Análisis mitad de temporada Valencia CF

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El pasado sábado el Valencia terminó la primera vuelta de la Liga BBVA con una trabajada victoria ante el Almería por 3-2. Y cuando las temporadas llegan a su ecuador, es momento de hacer análisis, ver los aspectos que se trabajan bien, los que hay que mejorar y hablar de los jugadores destacados y las decepciones, además del eterno debate que tenemos en Valencia acerca del entrenador.

Antes de empezar la temporada ciertas dudas acerca de cual iba a ser el rendimiento del equipo. Generalmente soy una persona que siempre tiene en la boca el “este año hay buen equipo” para animar a los amigos a sacarse el abono de temporada e ir sumando afiliados al Frente Comepipas, en un maquiavélico intento de dominar Mestalla. La temporada pasada ya me llevé una gran decepción por el rendimiento de la plantilla y la pésima gestión de Djukic, en quien tenía grandísimas esperanzas y confianza por su trabajo en anteriores equipos. Pero la temporada acabó como acabó, sin entrar en Europa por primera vez en más de una década y con las ilusiones rotas por ese gol de M’Bia en el minuto 93 de aquella fatídica semifinal. Por eso esta temporada tenía muchas dudas acerca del rendimiento del equipo, a pesar de que la pretemporada fue bastante buena en líneas generales.

Éstas dudas tenían una base bastante sólida, el equipo era prácticamente nuevo, se había sustituido mucho jugador veterano por un buen puñado de jóvenes. Pero estos jugadores resultaron ser JASP (Jóvenes Aunque Sobradamente Preparados), y nos han dado un buen número de alegrías en lo que llevamos de temporada, aunque también se han currado alguna decepción. Algunas de las bajas que tuvo la plantilla eran necesarias, caso de Banega, grandísimo jugador cuando le apetece, con potencial de ser el mejor jugador del mundo en su posición, pero con una cabeza de chorlito que no le permite explotar todas sus cualidades.  Otras bajas dolieron, principalmente el caso de Juan Bernat, uno de los mejores jugadores de la temporada pasada y que se está saliendo nada más y nada menos que en el Bayern de Múnich . También dolió la baja de Keita, un jugador implicado e imprescindible en la media temporada que jugó con la elástica valencianista. Y otras presentaban ciertas dudas, como la de Jonas, ese jugador al que amas y odias a partes iguales porque es capaz de hacer tres goles en un partido y pasearse al siguiente. Además, el entrenador que tenía que hacerse cargo del equipo era un novato en la liga española, y su trayectoria en Portugal era corta, aunque obteniendo buenos resultados en el Río Ave, incluyendo dos finales de Copa.

El Valencia empezó la temporada como un tiro. Tras un meritorio empate contra el Sevilla en el Sánchez Pizjuan, en un partido marcado por la injusta expulsión a Rodrigo de Paul a los 30 segundos de entrar al terreno de juego, un gol de Lucas Orban en el último minuto dio el primer punto en liga a los hombres de Nuno. Y a partir de aquí empezó la fiesta y con ella las goleadas. Primera jornada en Mestalla, 3-0 contra el Málaga. Fue el día de la “bomba” y el inicio del ciclo “fantáshtico” que tanto parece fastidiar a mucha gente. También fue el día de Zuculini, básicamente porque no ha jugado más. Hay que reconocer que su actuación fue mediocre, aunque tampoco sé si lo suficiente como para no volver a jugar. Se rumorea que le gustan más las camas ajenas que el césped. Y es que Valencia, siendo joven y con dinero, es una ciudad muy peligrosa.

Pero seguimos con la fiesta. Tercera jornada, 3-1 al Espanyol. Cuarta jornada, 0-3 contra el Getafe, en uno de los mejores partidos que ha jugado el Valencia como visitante en muchos años y en el que se vio un auténtico golazo de André Gomes precedido por un control de Rodrigo Moreno más digno de un capítulo de “Oliver y Benji” que de un partido de fútbol real. Vino el Córdoba y se llevó otros 3. El Valencia había contratado una tarifa plana de goles a favor, partido que jugaba, 3 goles que marcaba. Hacía años que no se veía semejante capacidad goleadora por parte de los blanquinegros. Además Paco Alcácer estaba en racha, en modo “Puto Amo”. Balón que tocaba, gol. Su capacidad para adelantarse al defensa y definir era extraordinaria. Y eso le llevó a la selección, donde seguía jugando y marcando.

La fiesta tuvo un pequeño bajón, y es que entre copa y copa, toca hacer un descanso para apaciguar la emoción. Empate en Anoeta, 1-1. Primeras críticas al equipo de Nuno, algo injustas bajo mi punto de vista. La Real Sociedad es un equipo siempre complicado, y más en su estadio, donde perdió el equipo de Dios por 4-2. Pero fue un empate algo necesario, se baja un poco los humos y el equipo aprende a sufrir, que siempre es necesario. ¿Y qué haces cuando estás de fiesta y te pega un pequeño bajoncito pero quieres que vuelva el subidón? ¡Chupito de tequila! Llega el Atlético de Madrid , vigente campeón y un auténtico equipazo (el Cholo es un fenómeno). Primera gran prueba para el Valencia. Y se produce el primer bukake valencianista en Mestalla. 3-0 en 13 minutos. Nos salimos. Grandísimo partido del equipo, que dejó finiquitado el encuentro en el primer cuarto de hora. Sensaciones similares a aquel Valencia – Lazio del 2000. Si por aquel entonces nos hicieron vibrar los Gerard, Angulo o Claudio López (Mendieta no jugó ese partido), en este partido fueron  los André Gomes (con un golazo), Otamendi o Alcácer. Al final 3-1, con sufrimiento incluido debido a ese penalti dudoso que detuvo Parapenaltis Alves. La vida simplemente era maravillosa.

Y llegó Riazor. Primera cagada seria del equipo de Nuno, justo en el único partido que no he visto esta temporada. Quizá mermados por la baja a última hora de Diego Alves, el Valencia encajó su primera derrota de la temporada, un doloroso 3-0. Versiones para ese partido hay muchas, desde que fue un desastre hasta que fue una derrota un tanto injusta. Pero la derrota llegó, justo cuando se hablaba del mejor arranque de la historia y desde algunos medios se comenzaba a contemplar la renovación de Nuno. Un Nuno que dejó otra de sus frases para la historia: “este equipo nunca perderá dos partidos seguidos”. Semanas más tarde se daría cuenta de como es la gente en esta ciudad.

Pero como el Valencia estaba en estado de gracia, se recompuso. Visita del Elche y primera visita de Peter Lim a Mestalla como nuevo propietario del club. Y el Valencia se abonó de nuevo al 3, que son los que le cayeron a los amigos ilicitanos. Una tarde sensacional en Mestalla, un tanto calurosa pero con un ambiente espectacular, como sucede en cada visita de los verdiblancos. Y a la jornada siguiente, visita a Villarreal. La siempre complicada aldea nos recibía con ganas. Pero se llevaron una derrota, nuevamente con 3 goles y con una auténtica exhibición del equipo a balón parado, que es como llegaron dos de los tres goles valencianistas. Y con la victoria, otra de las frases para la historia de Nuno: “quiero que los valencianistas vayan a recibir al equipo en Mestalla”. Y así sucedió. Ésto volvería a ser echado en cara al portugués semanas después. Valencia. ¡Qué ciudad!

Después de la fiesta continua que vivía el cuadro valencianista, llegó la resaca, como suele suceder. Y por el camino se quedaron 10 puntos. Valencia – Athletic de Bilbao, y primera gran decepción para quien os escribe. Era el debut de Álvaro Negredo con la camiseta blanquinegra, pero el partido fue extraño. Sin claridad en el juego, con muy poca fluidez y con el único empuje de la magia de André Gomes, el partido acaba 0-0. Esos dos puntos alejaron al Valencia del liderato. La siguiente jornada se vivió el derbi de la capital del Túria. En otro partido extraño en el que el Valencia llegaba y llegaba pero no marcaba, el Levante se llevó la victoria por un inmerecido 2-1, con un auténtico golazo de Morales, mezcla de calidad, suerte y pasividad de la defensa valencianista. Aún así, la sensación que me quedó no fue negativa, el equipo jugó, el equipo lo intentó, pero la suerte no llegó. Y a la jornada siguiente tocaba jugar contra el Barcelona . Y por Valencia sobrevolaba aquella frase de Nuno de que el equipo no perdería dos partidos seguidos.

Pero los perdió. Y es que perder contra el Barcelona es una de esas cosas con las que cuentas a principio de temporada, igual que un atraco contra el Real Madrid o un partido guarro contra el Sevilla. Son cosas que siempre pasan. Pero el equipo respondió. El equipo perdió injustamente. Con un poco más de suerte, ese partido hubiese caído del lado valencianista. Pero como de la suerte no vive el hombre, un gol de Busquets en el minuto 93 (no sé que le pasa al Valencia con este minuto) decantó el partido del lado azulgrana. Aún así, grandes sensaciones del equipo de Nuno. Un Nuno que es muy listo y dejó otra de sus frases: “sí, hemos perdido dos partidos seguidos, me equivoqué”. Porque hay gente a la que le encanta arrear al portugués. Un empate a 1 en Granada, otra vez con gol en contra en el último minuto, sirvió para cerrar la mala racha del Valencia.

Y llegó la Copa del Rey. Una Copa en la que la afición puso grandes esperanzas pero en la que el equipo no respondió como tocaba. El debut fue un gris partido en Vallecas, un campo en el que sufres o goleas, no hay término medio. Fue el día de la reivindicación de Rodrigo de Paul, que en una segunda parte extraordinaria ayudó al equipo a dar la vuelta al gol vallecano para dejar el resultado en 1-2. Además Paco Alcácer se reencontró con el gol. Un Alcácer que había bajado considerablemente su nivel, seguramente al sentirse eclipsado por un Álvaro Negredo que no encontraba el gol pero que se había ganado el puesto gracias a sus enormes actuaciones, porque tiene la capacidad de hacerlo todo bien. El siguiente partido también fue contra el Rayo, esta vez en liga y en Mestalla. Tarifa plana, 3-0. Y exceso de confianza ante la vuelta de Copa. En uno de los partidos más surrealistas que se han vivido en Mestalla en los últimos años, el Valencia comienza ganando 1-0 y acaba la primera parte con un 1-3 en contra. En un ataque de ego de Nuno, realiza los 3 cambios al descanso, cambia el sistema a un 1-3-5-2 y Mestalla vivió otra de sus grandes noches en un partido que en condiciones normales hubiese sido un mero trámite. También hay que agradecer a Paco Jemez su capacidad para hacer el tonto en el banquillo y no saber cerrar los partidos cuando tiene todo a su favor. 4-4 al final. Y con una trabajadísima victoria por 0-1 en Eibar nos fuimos de vacaciones con algo de mala leche por la imagen mostrada en Copa.

Volvimos de vacaciones con otro de esos partidos que nos molan tanto a los valencianistas. No, es el partido que más nos gusta a los valencianistas. Llegaba el equipo de Dios, recién llegado de su victoria en el Mundial de Clubes y con 22 victorias consecutivas a sus espaldas. Desde el 3-0 en la primera temporada de Unai no eramos capaces de ganar al Real Madrid. Pero lo hicimos, porque “Sí se puede”. Otra vez con la familia Lim en el palco y con una mediocre actuación arbitral (¿qué raro, eh?), el Valencia fue capaz de dar la vuelta al inicial gol de Ronaldo, y en una grandísima segunda parte con un enorme Álvaro Negredo, los dos goles de Barragán y Otamendi sirvieron para lograr la victoria por 2-1. Y también para acabar con mi voz. Ya avisaba yo que iba a necesitar un contenedor de Lizipaina después del partido. Y tuvo que ser antibiótico.

Y volvió la Copa, y con ella la gran decepción del Valencia esta temporada. Tras un mediocre partido de ida en Mestalla en el que los hombres de Nuno ganaron al Espanyol 2-1 gracias a un gol de penalti a falta de cinco minutos para acabar el partido, el partido de vuelta fue un auténtico desastre y que llegasen los goles solo era cuestión de tiempo. La tonta y controvertida expulsión de Mustafi dio alas a los pericos, que consiguieron dar la vuelta a la eliminatoria tras ganar 2-0, echar al Valencia del torneo del K.O. y volver a encabronar el ambiente en la ciudad del Túria el día después de la cuestionada renovación del entrenador portugués.

Entre medias de la Copa el Valencia empató a 1 en Vigo, en otro partido decepcionante, de esos que en años anteriores acababan en derrota valencianista. Más condicionado por la clasificación de los vigueses en liga que por su juego, este empate dejó una sensación amarga. Se esperaba más del equipo. Y la primera vuelta de la liga acabó en casa contra el Almería. 3-2.

La sensación general que me ha dejado el equipo es más que positiva. Si tuviese que ponerle una nota del 1 al 10 sería un 8, hablando solo de la liga. En Copa la nota es un 0, no es tolerable la actitud del equipo, y los resultados han sido mediocres y la eliminación ha sido justa. Pero en liga los resultados y la actitud han sido de notable alto. Para muestra, un botón: el equipo suma 15 puntos más que la temporada pasada a estas alturas. Si eso no fuese suficiente, el Valencia es el tercer equipo menos goleado, recuperando sus históricas cualidades defensivas, y el cuarto más goleador, y eso que los delanteros no están viendo portería con la frecuencia esperada.

El Valencia es un equipo sólido que ha cambiado el estilo de juego de forma radical con respecto a temporadas anteriores. La prioridad es tener seguridad defensiva, y desde ahí empezar a crear un bloque que sea capaz de superar a su rival. La capacidad anotadora del equipo es interesante, especialmente porque no se depende en exclusiva de los delanteros. Sin ir más lejos, el máximo goleador del equipo es Dani Parejo con 5 goles. Creo que mucha gente no ha entendido este cambio en el estilo de juego y lo echa en cara al entrenador, pero lo cierto es que la gran mayoría de victorias han sido considerablemente tranquilas. Leía el otro día un artículo en el que se desmenuzaba el sistema empleado por Nuno. Básicamente resumía el sistema en un comienzo arrollador, con gran desgaste físico por parte del equipo que notaba al final de los encuentros, que es cuando tenía tendencia a recibir los goles en contra.

Personalmente me declaro Nunista. Hay muchas cosas que la gente le echa en cara al entrenador portugués pero que han sido más negativas que positivas en temporadas anteriores. Hay quien recrimina que no raja en rueda de prensa. Ya vimos como acabó Djukic. Hay quien le califica como bocazas. Yo creo que es un mensaje ambicioso. Hay quien dice que el equipo se echa atrás con facilidad. En este punto estoy de acuerdo a medias. Si consigues una renta amplia al inicio del partido, con el desgaste físico que ello conlleva, no tienes necesidad de buscar más. Es cierto que ha habido partidos, especialmente fuera de casa, en los que el equipo se ha echado atrás con una renta corta y lo ha acabado pagando, pero jugar fuera de casa siempre es complicado. Y también es cierto que de haber cerrado estos partidos, el Valencia no estaría luchando por entrar en Champions League a final de temporada, sino que estoy convencido de que estaría luchando por la liga. Mucha gente se queja también de que el Valencia no sabe a qué  juega y que no tiene un sistema fijo. Personalmente considero este aspecto como algo muy positivo de Nuno. Demuestra ser un entrenador dinámico, sin ideas fijas y adaptable a distintas situaciones. Por aquí sabemos de casos de entrenadores cabezotas y sabemos también como han acabado.

En cuanto a los jugadores, el nivel general es satisfactorio. El rendimiento en conjunto es extraordinario y, teniendo un equipo prácticamente nuevo y siendo la plantilla más joven del campeonato, su acoplamiento ha sido sensacional. Hay que entender todo esto en problemas puntuales que pueden surgir a lo largo de la temporada. Incluso lo dijo Nuno, y estoy muy de acuerdo: “éste equipo luchará por la liga en dos o tres años, ahora no”. Con estos chicos el futuro es esperanzador.

Y hay que tener en cuenta otro dato importante, la situación institucional del club. Todos sabemos como ha sido el proceso de venta de la entidad. Todos sabemos que la planificación deportiva de la plantilla se tuvo que hacer con grandes altibajos, con bajo presupuesto por la incertidumbre que se vivía debido a todo el lío accionarial que vivía el club. Estoy convencido de que esto también afectaba a los jugadores. Como dijo Nuno: “lo leo todo”. Y seguramente muchos futbolistas también lo hacen. Y también hay que contar el entorno, ese puto nido de ratas que ha visto impotente como se le ha escapado el control del Valencia, afortunadamente para la entidad.

La gran sorpresa de la temporada está siendo José Luis Gayá. Como comentaba al principio, la baja de Bernat me daba bastante pánico. Pero el de Pedreguer ha hecho olvidar al ahora lateral del Bayern. Con una calidad técnica sobresaliente, unas ganas de comerse el campo en cada partido, un notable nivel defensivo y una disciplina extraña en un chico de su edad, Gayá se ha convertido en titular indiscutible en el lateral izquierdo y en uno de los ídolos de la temporada. Su renovación debe ser una prioridad para la dirección deportiva.

La gran decepción ha sido Dani Parejo. A pesar de ser el máximo goleador del equipo en lo que llevamos de temporada, su rendimiento está lejos del que dio en años anteriores y que le llevó de ser repudiado por el público valencianista a ser uno de los jugadores más queridos. Pero con todo esto, sigue siendo clave en el esquema de Nuno, y uno de los jugadores imprescindibles del equipo. El Valencia no es el mismo sin Parejo. Habrá que ver cual es su rol con la llegada de Enzo Perez “el deseado”. También estoy convencido de que el de Coslada recuperará su nivel habitual.

En cuanto al mejor jugador de la temporada, el ganador es claro: Nicolás Otamendi. No ha habido central como él desde que salió Ayala. Lo tiene todo: físico, colocación, velocidad, disciplina, liderazgo, inteligencia y gol. Un jugador top en su posición, uno de los nuevos ídolos de Mestalla. Miedo me da que su cláusula de 50 millones de euros se quede corta, porque los vale. Ay si el Valencia tuviese 11 Otamendis, lo ganábamos todo.

Y el peor jugador de la temporada está siendo Filipe Augusto. Tampoco es culpa del chaval, pero es muy mediocre. Es un jugador al que no se le ve nada, y eso que Nuno le ha dado más oportunidades que a muchos otros, pero sigue sin convencer, sin dar una mínima señal de ser un jugador aprovechable en el futuro.

Mi conclusión final es que hay que tener esperanza en el equipo. Queda una segunda mitad de la temporada muy complicada, en la que tocará visitar los tres estadios más complicados de primera división y en la que el equipo va a tener que dar un plus de competitividad fuera de casa para poder lograr sus objetivos. Los puestos de arriba están muy reñidos, la sensación que queda es que ninguno de los grandes falla, y el día que falla uno, fallan el resto. Nadie consigue desengancharse y nadie se descuelga. Para ello es imprescindible ganar los dos próximos partidos al Sevilla y al Málaga. Sería un puñetazo encima de la mesa, un golpe de autoridad que seguramente asustaría a nuestros competidores.

Pero la mayor sensación que tengo a día de hoy es que lo mejor está por llegar. #Juntstornem

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