Los charcos de Quesa, naturaleza y baño al aire libre a una hora de Valencia

Disfruta de un agradable baño al aire libre el los charcos de Quesa

A poco más de una hora de Valencia encontramos Quesa, una pequeña localidad de estas que te dejan la sensación de volver a los orígenes, a aquello que parece hemos olvidado. Paz, tranquilidad, familiaridad y una zona preciosa en la que poder bañarte al aire libre. ¿Te vienes a descubrir los charcos de Quesa?

Tener un padre que se ha recorrido prácticamente todos los rincones de la Comunidad Valenciana haciendo senderismo tiene una ventaja espectacular, te recomienda un montón de sitios a los que ir para disfrutar de un agradable día al aire libre. Hace ya tiempo que me viene comentando lo bonitos que son los charcos de Quesa, y no he tenido más remedio que hacerle caso. Y vaya si lo son.

Quesa es un pueblo muy pequeñito en el interior sur de Valencia. Cuando llegas allí, lo primero en lo que piensas (si eres un urbanita como yo) es lo relajados y tranquilos que deben ser allí los veranos, y lo duros y fríos que deben ser los inviernos. Pero esta gente de pueblo sabe mucho de la vida. Y, además, tienen un pequeño paraíso natural del que es más que recomendable disfrutar.

Los charcos de Quesa están a apenas una hora de Valencia

Tras circular por varios kilómetros de subida por una carretera en la que debes extremar el cuidado, estrecha y llena de curvas, nos encontramos con este pequeño paraje sin cobertura que, si ya es bonito en verano, cómo debe ser en otoño e invierno. Claro, la diferencia está en que en verano te puedes bañar y en invierno no. O sí, pero eso ya depende del nivel de locura de cada uno.

En un área acotada y perfectamente preparada para su uso y disfrute con total respeto a la naturaleza, encontramos varios pequeños jacuzzis naturales de agua fría que te llevan a otro mundo, a otro estado de ánimo. Allí es imposible no relajarse, aunque si eres culo de mal asiento, puedes hacer un poco de senderismo por su precioso entorno lleno de pinos y en los que encontraremos algunos simpáticos gatos que agradecen cualquier muestra de cariño de los cientos de visitantes que llegan a los charcos de Quesa cada verano.

Las vistas en los charcos de Quesa son simplemente preciosas

A la entrada a los charcos de Quesa encontraremos a un simpatiquísimo “guía” que, además de sacarte unas sonrisas, te dará las normas básicas de comportamiento. Te dirá cómo y dónde aparcar, dónde tienes las zonas de picnic y los cuartos de baño. Los únicos pinos que se aceptan son los que ha establecido la naturaleza. También te cobrará, por cierto. 2 euros por vehículo y un euro adicional por persona.

En los charcos de Quesa no hay bares, pero hay zonas de picnic

Y, a partir de ahí, todo es disfrutar de un maravilloso día al aire libre. No sé si tuvimos suerte de que había poca gente o que no suelen estar masificados, pero el rato que estuvimos en los charcos de Quesa fue simplemente genial. Como tienes varios charcos (ojo, el primero está reservado para mascotas acompañadas de sus dueños -el único habilitado para perros-), puedes elegir el que más adecuado a tus gustos o necesidades. No tengas miedo de encontrar zonas de sombra, que hay varias muy fresquitas.

Dentro de los encantos de los charcos de Quesa, debemos saber que es un lugar perfecto para los amantes de la fotografía, ya que, además del entorno y los propios charcos, las pequeñas cascadas que se forman le dan un encanto especial al lugar. Un encanto de esos que adoras fotografiar.

Una de las mejores vistas en los charcos de Quesa

Es importante que sepas que los charcos son de agua fría y que es recomendable llevar escarpines o calzado adecuado para este tipo de lugares de baño. No requiere de gran esfuerzo físico ni te vas a encontrar piedras puñeteras, pero toda precaución es poca. Lo que sí encontrarás son simpáticos pececitos que te harán un peeling corporal de forma totalmente gratuita. ¡Y agradecidos que quedan!

Dos cosas muy importantes que debes saber antes de ir a los charcos de Quesa son que no tienes que hacer caso a Google Maps y que no hay bares por la zona, por lo que lleva comida de casa o compra algo en el pueblo.

Sobra la forma de llegar y no hacer caso a Google Maps, debes tener en cuenta que allí no hay cobertura y el GPS se vuelve loco. Pero no sólo eso, sino que llegas a una bifurcación que indica los charcos de Quesa y Google Maps se equivoca, te lleva por un camino de piedras sin destino. Sigue a la izquierda, por la carretera, y en menos de cinco minutos llegarás a tu destino.

Los charcos de Quesa es un lugar genial para ir con niños

Otro dato a tener en cuenta es el acceso para bebés y carritos. Evidentemente, puedes ir allí con el carrito y demás, pero por la falta de servicios te recomendaría antes un lugar del tipo albufera de Anna, con más servicios, mejores cuartos de baño y restaurantes. Los charcos de Quesa estarían más recomendados para ir con niños a partir de los 5 o 6 años, que lo pasan genial jugando a hacer espeleología en las cuevas de este paraje.

Así que ya lo sabes, si estás buscando un lugar tranquilo en el que reencontrarte con la naturaleza y disfrutar de un refrescante baño de agua fría, los charcos de Quesa están a poco más de una hora de Valencia y te recibirán con los brazos abiertos para hacerte gozar de todas sus bondades, que son muchas y bonitas.

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