¿Qué habéis hecho con El Cabanyal?

El Cabanyal, uno de los barrios históricos de Valencia y que lleva años en el más absoluto olvido institucional.

Durante los últimos años hemos oído hablar mucho sobre El Cabanyal. Bueno, según el medio de comunicación que siguieses, ya sabemos cómo funcionaba esto. El plan del Cabanyal vs salvem El Cabanyal. Posturas enfrentadas. Lo cierto es que desde la burbuja en la que vivimos la mayor parte de los ciudadanos, que estamos preocupados principalmente por nuestro entorno más cercano y por el conjunto de nuestro país, la falta de información con respecto a lo que allí sucede es alarmante. Nosotros tuvimos la suerte de visitar El Cabanyal este fin de semana gracias a la ruta de los secretos de El Cabanyal del pasado sábado, y nuestra sensación fue una: ¿Qué habéis hecho con El Cabanyal?

El Cabanyal, uno de los barrios más tradicionales y queridos de Valencia es a su vez uno de los grandes olvidados. Resulta curioso, a la vez que indignante, ver como calles que en su día acogieron las vacaciones estivales de la burguesía valenciana están ahora llenas de suciedad, basura y pobreza. El barrio que años atrás sería muestra de la prosperidad de una ciudad en constante crecimiento es hoy el hogar de un presente negro y un futuro aterrador. Y si no queremos utilizar la palabra aterrador, podemos utilizar la palabra inexistente. Aquello es más parecido a un pozo sin salida que a un barrio marítimo de la tercera ciudad de un país como España.

Dentro de las curiosidades que esconde El Cabanyal, barrio que reconozco que desconocía hasta el pasado sábado más allá de oídas, me llamó poderosamente la atención el hecho de que casas con apariencia de haber sido habitadas por familias de bien, hoy están ocupadas por familias en situación de marginación social, y que además se encuentran en un estado lamentable a la vez que terrorífico. Para uno que ha vivido en la zona no turística de Riviera Maya, aquello era incluso peor que trasladarse a la zona pobre de Puerto Morelos. La sensación de pobreza, inseguridad e insalubridad era mayor en este barrio valenciano que en aquella colonia (es el nombre que reciben los barrios) caribeña que recomiendo visitar y en la que lo más parecido a un hogar de lujo era una casa en la que hubiese suelo.

Porque la riqueza del pasado se nota en la singularidad de sus calles. Los hogares, las pequeñas edificaciones de estilo mediterráneo, coloridas y diferenciadas todas ellas, mantienen su peculiaridad, aquello que les hace diferentes a la gran mayoría de barrios de la capital valenciana. Una belleza paisajística que no encontramos en barrios que se desarrollaron posteriormente. Detalles con estilo en las fachadas, paredes cerámicas y pobreza en el interior. Algo incomprensible para cualquier persona que dé un paseo por El Cabanyal.

Analizando el entorno mientras escuchas las explicaciones de la guía (muy buen trabajo, por cierto), sientes que si El Cabanyal estuviese en una ciudad como Londres, Berlín, París o Nueva York, correríamos como locos en busca del tour de turno que nos llevase a recorrer sus calles. Aquello sería la leche para nosotros, y llenaríamos nuestros muros de Facebook y cuentas de Instagram con selfies en ese barrio marginal, tal y como hacemos cuando visitamos Harlem o el Bronx. Pero claro, El Cabanyal está en Valencia, así que pasamos de preocuparnos por lo que allí sucede, incluso nos da igual conocerlo. Ojo, yo el primero. Total, sólo ha sido hogar de barracas (la edificación valenciana por excelencia), de pescadores y de cultura valenciana. Eso, amigos y amigas, parece que nos importa más bien poco.

Y pensando a nivel político, ¿en serio la solución para ese barrio era echarlo todo abajo y prolongar la Avenida Blasco Ibáñez? Supongo que habrá que ser un poco más humanos, aunque lo fácil es decirlo desde la distancia. No podemos coger y cargarnos la historia de un barrio que fue rico, echar a la gente, y llenar aquello pisos de lujo y urbanizaciones de las que tanto gustan hoy en día. O sí. Ya no lo sé.

No seré yo quien diga lo que se debe hacer con aquel barrio, como he comentado antes, hasta el sábado era desconocido para mi. Pero sí que puedo decir lo que me gustaría que se hiciese con El Cabanyal. Lo primero debe ser ayudar a sus habitantes a salir de la marginalidad, hacerles entender que no hay otro camino que la educación. No hay más futuro que ese. Y desde ahí, conseguir su implicación en la reconstrucción de un barrio que jamás debió llegar al nivel de abandono en el que se encuentra en la actualidad.

Claro, para eso toca que los que tanto se quejaban en un pasado y que ahora están en el poder pongan las cartas sobre la mesa y hagan realidad las promesas que tanto hicieron cuando eran parte de la oposición. Quejarse es fácil, gobernar no.

Habrá que dar tiempo a un barrio que, sinceramente, da la sensación que no lo tiene.

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