De Cupido nadie se enamora – Capítulo 7

Que somos nada más que dos amigos solos,

con eso no me basta yo lo quiero todo,

yo quiero que me deje poco a poco quererle.

Y dile que me muero con imaginarlo,

que siempre me estremezco sólo con rozarnos,

que sueño cada noche con que quiera quererme.

Quererme…

(Dos amigos -Merche-)

buho

“Querida Isabel, tienes que tomar las riendas de tu vida. Nada se pierde por intentarlo, el NO ya lo tienes. Dile lo que sientes y descubrirás cuáles son sus sentimientos hacia ti. No temas. Sólo pierde el que no lo intenta”.

¡Qué fácil resulta dar consejos cuando no se está en la misma situación…!

-¿Me vas a volver a besar? -Pregunta Dani rompiendo el hilo de mis pensamientos.

-¿Qué dices? ¡No!

-Tenía que intentarlo. -Dice sonriendo- Estoy siguiendo tus consejos.

Dani se tomó lo del beso como un chiste y está muy agradecido de que mi hermano no le partiera la cara. Yo estuve dos días dándole vueltas al mismo tema: las mariposas que sentí con el beso. Pero finalmente llegué a la conclusión que todo fue a causa de un cúmulo de emociones. Un beso sin importancia; una anécdota más que Martina me estará recordando hasta la saciedad… y por lo visto Dani también.

Antonio me manda un whatsapp para que comamos juntos. Ha venido a la ciudad a realizar unos trámites. Empieza la comida elogiando mi programa. Lo conozco, cuando se pone así es que algo quiero de mí.

-Dispara.

-¿El qué?

-Lo que me vas a pedir. Si se trata de dinero…

-Lolita, te recuerdo que soy tu banquero; serías a la última persona a la que le pediría dinero.

-Lo sé, no tengo un duro. ¿Entonces qué es lo que quieres?

-Tus valiosísimos consejos. Estoy enamorado de una persona que… no sabe nada acerca de mis sentimientos.

Ha dicho “una persona” no se ha referido a una chica, ni a una mujer luego… ¡Dios mío! Mis sospechas eran ciertas: Antonio es gay. Fran y yo siempre lo sospechamos. Antonio no era como nosotros: siempre delicado, introvertido, prefería quedarse con en su ordenador antes que jugar al fútbol con Fran y sus amigos. Además, su círculo de amistades se compone casi por completo de chicas. Su mejor amiga es una mujer: Patricia. Nunca se le ha conocido novia. Así como Fran siempre estaba tonteando con alguna que otra chica hasta que empezó a salir con Martina. Antonio no nos acompañaba a las discotecas y en las fiestas del pueblo jamás lo he visto bailar o entablar amistad con alguna chica fuera del círculo de Patricia y sus amigas.

-Pues… Eso tiene que cambiar. Tienes que decirle “a esa persona” lo que sientes.

-¿Y si me rechaza?

-Es un riesgo que debes correr.

-¿Alguna vez te ha pasado algo igual?

-Sí. -Reconozco con dolor.

-¿Y qué pasó?

-Que me rechazó.

-Lo siento.

Se acaba de destapar la caja de Pandora. Mi primer trabajo en la radio fue en un programa matutino. Mi intervención se limitaba a leer noticias curiosas que encontraba en internet. Dani era el técnico de sonido. El programa era conducido por un locutor de radio al que me referiré por el sobrenombre que le pusimos Dani y yo, ya que actualmente es un personaje muy conocido en las ondas. No sé cómo ocurrió pero dos meses después de estar trabajando juntos, me enamoré como una tonta del Búho. Lo sé, no es un sobrenombre muy atrayente pero cuando hablaba de un tema que le entusiasmaba, abría los ojos desorbitadamente. Por eso Dani decía que parecía un búho. A mi sus ojos me encantaban; no me hubiera importado mirarme en ellos si no fuera porque cundo estaba delante de él me ponía tan nerviosa que era incapaz de mirarle a la cara. El director del programa pensaba que yo tenía buenas aptitudes para la radio y quiso ampliar mi espacio. Para ello tuve que ponerme al día y fue el Búho quien me ayudó. Cada día me gustaba más y llegué a pensar que yo también le interesaba.

-Es un capullo, Lola. ¿No te das cuenta?

No hice caso a los consejos de Dani y me lancé a la piscina. Un día que estábamos a solas en mi piso, le dije al Búho:

-Me gustas… creo que mucho.

-Lola, yo… Me alaga mucho lo que me acabas de decir pero… soy gay.

Saqué un trozo de brownie de la nevera y le puse dos bolas de helado bien grandes. Después nos lo comimos juntos compartiendo el mismo plato. Al acabar en vez de dejar el plato en el fregadero lo tiré al suelo, partiéndose en dos trozos. El Búho sorprendido vino a la cocina a ver qué me sucedía. Yo con una sonrisa le dije que se trataba de un pequeño accidente doméstico. No es un capullo como decía Dani. No nos vemos con mucha frecuencia pero siempre que necesito un buen consejo no duda en dármelo y sospecho que si soy la conductora de “El amor está en el aire”, fue gracias a él.

[Continuará…]

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4 comentarios en De Cupido nadie se enamora – Capítulo 7

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