no se esté de acuerdo con ese acto, no se debe tratar así a nadie. ¿Alguien se ha parado a pensar en lo que pueden sentir ellas y sus familias? Para qué… todas putas.

Y ahora vamos a los ridículos personalizados:

  • La PLV, una asociación que ha pedido la dimisión del alcalde por este acto. Un acto que no organiza el Ayuntamiento de Valencia, sino que es un acto privado. El mismo alcalde que se reunió con el colectivo Taizen y por el que no se recibió petición de dimisión (cosa lógica porque no hay por qué pedir la dimisión de un alcalde por reunirse con un colectivo, en todo caso hay que celebrarlo). Y lo de enviar una carta al embajador de Francia ya es bordar el ridículo. Un consejo, dirigentes de la PLV: se consigue más uniendo que crispando.
  • Francisco, ese gran cantante, uno de los mejores que ha dado nuestra tierra y que ahora juega a ser político y justiciero. Lo bordó en Twitter con sus insultos y sus faltas de respeto. Se ve que cualquier cosa vale para volver a ser actualidad. Lamentable.

Después podemos hablar de los medios de comunicación, que también se han cubierto de gloria con este asunto. Para Las Provincias, no había otra noticia. De las 10 más leídas, 7 estaban relacionadas con esta cabalgata. Curioso. Y luego las mentiras: que si se iba a suspender la cabalgata tradicional para sustituirla por esta, que si no se iba a lanzar caramelos durante la cabalgata, que si no iban a aparecer determinados personajes en la del día 5… Y al final, todo mentiras. Que la gente no es tonta.

En fin, que durante unos días, se nos ha ido la olla a todos.

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