¡Bienvenidos al Vergüenza CF!

El Valencia CF sigue en caída libre. Tras la eliminación europea del pasado jueves a manos del Athletic de Bilbao, el equipo de Mestalla cosechó su tercera derrota consecutiva en casa en liga al perder por 0 goles a 2 ante el Celta de Vigo. La afición entonó por primera vez el “Gary vete ya” y la situación empieza a ser insostenible.

Hace cosa de diez años el Valencia CF era conocido como el Violencia CF. Aquel no era más que otro síntoma de que el equipo que por entonces defendía el escudo del murciélago era un conjunto duro, competitivo, peleón y antipático. Vamos, un equipo que sacaba de sus casillas a los medios de Madrid y que podía pelear por cualquier título que estuviese en juego. A día de hoy, todo aquello es un espejismo, y lo peor es que queda la sensación de que nada va a cambiar en los próximos años.

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La temporada está siendo una auténtica pesadilla para los aficionados valencianistas. Tras un verano esperpéntico, con fichajes que finalmente no lo fueron, con la contratación de futbolistas a sobreprecio y con la dimisión de Amadeo Salvo y Rufete, la pretemporada mostró los primeros indicios de lo que finalmente llegaría: el desastre absoluto. El inicio de la temporada fue mediocre y acabó con la dimisión/destitución del personaje más odiado por el valencianismo en los últimos años, Nuno. Apenas cuatro meses después, los resultados cosechados por el equipo dirigido por Gary Neville hacen bueno al entrenador portugués.

Tras la ridícula eliminación en Copa del Rey después de la apabullante victoria del FC Barcelona por 7-0 en la ida de las semifinales, el Valencia CF y su entorno se acogieron a la Europa League como única vía de salvación de la temporada. Una vez eliminado el equipo de competición europea, los fantasmas del descenso vuelven a volar por la Avenida de Suecia y el valencianismo vuelve a tener problemas para conciliar el sueño.

Gary Neville no es el culpable

Y es que el técnico inglés no es ni entrenador, ni el culpable. Evidentemente, como máximo responsable de la parcela deportiva del Valencia CF, tiene su parte de responsabilidad. Jamás debió aceptar el cargo para el que le contrató Peter Lim, y debió hacer las maletas una vez se dio cuenta de que no estaba capacitado para llevar por el buen rumbo al conjunto valencianista. Pero si hay alguien que debe asumir la culpa, es el que está viendo desde Singapur como el barco se hunde y no toma cartas en el asunto.

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La gestión de Meriton a nivel deportivo es lamentable. También podríamos hablar de la fantasmagórica gestión a nivel de marketing y demás, pero en este momento es más importante salvar la categoría que conseguir un sponsor. Con una planificación deportiva ridícula, con un club con 97 años de historia dirigido por cuatro amiguetes, y con pocas probabilidades de que esta situación cambie en el futuro, uno no puede dejar de preguntarse cómo serían las otras ofertas para comprar el Valencia si esta era la mejor. O así nos lo vendieron. Mucho tiene que cambiar el panorama en el futuro más cercano para que la campaña de renovación de abonos no sea un drama. Y eso si el equipo consigue salvar la categoría.

Los jugadores, otra vez de rositas

Es curioso que en Mestalla el culpable siempre se sienta en el banquillo. Se suele escuchar algún cántico de “jugadores, mercenarios”, pero en cuanto paran el coche y dicen cuatro palabras, se cambia la ira por el aplauso. Los planteamientos y los cambios pueden ser malos, pero quien los acaba haciendo buenos son los futbolistas. La actitud la ponen los jugadores. Los que marcan o fallan (más lo segundo que lo primero esta temporada) son los que visten la camiseta. Pero ellos nunca son culpables. Es más, idolatrados. Bueno, según te llames. Sigo sin entender la pasión por Negredo, cuando ha costado muchos más puntos de los que ha aportado. Eso sí, se odia a los cuatro de turno y el resto son siempre inocentes, cuando todos demuestran dejadez y desidia.

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Suso, ¿a qué has venido?

Una de las principales críticas a la gestión de Meriton era la ausencia de un director deportivo que fuese nexo de unión entre plantilla y directiva y que pudiese tomar decisiones puramente deportivas. La figura escogida para paliar esa ausencia fue la de Suso García Pitarch. Sus primeras declaraciones invitaban a pensar que no se limitaría a ser un florero, sino que asumiría esta responsabilidad. Unos meses después, nadie sabe a qué se dedica el director deportivo. Ni da la cara ante los medios, ni parece tener voz ni voto ante la terrible situación deportiva del Valencia. Esto hace plantearse por qué sigue en la entidad y no presenta su dimisión.

Los partidos ante Las Palmas y Getafe, vitales

Aunque el descenso parece lejano, la distancia con los puestos rojos de la tabla es solo de seis puntos. Es cierto que el Valencia no debería sumar ningún punto y sus rivales más cercanos sumarlo todo para que el equipo descendiese a segunda división, pero los duelos directos ante Las Palmas y Getafe añaden dramatismo a la parte final de la temporada. Para dar más suspense al desenlace de la liga, los chés jugarán estos dos encuentros lejos de Mestalla.

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